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(ca) Acuerdos del VII Congreso Anarquista Internacional ( Besançon, 2004)

From owner-anarqlat@webmail.rect.ucv.ve
Date Sat, 3 Jul 2004 20:39:21 +0200 (CEST)


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AGENCIA DE NOTICIAS A-INFOS
http://www.ainfos.ca/
http://ainfos.ca/index24.html
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[de anarqlat]
* Análisis y evolución del movimiento libertario internacional
El Congreso de la Internacional de Federaciones Anarquistas (IFA)
reunido en Besançon reafirma que el anarquismo sigue siendo una
respuesta actual y adecuada a los problemas sociales mundiales.
El anarquismo, si quiere integrarse en su entorno, no debe olvidar que
éste evoluciona constantemente con la realidad social y debe definir su
estrategia de acción y su práctica de acuerdo con esta misma realidad.
La opresión y la explotación no conocen fronteras: el problema social
sólo puede resolverse a escala mundial. Por esta razón los anarquistas
organizados se han dotado de un medio apropiado: la Internacional de
Federaciones Anarquistas.

Consideramos unánimemente que la IFA no puede ser un fin en sí misma. Es
un instrumento de coordinación para las luchas y, por esta razón, tiene
que contribuir a federar al conjunto del movimiento anarquista
internacional. El aumento de las adhesiones a la IFA, así como la
aparición de nuevas realidades que ven con interés las propuestas de la
IFA, son una señal de la vitalidad del anarquismo social y organizativo.

La IFA es una organización federalista, cuya vitalidad reside en los
grupos locales, cuyo desarrollo autónomo es garantía de libertad y de
capacidad para desarrollar luchas eficaces sobre el terreno, donde cada
uno traza el camino que considera más en consonancia con el crecimiento
de la opción anarquista dentro del ámbito social en que trabaja.

El impulso dado al anarquismo al surgir nuevos movimientos de lucha
social y cultural ha producido, sin duda, un crecimiento tanto en la
cantidad como en la capacidad de organizar iniciativas anarquistas,aunque esto no siempre se ha traducido en una claridad de objetivos y de
prácticas libertarias. Eso demuestra la persistencia de grupos
nihilistas carentes de proyecto político, así como la renovación de las
prácticas reformistas y de colaboración con los organismos de
dominación.

Pensamos que las organizaciones anarquistas deben prefigurar la sociedad
futura: no podemos dejar de criticar el principio de las mayorías y de
su consecuencia, la lógica electoral, crítica que ha sido básica en el
anarquismo desde su nacimiento en el Congreso de Saint-Imier en 1872.
Reforzando nuestros lazos, los intercambios, nuestra cooperación con las
diferentes organizaciones anarquistas, en el marco del pacto asociativo
de nuestra Internacional, podemos construir un anarquismo social más en
sintonía con el mundo contemporáneo.

Reafirmamos la importancia de desarrollar prácticas autogestionarias y
horizontales alejadas de cualquier concepción vanguardista, ajena al
anarquismo social y organizativo. La emancipación de los explotados y
oprimidos será obra de ellos mismos. La coherencia entre medios y fines
no es solamente una cuestión ética fundamental, también es el signo
distintivo de una organización social libertaria.

Este análisis nos lleva a adoptar una actitud abierta y constructiva de
la IFA hacia los componentes del movimiento anarquista mundial.

* Análisis de la situación mundial

La guerra permanente como paradigma del dominio estatal y capitalista
Hoy, la lógica del dominio y del lucro constata el enfrentamiento de
todos los poderes entre sí, unidos sólo por la voluntad de empobrecer,
humillar y masacrar a las clases bajas. Por lo demás, los mecanismos
ideológicos de un tiempo -incluso el neoliberalismo imperante por todas
partes- son relativamente secundarios ante el escenario de una feroz
confrontación por el predominio mundial, donde los objetivos son la
supervivencia inmediata y la anulación del enemigo a cualquier precio,
llegando incluso a la destrucción de las posibilidades de vida en el
planeta.

En estos últimos años hemos asistido a la confirmación del paradigma de
la "guerra permanente". Enunciado tras los espectaculares atentados
contra el pentágono y las Torres Gemelas, se ha perfeccionado en el
período sucesivo definiendo un esquema que coloca la guerra como
elemento constante del panorama político. El pretexto de la "guerra al
terrorismo" se ha convertido en la llave maestra de una política
belicista dirigida a imponer las razones del más fuerte en detrimento de
las "reglas" del derecho internacional, llegando hasta las últimas
consecuencias al desautorizar cualquier función residual de mediación de
la ONU.

La guerra permanente, preventiva, global, no es más la última fórmula
para asegurar el dominio del más fuerte, confirmando las "razones" de
quien explota, esclaviza y oprime a la mayor parte de la población del
planeta. Estas "razones" se definen en función de los espacios en juego,
evidentes aunque desconocidos en el ámbito propagandístico. El principal
es el control de las fuentes energéticas (no sólo petróleo; también agua
y los minerales necesarios para las tecnologías de control de los
satélites civiles y militares) y las vías de comunicación que garantizan
el aprovisionamiento.

El instrumento bélico empleado en las áreas cruciales para los intereses
estadounidenses les garantiza una primacía, en el plano económico en
Europa, Japón, Rusia, India y China que, por el contrario, no disponen
ni de dispositivos bélicos ni de la autonomía necesaria para confrontar
las pretensiones hegemónicas de Washington. En efecto, una posible clave
para la comprensión de la escalada bélica de los últimos diez años pasa
por la transformación de las ambiciones de los "aliados" históricos de
EE UU entre los nada secundarios objetivos de la locura belicista de la
administración norteamericana.

Los países europeos han asumido en los últimos años el papel, cada vez
más dificil y ambiguo, de "aliado-competidor" de los EE UU y de su
política belicista. Carentes de fuerza bélica de choque y de capacidad
de coordinación política eficaz, los países de la Unión Europea se debaten
entre crear un polo militar y el acompañamiento, en clave de
competencia, a la política belicista de EE UU. Aparece ridícula la
pretensión propagandística del europeísmo democrático de construir un polo
alternativo al imperialismo norteamericano.

De la guerra humanitaria a la guerra permanente
El fin de la Guerra Fría ha representado un cambio importante, no sólo
porque de un mundo bipolar se ha pasado a otro monopolar, sino porque se
ha impuesto la obligación de redibujar la imagen del enemigo. En efecto,
la disgregación del "imperio del mal" hace imposible ver al enemigo como
alguien que amenaza tu existencia, capaz de desplegar una potencia
bélica que provoque la destrucción del planeta y el fin de la especie
humana. De las dos caractrísticas peculiares de la imagen del enemigo,
ser malo y ser una amenaza directa, la segunda había disminuido ya que
no parecía amenazar ningún peligro a la única superpotencia. No era
posible para los EE UU y sus países aliados prefigurar la guerra como
excusa defensiva contra una amenaza mortal. En esta perspectiva se
rediseña progresivamente un nuevo paradigma bélico, una concepción
renovada del papel y de la función de la maquinaria militar, que de
ninguna otra forma se podría ver, si no exactamente desautorizada, sí
redimensionada su función propia.
Se esboza así la lógica de la ingerencia humanitaria que, al chocar con
el viejo principio de la no ingerencia en los asuntos internos de un
país, curiosamente lo arrincona. De manera que la ingerencia humanitaria
se convierte en la coartada perfecta, siempre disponible aunque nunca
definida de modo preciso en el derecho internacional. A la ingerencia
humanitaria que se invoca para justificar la guerra en Kosovo sirve de
contrapunto la aplicación del principio de la no ingerencia en los
asuntos internos para casos como la masacre de Chechenia o la guerra
contra la población kurda, por no hablar del cada vez más cruel
conflicto de Palestina e Israel. El paradigma de la "guerra humanitaria"
hace resurgir el tema de la guerra "justa", la guerra desencadenada para
imponer una verdad, un orden, una visión del mundo. Una guerra sucia
porque su coartada son las víctimas y los refugiados entre la población
civil y porque tal coartada exige cada vez más personas asesinadas,
torturadas, violadas, cada vez más gente sin hogar y sin esperanza,
peones atónitos de una partida decidida lejos. Este esquema era todavía
escasamente útil porque la necesaria motivación para cosechar el
consenso entre la población de los países occidentales, particularmente
la estadounidense, para la realización de empresas bélicas
"humanitarias" encontraba limitaciones por el fracaso evidente de los
objetivos declarados del conflicto.

La guerra "humanitaria" ha mostrado con pruebas fehacientes ser un
perverso mecanismo que acentúa los males que pretende curar, poniendo en
escena un drama real, en el que el dolor, la sangre y la destrucción son
la escenografía obscena que esconde a los ojos de los espectadores lo
que hay detrás del escenario, el espacio oscuro tras las bambalinas del
espectáculo. El 11 de Septiembre representó la ocasión, poco importa si
directamente favorecida o indignamente explotada, para ejecutar el salto
cualitativo necesario que diera alas a la vocación imperialista de los
EE UU, siempre decididos a arrojar sobre la balanza de las relaciones
internacionales su indiscutible superioridad militar. Viene nuevamente
rediseñada la imagen del enemigo: malo, incluso malísimo, y con
posibilidades de golpear directa y gravemente el territorio de los
Estados Unidos y el de sus aliados. No coincide con una organización
estatal, pero tiene posibilidades de infiltrar, dirigir, contaminar y
aliarse con todos los Estados que no estén dispuestos a aceptar el
liderazgo de los EE UU. Tal enemigo abre la puerta de la guerra
permanente contra los Estados considerados "perversos" y contra quienes,
incluso desde el interior, amenazan el orden mundial. Este enemigo asume
la imagen del integrismo islámico. El integrismo islámico permite
redimensionar, según la clásica contraposición amigo-enemigo, el
concepto de civilización occidental. Es un concepto "vacío" que se
define por oposición, ya que carece de sentido e identidad propios.
Cristaliza de hecho en torno al cristianismo conservador tanto católico
como protestante, al liberalismo más nihilista, a todas las formas
tradicionales de nacionalismo, racismo, populismo y cultura democrática.

En esta guerra, que en su versión más reciente puede ser incluso
"preventiva", el enemigo no debe "demostrar" con los hechos su propia
naturaleza perversa, sino que debe ser combatido porque "es" perverso.
La cuestión en torno a la que se ha construido la "justificación" del
ataque a Iraq es en ese sentido ejemplar. La presunta posesión de armas
de destrucción masiva se convierte en razón suficiente para que se
desencadene la guerra. El desequilibrio entre quien ataca (y seguramente
posee armas de destrucción masiva) y quien es atacado se lleva al
terreno de la "guerra justa", que se hace porque el enemigo es malo y,
potencialmente, peligroso. Es malo y, por ello, aliado natural del
terrorismo que mata a mujeres, niños, personas indefensas. Poco importa
que la misma definición se pueda aplicar a la política de EE UU y sus
aliados. ¿Acaso no es el objetivo de la guerra instaurar el terror entre
la población del Estado enemigo para debilitar la resistencia? La
naturaleza inmoral de la guerra nos recuerda la naturaleza inmoral de
los Estados y la imposibilidad de pensar en un orden realmente justo del
mundo simplemente reformando la estructura.

Guerra externa y guerra interna
El paradigma de la "guerra permanente" provoca víctimas no sólo entre la
población de los Estados "perversos" de turno, sino también entre los
opositores al orden constituido. Los pacifistas, los antimilitaristas,
los trabajadores en lucha, los antirracistas, son equiparados con los
terroristas en una operación propagandística que recuerda de cerca las
acusaciones de "colaboracionismo" con el enemigo promulgadas el siglo
pasado contra quienes no aceptasen la lógica de la guerra, del
militarismo, de los Estados.

En Estados Unidos la promulgación de la Patriot Act (que ha permitido la
detención extrajudicial de simples sospechosos, aparte de una
militarización de la vida social americana) es el signo inequívoco de
que la política de guerra infinita acaba impregnando incluso al corazón
mismo de la mayor potencia.

Las políticas preventivas de los últimos años han visto crecer a escala
mundial las medidas represivas en el ámbito del "frente interno", que se
traduce en la disciplina forzada de los trabajadores, indigentes e
inmigrantes y en el enmudecimiento de toda oposición.

Guerra interna
Los términos de la guerra interna han cambiado como resultado de la
desintegración del comunismo soviético. La desaparición de una
"alternativa" al capitalismo privado permite al Estado presentar al
capitalismo como único camino para el futuro, con la consiguiente
minimización de la amenaza de revuelta popular. El capitalismo, siempre
con el apoyo de los Estados, ha empezado un ataque progresivo a las
modestas conquistas de los trabajadores que caracterizaban el modelo
socialdemócrata. El thacherismo y el reaganismo deliberadamente atacaron
estas conquistas, y esto se transformó en un síntoma permanente del
sistema tras la caída del régimen soviético. La ofensiva neoliberal se
desencadena en muchos frentes. La precarización de las relaciones
laborales ha destruido la relación estable de los trabajadores que
permitía el desarrollo de formas colectivas de autoorganización y de
lucha. Con el pretexto de la modernización y de los gastos, sectores
tradicionalmente sustraidos a la lógica capitalista fueron abiertos a la
explotación. La salud, la educación, los transportes, las
comunicaciones, en general los servicios públicos, empezaron a ser
privatizados. La reacción a este frente abierto por el capital contra la
humanidad ha provocado una gran respuesta a nivel global de la clase
trabajadora, con un incremento general de las huelgas y de las luchas.
El movimiento anarquista ha estado siempre presente en estas luchas y su
influencia se refuerza manteniendo vivas las iniciativas y aclarando la
naturaleza global del proceso en curso. Nuestra resistencia debe ser tan
global como es el capital.

Guerra interna y guerra externa tienen un mismo frente y son entabladas
con la misma determinación y ferocidad. La militarización de la vida
social a través de procedimientos que trasgreden los límites de la
"normalidad" democrática, sin excesivas repercusiones en el ámbito de la
conflictividad interna, ha sido posible gracias a la gigantesca
operación de anestesia detonada por el "brote" terrorista. El miedo
representa un potente vector que favorece la criminalización de toda
forma de efervescencia social, por pequeña que sea. Los recientes
paquetes de medidas preventivas aprobados en Francia y Gran Bretaña
representan un claro ejemplo, del que hace de oportuno contrapeso la
equiparación entre terrorismo y luchas sociales desarrolladas en
diferentes países hace tiempo.

Globalización de las luchas
La mal llamada globalización económica es sólo una fase más del
capitalismo que intenta extender sus tentáculos de explotación y hacerlo
de manera más eficaz a nivel planetario.

Para nosotros globalización debe significar una extensión de la lucha de
clases a todos los rincones del mundo.

Dentro del movimiento antiglobalización, como viene expuesto por los
medios de comunicación de masas, se encuentran integrados, entre otros,
grupos reformistas, cristianos, marxistas, socialdemócratas... que en
muchas ocasiones colaboran con el capitalismo. Son los mismos grupos que
trabajan para desarrollar el capitalismo en el Tercer Mundo. Así
encontramos a socialdemócratas, a católicos y a otros grupos reformistas
entrando en comunidades del llamado Tercer Mundo, encaminándoles hacia
la destrucción de su identidad y de sus medios económicos de
autoabastecimiento. La consecuente emigración de las comunidades
autóctonas más pobres hace que sirvan de mano de obra barata en el
mercado de trabajo del Primer Mundo. Un mundo en el que a los
inmigrantes les es negada cualquier libertad y dignidad humana porque la
falta de documentos les convierte en clandestinos. Frente a esto la IFA
debe confirmar su identidad y mantener sus propios objetivos: autogestión
generalizada de la sociedad, abolición de la propiedad privada y
construcción de una sociedad anarquista. Es por ello importante apoyar los
movimientos anarquistas de los países pobres, abriendo canales de
comunicación y conocimiento como primer paso para un más amplio
enraizamiento del anarquismo.
Medio ambiente
La producción capitalista ha desembocado en una declaración de guerra a
la vida misma, una guerra que amenaza al planeta entero. Hay dos áreas
principales alrededor de las cuales el movimiento anarquista debe
movilizarse:
Primeramente, el pirateo de los recursos, la contaminación y la
destrucción del medio ambiente fruto de un modo de producción que sólo
ve los beneficios e ignora el hecho de que el ser humano forma parte del
medio ambiente y no está separado de él. Después de todo nadie puede
comer o respirar dinero.

El segundo aspecto es el desarrollo tecnológico en la línea de
servidumbre del poder. Tecnología nuclear tanto militar como civil, nos
destruyen con una lenta muerte radioactiva o una total aniquilación. El
reciente desarrollo de la ingeniería genética está colonizando la vida y
saqueando el conocimiento tradicional.

El esfuerzo anarquista está junto a las poblaciones que luchan contra la
devastación ambiental.

Religión y orden moral
Como anarquistas nos oponemos con fuerza a cualquier forma
institucionalizada de creencias por ser una forma jerárquica y
autoritaria que impone sus preceptos morales a las personas.

Pretendiendo encarnar un inexistente monopolio sobre los valores
morales, las religiones intentan interferir sutilmente en la vida
privada de las personas. Las religiones debilitan la autonomía de los
individuos, negando su capacidad de resolver de manera directa sus
propios problemas: quien cree en un paraíso que vendrá no hace nada para
mejorar sus condiciones de vida aquí y ahora.

Se siguen pruduciendo guerras en nombre de un dios, ocultando los
objetivos de dominio y conquista, muy evidentes en la estrecha ligazón
entre las iglesias y los Estados.

Como anarquistas continuamos luchando contra todas las religiones, ya
sea la cristiana, islámica u otra. Como anarquistas tenemos gran respeto
por todas las creencias personales pero nos oponemos a cualquier fe
religiosa, a su base filosófica y luchamos contra cualquier forma de
organización jerárquica.

Hoy nos encontramos con integrismos religiosos, ataques a las libertades
individuales, de modo especial a los derechos de las mujeres y de las
minorías sexuales que están siendo devorados por normas familiares y
religiosas que coaccionan al ser humano en el ámbito privado, llevándole
a tomar una actitud conformista. Estos ataques provienen incluso de
sectores que se autodefinen como laicos.

Esta situación favorece el patriarcado, al que los anarquistas se oponen
como a cualquier otra forma de dominio.

* Estrategia de desarrollo e instrumentos de trabajo de la IFA

Se invita a los grupos a reunirse con otras federaciones de su entorno
geográfico cuantas veces estimen conveniente para debatir de todos los
temas que consideren oportuno.

En el futuro puede ser recomendable que se celebren reuniones
continentales, en las que las federaciones de fuera de la Unión Europea
traten los temas que consideren relevantes en su área.

En cada congreso se deberá dedicar un tiempo a cuestiones de género, en
la forma que se decida en cada ocasión, entre quienes se interesen por
este tema.

Es importante potenciar la CRIFA, formada por delegados de cada
federación, que debe apoyar el trabajo del Secretariado y que representa
el auténtico motor de la actividad coordinadora de la IFA. En este
sentido está prevista una subdivisión de tareas en el interior de la
CRIFA, para permitir una mayor funcionalidad en los organismos de
trabajo de la Internacional.

Propaganda y comunicación
Se propone la creación de un grupo de trabajo, compuesto por miembros de
cada federación, que se encargue de mejorar la página web existente para
que incluya:
-Un foro de discusión accesible unicamente a los miembros de la IFA, en
el que las federaciones puedan comunicarse entre sí.
-Una parte abierta, en la que las federaciones pongan el material que
quieran hacer público, en su lengua específica.

La comunicación entre federaciones debe ser reforzada con modalidades
horizontales de comunicación. Para ello se recomienda el uso del correo
electrónico y se solicita a las federaciones y grupos que todavía no
tengan dirección de correo electrónico, que la consigan. Además
proponemos reactivar la lista de correo electrónico de la IFA,
actualmente infrautilizada, solicitando a todos los grupos que pongan su
dirección electrónica en conocimiento del Secretariado. Si en el futuro
hiciera falta, se discutirá sobre las restricciones de esta lista, pero demomento no se estima necesario.

Las federaciones se comprometen a intercambiar los datos de los
contactos que tienen con grupos de países donde no existe federación
adherida a la IFA. De igual forma, toda la comunicación procedente de
fuera de la IFA debe ser comunicada a las federaciones adheridas por
medio del Secretariado. Se pide a las federaciones que tengan un
encargado de mantener la comunicación por correo electrónico con los
demás miembros de la Internacional.

Se pide a las federaciones que redacten informes anuales con sus
actividades y la situación del movimiento en su ámbito de actuación.
También se pide que contribuyan al debate con un artículo sobre un tema
que la CRIFA establecerá anualmente.

Estos artículos e informes se publicarán en la página web. También en la
misma página se podrán descargar en formato PDF para su publicación en
la revista Anarhiisto debato (en esperanto "debate anarquista"). Esta
revista será traducida por cada federación a su propio idioma, impresa y
distribuida. De esta manera se dispondrá de una revista internacional
que recoja artículos e informes, con el mismo contenido y la misma
presentación, publicada en cada uno de los idiomas de los diferentes
países. Para las federaciones que no puedan costear la revista, la IFA
deberá aportar los medios económicos.

La Federación Anarquista británica propondrá un folleto para explicar la
actividad de la IFA. Una vez que el texto sea aprobado por la CRIFA, el
grupo de trabajo de la página web lo hará disponible, en formato PDF,
para que las federaciones puedan descargarlo, tradudirlo, imprimirlo y
usarlo en los eventos internacionales.

Como parte de la propaganda se elaborará un texto de carácter
antimilitarista firmado por la IFA. El texto propuesto es:
"Jornada antimilitarista internacional. Todas las guerras contra
nosotros, nosotros contra todas las guerras. Contra todos los ejércitos,
por la deserción. Contra todas las fronteras, por la libertad de
circulación de las personas. Contra todos los nacionalismos, por la
solidaridad entre los oprimidos. Contra la devastación social
capitalista, por la autogestión y la igualdad. Contra todas las
religiones, por el libre pensamiento. Contra la explotación y la
represión globales, por la globalización de la libertad."

Se recomienda a las federaciones que en la propaganda se haga referencia
a los aspectos positivos del anarquismo, y no sólo a aquellos contra los
que nos oponemos.

Por último, se sugiere que las federaciones se relacionen según sus
afinidades para mantener un contacto más estrecho.

Eventos internacionales
Se sugiere la organización de un día internacional de acción anarquista,
en el que las federaciones lleven a cabo acciones descentralizadas sobre
un tema común.

El tema y la fecha se elegirán anualmente por la CRIFA. Los temas
propuestos son: el antimilitarismo, las fronteras, la ampliación de la
Unión Europea, la lucha contra la represión y el patriarcado.
Ya que se está trabajando en un cartel antimilitarista, sugerimos que
éste sea el tema del primer día, y proponemos la fecha del 18 de marzo
(aniversario de las Comunas de París y de Kronstadt) como fecha en la
que el ejército masacró a los trabajadores. La propaganda para este día
se puede hacer utilizando el cartel propuesto.

La Federación Anarquista británica propone una gira de encuentros en
Europa del Este en la que se presente el anarquismo como alternativa al
capitalismo y al marxismo, contando con la experiencia de federaciones
más asentadas, como la francófona, la ibérica, etc.







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