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(ca) CNT de Puerto Real (Sevilla: Una visión sobre la reconversión naval

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Date Thu, 29 Jan 2004 23:13:08 +0100 (CET)


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AGENCIA DE NOTICIAS A-INFOS
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La reconversión naval da sus primeros pasos el año 1977 pero no es hasta
la entrada del gobierno socialista en 1982 cuando se acomete de forma
directa, y en algunos sitios, brutal, con cierre de factorías,
conflictividad y represión policial.Esta reestructuración se produce a la sombra de una crisis en la demanda
de construc-ciones, y acomete dos tipos de cuestiones: por un lado se
exige una reducción de la capacidad productiva con respecto a nuestros
vecinos europeos en un nuevo reparto de las cuotas de construcción, por el
otro ha llegado la hora de acometer una reforma laboral que se va a
convertir en permanente, donde paulatinamente se irán reduciendo puestos
de trabajo y derechos adquiridos, todo ello en aras de una consolidación
del sector que nunca ha llegado.
Como cualidad de estos acontecimientos es la posición de los sindicatos
mayoritarios, tanto UGT como CCOO, donde lejos de negar los argumentos,
hay una aceptación de la crisis del sector y la necesidad de reducción de
astilleros y plantillas. La negociación es considerada como el eje
principal y el marco de negociación será el de cada empresa en su ámbito.
Se facilita al gobierno una dispersión de conflictos, debilitando una
causa y solución común. La salida será la de tomar medidas no traumáticas
(prejubilaciones y bajas incentivadas), aunque la suerte es desigual y
dará lugar a despidos y cierres de astilleros.
Con respecto al astillero de Puerto Real, como no podía ser de otra forma,
y haciendo bueno eso de la reconversión permanente, hemos ido
sobreviviendo durante estos años a cambio de convenios con perdidas
sociales y retrocesos en derechos laborales, y todo para ser dignos de
merecer algunas contrataciones que se producían cíclicamente.
Después de haber ganado, hace más de 20 años, la batalla de la integración
(donde una inmensa cantidad de trabajadores obtuvimos el derecho a formar
parte de la plantilla de astilleros) observamos un proceso a la inversa:
aquellos puestos que se perdieron en la reconversión se han ido
transformando en puestos en precario, con unas condiciones deplorables y
unos convenios sistemáticamente incumplidos.Este nuevo panorama ofrece un ambiente favorable para las contratas y
subcontratas sin escrúpulos, donde por primera vez tenemos una tercera
clase de trabajadores, los de las ETT´s que son la antesala del trabajo de
“inmigrante” por su precariedad.
Ante todo esto, y aunque se maquille con convenios, comisiones paritarias,
etc., lo cierto es que la inutilidad de lo firmado por CCOO y UGT es tan
manifiesta que no tardaría en ser el desencadenante de una serie de
conflictos.El primero de ellos se produce a partir de una asamblea común entre ambas
plantillas, donde la CNT contribuye a la radicalización y solución del
conflicto y demanda la participación del personal de las contratas como
parte integrante de una asamblea global de trabajadores sin distinción de
contratos y donde una parte fundamental de las reivindicaciones sería la
de las condiciones de las contratas. A partir de aquí, la CNT encabeza
este movimiento reivindicativo haciendo saltar todas las alarmas en los
sindicatos del comité y en la propia empresa. Estos sindicatos ven perdida
su representatividad y la empresa está decidida a salvar el modelo de
contratación en precario y a sus sindicatos.Pocas veces hemos asistido a una sintonía tal entre empresa y comité a la
hora de controlar un “problema”. En las primeras elecciones sindicales que
se realizan en las contratas, buscan al personal más acorde a sus
intereses y los nombran “representativos”. A partir de aquí se produce una
ruptura en la unanimidad de la Industria Auxiliar.
La CNT recibe un torpedeo continuo por parte del comité, de la propia
empresa y de los miembros escogidos de las contratas, restableciéndose la
situación anterior. CCOO y UGT han aprendido la lección y negocian un
nuevo convenio de la pequeña y mediana empresa del metal, dando lugar a
movilizaciones que les generarán alguna simpatía en la industria auxiliar.
Ni que decir tiene que lo firmado se incumplirá sistemáticamente.Aprovechando esta buena coyuntura, el comité volverá a convocar a la
industria auxiliar para unas reivindicaciones conjuntas con el personal de
plantilla, pero los trabajadores de nuevo acabarán frustrados por ser
utilizados sin dar solución a su problemática, lo que llevará a una
radicalización y a un enfrentamiento con los sindicatos mayoritarios. Su
respuesta será negarles cualquier cauce de expresión que no sea el
ordinario de sus delegados, evitando cualquier convocatoria conjunta.
Hoy tenemos una industria auxiliar muy controlada y descontenta, con unas
condiciones que no han mejorado, con incumplimientos continuos del
convenio, y a la vez, en la tesitura por parte del comité de convocar a
dichos trabajadores en unos momentos de problemática para el futuro de la
empresa.El 14 de marzo de 2001 se produjo la fusión de los astilleros civiles y
militares, y nació el grupo llamado IZAR. Las razones en principio eran
obvias: la bancarrota de Astilleros y una forma de poder financiar los
astilleros civiles a través de los militares. Entre los compromisos
adquiridos (por la Sepi como órgano administrativo público y los
sindicatos mayoritarios) están los de conseguir un volumen de empleo y
contrataciones, un plan industrial que responda a la racionalización de la
industria auxiliar y de las subcontrataciones, y un convenio único del
grupo IZAR donde se contemple el rejuvenecimiento de plantillas.
Aunque hayan pasado ya varios años y soplen vientos de comprensión por la
desleal competencia de los astilleros chino y coreano y exista cierta
permisividad para dar ayudas (se abre la posibilidad de financiar hasta el
6% del volumen de construcción)) a día de hoy lo único cierto de esta
fusión es que tenemos un nuevo nombre. Todo lo demás se ha quedado en una
declaración de principios que no sabemos cuando se llevará a efecto.Ante todo esto cabe preguntarse ¿qué poderosas razones entran en una
negociación que en los últimos 3 años no ha avanzado nada, al mismo tiempo
que los sindicatos preconizan negociación y más negociación? ¿qué lastre o
qué intereses bloquean continuamente la puesta en marcha de los
compromisos adquiridos? ¿qué razones llevan a los sindicatos a reducir la
presión a la mínima expresión y por el contrario a guardar fidelidad al
principio de paz social, aunque no haya ninguna contrapartida?Para nosotros es fácil de imaginar, y es que cuando falta la independencia
porque se depende de una financiación ajena y existe el deseo de sobreseer
practicas de financiación fraudulenta (cursos de formación), es fácil de
entender que la iniciativa, las reglas y las condiciones partan todas de
la administración. Con respecto al eje de la negociación, diremos que en
el mes de marzo aproximadamente comenzaron los primeros contactos con la
empresa para dejar liquidados varios asuntos, uno de ellos el tema de las
promociones. Si mal lo hicieron la vez anterior, donde el hecho de
promocionar se sujetaba a nociones de fidelidad en vez de a
profesionalidad, ahora siguen por el mismo camino y se premian los
conceptos teóricos reduciendo a cero la práctica y, por supuesto, la
profesionalidad.
Otro tema es el del convenio colectivo. Se nos dice que va a ser un
convenio de mínimos, que se negociará para todos los astilleros y, por
supuesto, en una mesa negociadora a alto nivel y en Madrid. Únicamente se
tratarán losa temas de IPC del año 2003-2004, una promesa verbal de
consolidación del IPC del año 2002 y una promesa de promociones para los
astilleros militares.También se nos dice que desean cerrar pronto este tema para luego ir a la
“estrella de la negociación” que serán las cargas de trabajo, el plan
industrial y las condiciones de la industria auxiliar.
Los acontecimientos que se suceden a continuación no cabe duda que nos
llevan al sindicalismo que “no queremos” y a una praxis de relaciones
estériles en sus formas y en sus logros: Después de 3 meses de negociación
y de repetir que la solución está próxima y que se acercan posturas,
después de no convocar ni un solo minuto de paro y de haber malgastado
varias horas de asambleas para nada, presentan sobre el mes de junio un
calendario de movilizaciones debido al total desprecio que les hace la
empresa. En ese calendario presentado por el comité, es incomprensible e
irritante que cuando se intenta hacer daño a la empresa con una serie de
paros, paralelamente se pongan en manos de ésta los medios para ir
cumpliendo con los plazos previstos, lo que significa una especie de pelea
concertada.
Cabe decir que la postura de la CNT es la convocatoria y lucha conjunta
con la industria auxiliar, con una plataforma reivindicativa para ambas
partes y la defensa de lo verdade-ramente importante, las cargas de
trabajo y las condiciones de la citada industria. Una peculiaridad en el
Astillero de Puerto Real es que mientras en otros centros de trabajo hay
un control sobre la industria auxiliar, aquí por el contrario temen
convocarla.Haciendo gala de estrategia y pretendiendo aglutinar, redefinen las metas
a conseguir y prometen soluciones cercanas para contentar a una industria
auxiliar poco convencida. Tras agotar un calendario de 30 horas de paro y
sin haber conseguido ningún objetivo, el comité desmoviliza
unilateralmente lo que produce una reacción de descontento generalizado,
especialmente en la industria auxiliar cuyos trabajadores se sienten
utilizados, llegando a graves incidentes con los miembros del comité de
empresa.El siguiente contacto fue en septiembre y sin la industria auxiliar. Las
informaciones que se filtran hablan de una salida rápida y un pronto
acuerdo, que por fin se ha encontrado el método perfecto: ponernos en
manos de un mediador o árbitro.Y llegamos a diciembre. Nueve meses después de que comenzaran las
negociaciones, de infinitas reuniones, de alternativas arbitrales, no se
ha llegado a ningún acuerdo. Todo lo contrario que se pudiera pensar: la
empresa radicaliza sus posturas, amenaza con la aplicación unilateral y la
puesta en marcha de un expediente de regulación de empleo con extinción de
contratos. Las dos últimas convocatorias acaban con cortes de carretera,
con un futuro sombrío, con la idea de volver a redefinir las
reivindicaciones, además de convocar nuevamente a la industria auxiliar.
Desde la CNT, en todas nuestras intervenciones, siempre hemos dejado claro
varios principios básicos: el primero y más importante, mantener un
sistema de decisión asam-bleario, donde se pueda debatir y confrontar
ideas y no dejar la presión hasta alcanzar un acuerdo. Hemos hecho
hincapié en lo importante e imprescindible de la unidad de todos los
trabajadores por encima de la eventualidad, hemos priorizado los problemas
y, por supuesto, hemos tenido claro que en un proceso de lucha, el primer
objetivo es la empresa, y solo como inevitable hemos avalado el conflicto
social.Todos sabemos y hemos oído por activa y por pasiva a los lideres del
“sindicalismo moderno” que los procesos de confrontación directa habían
acabado. “La negociación impera sobre la presión” dicen hasta la saciedad
al mismo tiempo que consiguen un reconocimiento personal y un sindicalismo
“saneado”, aunque haya que pagar un tributo y ciertas dosis de
desprestigio.
Nosotros decimos: presionar y paralelamente negociar. ¿Acaso inventamos
algo que no sea de sentido común? Un sindicalismo que se preocupa por la
empresa aun más que el propio empresario es un sindicalismo débil. Un
sindicalismo donde se negocia más que se presiona es un sindicalismo
débil. Un sindicalismo dependiente de subvenciones y financiación estatal
es un sindicalismo débil. Un sindicalismo que fragmenta los intereses y la
unidad de los trabajadores es un sindicalismo débil. Y todo esto ocurre en
la actualidad, con un desprestigio cada vez mayor y donde como conclusión
y única salida ven el conflicto social, ¡vaya invento!, lo que siempre
hemos sabido: que cuando los demás recursos fallan, llevar el conflicto a
la calle y presionar políticamente abre cualquier puerta.


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