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(ca) La Campana N. 234: ¿QUIÉN VIENE MATANDO A TANTAS PERSONAS? Enero de 2004: huelga general en la República Dominicana

From a-infos-ca@ainfos.ca
Date Fri, 6 Feb 2004 20:39:39 +0100 (CET)


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AGENCIA DE NOTICIAS A-INFOS
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http://ainfos.ca/index24.html
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¿Quién ha matado este hombre // que su voz no está enterrada?, preguntaba
sin hallar respuesta el dominicano Manuel del Cabral en 1965. Este sudor
... ¿por quién muere? // ¿por qué cosa muere un pobre?, insistía. Han pasado 40 años desde aquella demanda y algunas respuestas van
llegando. Siete personas han sido asesinadas y más de ochenta heridas de
bala o palizas, durante los dos días, 28 y 29 de enero, que duró la
huelga general en la República Dominicana. El paro había sido convocado
en protesta contra la carestía de la vida y por mejores condiciones de
trabajo y vivienda, pero también para manifestar el rechazo de la
empobrecida población al Tratado de Libre Comercio con EE UU y a los
acuerdos del Gobierno con el Fondo Monetario Internacional (FMI).
Tierra de hambre, mar de naufragios

Los huelguistas no ignoran quien mantiene al pueblo dominicano desde hace
decenios hundido en un cenagoso pozo de hambre, desatención y enfermedad,
del que pugna desesperadamente por huir. La mayoría de los ocho millones de habitantes de la República Dominicana
(otros dos millones ya están en la emigración), se encuentra en la mayor
de las miserias. No es una situación reciente, si bien la crisis
económica actual agrava las dimensiones de la tragedia: Los precios están disparados. Los artículos de consumo masivo, como el
arroz, las habichuelas o el aceite de los que depende la alimentación de
la mayoría de los isleños, quedan fuera del alcance de la mayor parte de
las familias. Lo mismo ocurre con los carburantes y los incesantes
apagones eléctricos, arruinan cualquier intento de mantener la actividad
industrial, por modesta que sea. Más de la mitad de la población alcanza
niveles de desnutrición no conocidos jamás. El hambre y la desesperación
empujan cada día a miles de personas hacia la delincuencia para
sobrevivir y miles y miles de dominicanos miran hacia EE UU, Puerto Rico
y España para poder emigrar y salir del caos en que está sumido el país. El día anterior a la huelga, 27 de enero, 23 dominicanos fueron
rescatados en un mar infestado de tiburones tras naufragar la embarcación
con la que trataban de llegar a Puerto Rico. En la misma semana, los
agentes de la Guarda Costera portorriqueña interceptaron un total de 325
inmigrantes clandestinos, que fueron inmediatamente repatriados a su
malhadada patria. Exactamente igual a lo que ocurre en las aguas del
Estrecho de Gibraltar, la travesía del antillano Pasaje de Mona es
sumamente peligrosa. Las duras condiciones del mar y la frágil
construcción de las yolas (semejantes a las pateras marroquís) que
utilizan los inmigrantes, casi siempre sobrecargadas, provocan anualmente
un sin número de muertes.
Mentiras históricas, expolios permanentes

Durante los años 80 y 90 las oficinas del capitalismo neoliberal (FMI,
Banco Mundial, OMC, etc), observaron que la República Dominicana poseía
un muy bajo nivel de endeudamiento externo y una notable estabilidad
macroeconómica. Lo que, según aquellos buitres, indicaba que la República
ofrecía un buen botín, dispuesto para ser saqueado sin graves
contratiempos. No tardaron en llegar los “desinteresados consejos” del FMI y demás
sanguijuelas: La República antillana debería aumentar el endeudamiento
externo, retirar los aranceles a las mercancías de otros países (es
decir, de USA que protagoniza casi en exclusiva el comercio exterior de
la isla) y facilitar el “libre comercio”, privatizar las empresas
estatales (energía eléctrica, industria azucarera, transportes, entre
muchas otras), la seguridad social, etc. En fin, la misma desgraciada
receta que llevó a la ruina y la muerte a cientos de millones de personas
en todo el mundo. Los “padres de la patria”, ellos mismos sin otro padre que sus amos,
siguieron fervorosamente los consejos imperiales, y firmaron con el FMI
los famosos Acuerdos de 1982. Contra esos Acuerdos resultó impotente el
levantamiento popular de 1984, primero de los habidos en el mundo contra
el FMI, donde más de cien antillanos perdieron la vida, masacrados en las
calles y caminos del país ... Y la infame conspiración del capitalismo
contra el pueblo dominicano continuó.
Quebrar a un pueblo para enriquecer a los poderosos

Tres de los más poderosos bancos que se habían hecho fraudulentamente con
la mayor parte de la riqueza nacional durante los años de
“privatizaciones” ¡quebraron! La sola causa de este gigantesco timo fue
la urgente necesidad que sintieron los responsables del desfalco para
llevarse a otros países y paraísos fiscales los caudales acumulados en
tan poco tiempo y “volatilizarlos” (blanquearlos, en la jerga mafiosa) en
el entramado financiero internacional. Entre esos Bancos, la quiebra más importante la sufrió el Banco
Intercontinental, el segundo mayor banco privado del país. Su Consejo de
administración logró sortear las inspecciones con su “generosidad” hacia
algunos políticos, incluido el presidente del país, Hipólito Mejía, hasta
el día que se produjo la fuga. Consecuentes con su objetivo depredador, el FMI y EE UU trataron de
impedir que el gobierno dominicano protegiese a los desfalcados,
prometiendo devolverles el dinero que los “corruptos” banqueros se habían
llevado. El cinismo del FMI apabulló el pequeño país, pues el sentido
último de toda la operación neoliberal no era otro que apoderarse los
poderosos de aquél gran botín que creían tener seguro artesanos,
profesionales, pequeños industriales, modestos campesinos, etc.
El socialdemócrata tenía amigos

El presidente electo, el socialdemócrata Hipólito Mejía, tuvo la
ocurrencia de “asumir que a partir de marzo de 2003 protegería a los
ahorradores timados por una cantidad mayor en dólares al presupuesto de
la nación”, para lo cual se vio obligado a incrementar el endeudamiento
externo (que el FMI, una vez consumada la fechoría, le había sugerido
frenar) hasta llegar a triplicar en solo tres años la deuda externa,
cuyas amortizaciones significan hasta un 46% del presupuesto de la
nación. Por supuesto, nada de esto lo hacía el Presidente para defender a los
desgraciados ahorradores que lo habían perdido todo, pues los favorecidos
no serían otros que los propios amigos del presidente. De hecho, las tres
cuartas partes de los pagos realizados por el Gobierno a esos
“ahorradores” fueron a parar a 80 individuos de los más ricos del país,
en una operación de “rescate” que ha costado a los demás dominicanos las
dos terceras partes del presupuesto nacional anual.
Colapso

Con estos hilos se va tejiendo el colapso económico de la nación y la
miseria de millones de personas hasta un grado tal que no alcanzan a
paliarla las ingentes remesas que envían los dos millones de dominicanos
que están en la emigración. Como antes decíamos, la inflación alcanza el 40%. Los bienes de primera
necesidad suben de precio cada día. Prácticamente nada funciona
debidamente, ni las infraestructuras se mantienen a niveles mínimos de
uso. Mucha gente pasa hambre y no ve otra salida que la emigración ilegal
o la revuelta. Mientras tanto, el gobierno pretende salir de la crisis
con un nuevo pacto con el FMI (que sigue empecinado en arruinar los
sectores públicos, mercantilizarlo todo, ahondar las diferencias sociales
y redistribuir la riqueza y producción mundiales en favor de las castas
capitalistas ya más ricas) y un Tratado bilateral de Libre Comercio con
EE UU, que todavía arruinará más a todos los sectores productivos de la
República dominicana, incapaces de competir con la lamentable mercancía
proporcionada por las multinacionales.
Convocatoria de la huelga

La huelga fue convocada por la Coordinadora de Unidad y Lucha, el
Colectivo de Organizaciones Populares y el Frente Amplio de Lucha Popular
(Falpo) en rechazo a los acuerdos firmados por el Gobierno con el FMI, la
impugnación del Tratado de Libre Comercio con EE UU (cuya primera ronda
concluyó el 16 de enero) y el conjunto de la política neoliberal que ha
destruido la economía popular y, sobre todo y antes que nada, la
inmediata rebaja en los precios de los alimentos, de las tarifas
eléctrica y telefónica y de los combustibles y el aumento de salarios de
un cien por ciento a todos los empleados, públicos y privados, en
consonancia con el alto costo de la vida. La respuesta a la huelga fue masiva, pese a la cruenta represión, que
provocó 7 muertos, más de 80 heridos y más de 300 detenidos, entre ellos,
los más conocidos sindicalistas dirigentes de la huelga. Durante los dos
días de huelga prácticamente todas las actividades productivas,
comerciales, administrativas, escolares y universitarias, y el transporte
pararon. De nada le valió al gobierno, que el Ejército, la Fuerza Aérea y
la Marina, con las caras pintadas, patrullasen sin descanso la capital y
las grandes ciudades y militarizasen los cinturones de miseria que rodean
los escasos barrios dignos de ser habitados.
La Huelga general ... la Revuelta ...

La huelga general resultó un éxito de participación. Sin embargo ... las
instituciones dominicanas de la desigualdad y el expolio continúan
realizando impávidas su criminal función, sin que su poder se haya
mermado lo más mínimo. La farsa electoral -hay elecciones políticas
anunciadas para dentro de tres meses- seguramente desviará la lucha
social hacía fórmulas reconocidamente inútiles. Sin embargo, la huelga
general no habrá sido un episodio banal. Todo lo contrario. Representa un
importante paso más, de efectos impredecibles, en la larga lucha de las
gentes por su libertad y el derecho a vivir en condiciones propiamente
humanas, disfrutando y compartiendo la riqueza natural y social, sin
privilegios ni sometimientos.
Ricardo Colmeiro




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