A - I n f o s
a multi-lingual news service by, for, and about anarchists **

News in all languages
Last 40 posts (Homepage) Last two weeks' posts

The last 100 posts, according to language
Castellano_ Català_ Deutsch_ Nederlands_ English_ Français_ Italiano_ Polski_ Português_ Russkyi_ Suomi_ Svenska_ Türkçe_ The.Supplement
{Info on A-Infos}

(ca) El anarquismo en argentina informe para la revista Perspectives (USA)

From OSL <libertaria@infovia.com.ar>
Date Mon, 22 Sep 2003 17:56:55 +0200 (CEST)


______________________________________
AGENCIA DE NOTICIAS A-INFOS
http://www.ainfos.ca/
http://ainfos.ca/index24.html
_______________________________________

Por Fernando Lopez Trujillo (CeDInCI), Buenos Aires.
Argentina 2001-2003: Crisis y expectativas
Algunos apuntes sobre el movimiento libertario en la emergencia
Los sucesos del 19 y 20 de diciembre de 2001 en la Argentina se enmarcan
en la crisis de legitimidad de las instituciones políticas
latinoamericanas, y en particular, del regimen democrático surgido de la
siniestra dictadura '76-'83. Las dictaduras militares que sufrieron
nuestros pueblos en los años '70 alumbraron democracias débiles sujetas al
chantaje de militares que no terminaban de irse.
Estas democracias restringidas llegaron para legitimar la violenta
concentración de la riqueza que las dictaduras habían producido en
beneficio de una clase parasitaria cada vez más restringida y omnipotente.
Las promesas de los políticos populistas de una mayor redistribución
social -cuando en realidad buscaban cristalizar la repartición del PBI
limitando sus aspectos más regresivos- se frustraron con la continuación
de un sistema que a la par que reducía el mercado y condenaba al exilio de
la exclusión a millones, concentraba la renta haciendo a los ricos más
ricos y más poderosos. En los años '90, durante el "menemato", la
privatización de las empresas públicas a precio vil, la reconversión del
Estado y la precarización de la legislación laboral, llevó a la
desocupación a un cuarto de toda la población económicamente activa,
sumándolo a un porcentaje similar ya excluido del mercado.
En 1999, la Alianza radical-frepasista[1] haciéndose cargo en su discurso
político de las taras producidas por diez años de menemato, prometieron
desterrar la corrupción del aparato de Estado, de la Justicia, del
Parlamento, y elevar la calidad de vida de la población. Pero su flamante
gobierno, apenas asumido desató un formidable ajuste del Estado
profundizando el estancamiento económico de los últimos cuatro años.
Pronto, comienza a deshilacharse el frente político, el propio
vicepresidente de la nación renuncia al año de asumir frente a maniobras
corruptas del ejecutivo a sus espaldas en el Senado[2]. Un hecho que
termina de probar que la segunda parte de las promesas de campaña, la
moralización de la vida pública y el combate a la corrupción tampoco eran
prioridad de esta administración. Desde mediados de los años '90
muchísimos economistas habían advertido que el "chaleco de fuerza"
colocado a la moneda con la ley de Convertibilidad, que teóricamente
transformaba cada peso de la economía en un dólar, era falso; que la
productividad era distinta, que el retraso que producía en la cotización
desalentaría cualquier reactivación de la economía y que tendería a
estallar en cualquier momento ya que sólo podía financiarse con ingresos
de divisas que se habían cancelado[F1] después del "Festival de la
Privatizaciones" públicas y ahora sólo podían provenir de un endeudamiento
externo insoportable. A principios del 2001 ya esta tensión era tan aguda
que transcurría la cuenta regresiva para una quiebra inexorable del
sistema, sin embargo, el gobierno radical lo seguía negando al mismo
tiempo que acorralaba los depósitos bancarios (qué teóricamente eran
dólares) para evitar una "corrida" que vaciara un sistema financiero que
no tenía capacidad de entregar esos dólares al mercado. El "corralito" que
inmovilizó depósitos y llegó en sus últimos tiempos incluso a todas las
cuentas bancarias afectando no sólo a toda la clase media, sino al
conjunto de los asalariados[3], constituyó un elemento de peso en el
crecimiento de la irritación popular que estallará a fines del 2001.
En diciembre de ese año, el gobierno pretendió responder a la movilización
popular creciente con una represión que se correspondiera con la
envergadura del consenso que esta movilización comenzaba a tener. Así, a
la par de la represión a los piquetes y otras actividades de los
excluidos, sumó una campaña de desinformación tendiente a equiparar a la
movilización popular con una operación política de desestabilización
institucional conducida por la oposición peronista. Oposición que, bueno
es remarcarlo, no había hecho otra cosa en esos dos años, que apoyar el
saqueo al pueblo desde sus lugares de privilegio en el Parlamento y la
Corte Suprema.
Por primera vez en nuestra historia una "Declaración de Estado de Sitio"
fue contestada con una movilización popular tan masiva y multisectorial,
que la tornó inoperante y fue derogada en silencio poco después. En cierto
modo, fue el supremo símbolo de desobediencia al Estado y sus
instituciones, y desató un sinnumero de experiencias autogestivas y de
auto gobierno que se desarrollaron con distinta fortuna a lo largo de todo
el país.
Esta introducción es sólo una apretada síntesis de la emergencia que
determinó la renuncia de De la Rua y el proceso de transición que vivimos.
La palabra transición parece sugerir un "telos" hacia dónde nos
encaminamos, las evidencias de la realidad hacen por ahora muy confuso
predecir un destino para esta sociedad que se desarrolla como un
laboratorio a cielo abierto de los efectos más perversos de la
globalización en curso.
¿Cuáles son los puntales de esta movilización popular? ¿tiene referentes
organizativos de alguna experiencia o es por el contrario totalmente
espontánea e inorgánica?
Por un lado la movilización de diciembre que continuó en forma
intermitente durante los meses de enero y febrero de 2002[F2] , puede ser
caracterizada como espontánea, policlasista y pluralista. De hecho el
detonante del movimiento fue el propio discurso de De la Rua declarando el
"Estado de Sitio", que fue contestado -¡minutos después!- por la
indignación de millares de porteños que salieron a la calle a manifestarse
contra la burla que ese discurso significaba. El espectáculo de la gente
en la calle multiplicado por los medios de comunicación volcó a las calles
a millones en todo el país con cacerolas y cualquier trasto que pudiera
ser golpeado. No tuvo líderes, ni convocantes. Nadie pudo adjudicarse su
paternidad, y quizá los partidos opositores -la izquierda incluída- fueron
los más sorprendidos por el súbito estallido. No había consignas previas
y, la que fue adoptada mayoritariamente : "Que se vayan todos" -consigna
muy simpática para los anarquistas- no tenía, sin embargo, contenido
concreto.
Por otro lado, también es cierto que los nuevos agrupamientos de
desocupados conocidos con el nombre generalizador[4] de "piqueteros", que
se han desarrollado en la última década de destrucción sistemática de las
fuentes de subsistencia de la población, fueron la vanguardia de una
agitación que comenzó mucho antes de los hechos de diciembre. Lo novedoso
fue que, hacia el final del gobierno De la Rua, aquel movimiento consiguió
una notable visibilidad que, a fines de diciembre se convirtió en simpatía
popular.
Otra de las formas novedosas que asumió la protesta fue la generación de
Asambleas Barriales con una pretensión de autogobierno que aún cuando se
demostró desmedida en cuanto a sus posibilidades reales de gestión,
permitió una politización y una práctica de discusión a sectores sociales
alejados de tales prácticas desde la lejana tormenta represiva de los años
'70. Esta forma de democracia -que muchos vecinos asumieron como reemplazo
de las formas comunales de organización política- sólo abarcó la ciudad de
Buenos Aires y sus alrededores. Un conglomerado nada despreciable de
alrededor de 12 millones de habitantes. En el interior el intento fue más
desparejo sumando casos aislados en La Plata y Rosario.
El movimiento anarquista percibió en seguida las posibilidades que un
movimiento espontáneo de estas características tenía, adoptándolo como un
medio natural para su inserción y propaganda. Así, participaron en muchas
asambleas de la ciudad y el conurbano militantes de agrupamientos
anarquistas como la Federación Libertaria Argentina[5] y los grupos que
ella conecta, y la Biblioteca José Ingenieros[6] un grupo pequeño pero muy
dinámico. Intentaron a partir de esa actividad generar algún tipo de
coordinación interna que no pudo superar la lenta disolución de la
experiencia, que fue perdiendo entusiasmo y participación en la misma
medida en que los partidos tradicionales de la izquierda buscaban su
copamiento, esfuerzo que finalmente resultó en su ahogo definitivo. Sin
embargo aún mantienen su inserción en los remanentes de aquella
experiencia, asambleas que se consolidaron desarrollando una labor
cultural, canalizando ayuda para las familias más débiles y apoyando los
emprendimientos productivos en fábricas ocupadas[7]. Es el caso de las
Asambleas de Palermo Viejo, Floresta y la del Cid Campeador, entre otras.
Una síntesis de la actividad libertaria en la Capital Federal y el Gran
Buenos Aires[8], debiera incluir a la FORA (Organización Obrera)[9] que
además del local en el tradicional barrio de La Boca en Capital, conserva
grupos asociados en San Martín GBA, Cholila y Esquel[10], separada de
aquella se conserva la Sociedad de Oficios Varios de Hurlingham GBA; la
Organización Anarquista Libertad de Avellaneda GBA (Libertad); la
Organización Anarquista Bandera Negra y la Unión Fraternidad Anarquista de
Berisso GBA (Bandera Negra); el grupo Nueva Aurora que publica una revista
cultural libertaria del mismo nombre y la Organización Revolucionaria
Anarquista del barrio de Flores en la Capital (Resistencia).
Más sistemático y de más largo aliento es el trabajo de organizaciones
específicas. Es el caso de AUCA[11] con influencia en La Plata y zonas del
sur de la Provincia de Buenos Aires y de la OSL Organización Socialista
Libertaria con centro en la Capital Federal y GBA. Esta última es heredera
como ellos mismos se definen "de los planteos de la organización de los
anarquistas- declarados por Bakunin, esbozados por Malatesta,
desarrollados por el grupo de ucranianos Dielo Trouda en el exilio y
recogidos por la Federación Anarquista Uruguaya en 1955 inserta en la
práctica latinoamericana [...] propone un anarquismo producto de la lucha
de clases, una herramienta para la militancia política, social y popular,
clasista y revolucionaria"[12]. Se constituyó a mediados de 1996 con el
nombre de CAIN Agrupación Anarquista. En noviembre de 1997 comienzan a
publicar mensualmente su periódico En la calle[13], en conjunto con AUCA
de La Plata y la OAR (Organización Anarquista de Rosario). Esta
coordinación se mantiene hasta setiembre de 2000 cuando AUCA la abandona,
en setiembre de 2001 también la OAR abandona esta coordinación[14], desde
entonces En la Calle es órgano oficial de OSL. Hoy, vuelcan un gran
esfuerzo en el movimiento piquetero. En ese sentido buscan incidir en el
rumbo de estas luchas desarrollando una corriente propia en el Movimiento
de Trabajadores Desocupados Aníbal Verón, sin excluir el trabajo en otros
agrupamientos de desocupados. Su actividad conduce a denunciar el
verdadero carácter de la desocupación, difundir las experiencias de estos
movimientos, insistir en la unidad del movimiento y reivindicar las
demandas y métodos que contribuyan a la creación de poder popular. En el
mismo sentido impulsan la conformación de proyectos productivos autónomos
de autosubsistencia que sean gestores de nuevas pautas de sociabilidad.
También desarrollan labor en el plano sindical promoviendo la democracia
obrera, la horizontalidad y el federalismo.
AUCA - socialismo libertario, "es una organización que se reconoce dentro
de la tendencia organicista, anarco-especifista, [...] Que supone en
líneas generales la unión de todos los militantes libertarios en un mismo
colectivo, en un mismo cuerpo orgánico, intentando introducir al
anarquismo en todos los procesos sociales donde se exprese la lucha de
clases."[15] Desde el año 2001 editan su periódico Ofensiva
Libertaria[16]. Su trabajo en el movimiento de desocupados cuenta con una
corriente propia, el Movimiento de Unidad Popular con participación en 10
barrios de 3 partidos (jurisdicciones) del sur del Conurbano Bonaerense y
La Plata. Allí desarrollan actividades de propaganda y organización: los
comedores, las huertas, talleres de capacitación y apoyo escolar;
actividades políticas como las asambleas y los talleres de formación
política; y actividades económicas como los proyectos productivos[17].
Aguanegra se denomina la agrupación con la que se insertan en el
movimiento estudiantil y universitario de La Plata. Desarrollan su labor
política en las Facultades de Periodismo, Bellas Artes, Humanidades,
Trabajo Social y Derecho.
Ambos agrupamientos -AUCA y OSL- participan en el movimiento de HIJOS[18],
y otros organismos de derechos humanos y de lucha contra la represión
policial.
Es menor la actividad en el interior del país. Además de lo ya mencionado,
existe actividad en Mar del Plata: Biblioteca Juventud Moderna y el Grupo
Anarquista Marplatense; en Rosario la Biblioteca Alberto Ghiraldo (Revista
Archivo) y el Grupo Autogestionario (Revista Ideacción); en Córdoba a
fines de los '80 funcionaba un Partido Anarquista Buenaventura Durruti
cuyo 2° congreso se efectuó en setiembre de 1989, subsiste la actividad de
la Cooperativa Agrícola CARACOL y el GRANCO Grupo Anarquista de Córdoba;
en Neuquén hay bastante actividad a través del ONAS Organización Neuquina
Antonio Soto[19] y el grupo Colectivo Feminista Libertario "Kasandras" y
más al sur en Bariloche (Prov. de Río Negro) funciona como grupo barrial
con una biblioteca el MALO Movimiento Anarquista de liberación Obrera[20].
Todos estos movimientos y grupos son distintos en su concepción y aún de
difícil confluencia, constituyen a veces corrientes que han estado
separadas desde hace muchos años. Pero su relativo desarrollo y
crecimiento se nutre del ascenso del movimiento social y del ansia de éste
por organizarse horizontal y democráticamente. Una ecuación tan sencilla,
compartida por todo el espectro de los movimientos político-sociales y de
la nueva y vieja izquierda, se transforma en expectativa pura y simple.
Muchas veces desmedida en cuanto a la evaluación positiva del movimiento
libertario en la sociedad. Cuando digo libertario quiero ser todo lo
amplio que el término permite como para incorporar el movimiento general
de la sociedad hacia formas más libres, participativas y democráticas. Las
últimas elecciones, aunque accidentadas y fruto de la emergencia, dieron
inicio a este proceso de reinstitucionalización y relegitimación del
Estado. El nuevo gobierno respondió rápidamente y con decisión frente a
sentidas demandas sociales. Sin embargo, los nuevos movimientos sociales
no han perdido por ello legitimidad y presionan a este Estado generando
espacios de autonomía. En la medida en que tales espacios de autonomía se
desarrollen más imperioso será para los grupos políticos del campo popular
la necesidad de pensar en la gestión, en la administración, en el
reemplazo del Estado. Es posible imaginar que existe un amplio campo de
desarrollo para una nueva izquierda que haga confluir al movimiento
específicamente anarquista con otros emergentes político sociales y
culturales componentes de un más amplio movimiento libertario y
autogestionario.











*******
****** Servicio de noticias A-INFOS *****
Noticias de, y de interés para, anarquistas

-SUSCRIPCIONES: lists@ainfos.ca
-RESPONDER: a-infos-d@ainfos.ca
-AYUDA: a-infos-org@ainfos.ca
-WWW: http://www.ainfos.ca/org
-INFO: http://www.ainfos.ca/org

Para recibir a-infos en un idioma solamente escribir para lists@ainfos.ca
la mensage seguinte:
unsubscribe a-infos
subscribe a-infos-X
con X= ca, ct, pt, en, fr, etc (i.e. el codigo del idioma)



A-Infos Information Center