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(ca) Apuntes sobre el anarquismo en Venezuela [TyL #182]

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Date Mon, 1 Sep 2003 21:12:23 +0200 (CEST)


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de http://www.nodo50.org/tierraylibertad
Pese a ser Venezuela país reconocido como tierra de libertades porque
Simón Bolívar llevó su espada y tras ella cientos de hombres hasta Junín
en Perú, en cuya batalla y la de otro venezolano, J.A. Sucre en Ayacucho,
queda sellada la independencia de Perú, el ejército fernandino séptimo
queda vencido y arrojado por el suelo. Pese a todo ello, las ideas
anarquistas han labrado poco camino.Fue en aquellos primeros días de la lucha por la independencia cuando en
Caracas, capital y cabeza de Venezuela, se formó una Junta Patriótica, que
velará porque el país se declare en república y rompa toda relación de
sometimiento con la Corona de España. Y fue así como don Antonio Muñoz
Tébar discurría en aquella Junta Patriótica, que busca cómo ha de iniciar
los pasos hacia la lucha por la independencia, declarando ser republicano
y firme defensor de la fuerza centralizadora que imponga un orden total
bajo esa república centralista: "porque todo es aceptable menos el
desorden que traería la anarquía". Entonces, un hombre se levanta y usurpa
la palabra. Es Coto Paúl; pero no es un hombre ese cíclope con voz de
trueno: "¡La anarquía! Esa es la libertad cuando para huir de la tiranía
desata el cinto y desanuda la cabellera ondosa. ¡La anarquía! Cuando los
dioses de los débiles, la desconfianza y el pavor la maldicen, yo caigo de
rodillas en su presencia. Señores, que la anarquía, con la antorcha de las
furias en la mano, nos guíe al congreso para que con su himno embriague a
los facciosos del orden y la sigan por las calles y plazas gritando
¡Libertad!"Al término de esta disertación debieron de revolotear los cortinajes del
viejo caserón ante los ojos y gestos de asombro de los componentes de
aquella junta. Aquellas palabras cargadas con toda la ampulosidad de la
época fueron pronunciadas en 1810, cuando Proudhon, llamado el padre de laTIERRA Y LIBERTADSEPTIEMBRE DE 2003
--------------------------------------------------------------------------------anarquía, tiene un año y Bakunin nacería cuatro años más tarde. Es de
suponer que Coto Paúl conocía el libro de Godwin, Investigación acerca de
la justicia política, para expresarse con neta claridad y conocimiento
sobre el sen-tido e interpretación socio-lógica que desde entonces se
viene dando a la palabra anarquía.Al no ser esta Tierra de Gra-cia, como la llamara el cro-nista de la época
colonial, Oviedo y Baños, tierra fácil para inmigración, ya que ca-recía
de industrias y su eco-nomía estaba asentada en la agricultura y la ganadería, y éstas no eran
muy desarrolladas, además de contar con una fuerte implantación de zonas
palúdicas que hacían a sus habitantes pasar buena parte del año dentro de
un chinchorro temblando por la fiebre, las regiones emigrantes por
tradición de la Península encaminaban sus pasos hacia Argentina, Cuba,
México, etc. A ello también contribuían las guerras caudillistas que
durante toda la segunda mitad del siglo XIX arrasaron los suelos de
Venezuela.Con todo, en las postrimerías del siglo, en 1884, se funda una Sociedad
Cooperativa en Valencia, capital del estado Carabobo, que abiertamente
reconoció sus simpatías hacia los nombres de Owen, Cabet, Fourier y
Proudhon. Esta organización, guiada por el pensamiento de los socialistas
de la época, publicó un folleto acerca de la emancipación de los
trabajadores. Este folleto había sido dado a conocer anteriormente por una
agrupación similar en Santa Cruz de Tenerife (islas Canarias). De forma
igual debieron de llegar los acuerdos tomados por la Segunda Internacional
sobre la lucha por la jornada de las ocho horas de trabajo, ya que algunas
organizaciones obreras adoptaron en 1892 la lucha por las ocho horas de
trabajo. Testimonio del interés en conseguir este objetivo, es un artículo
redactado por un anarquista y publicado en el periódico El fonógrafo de
Maracaibo, donde se señala: "Los socialistas, partidarios de las
diputaciones, parlamentos y ayuntamientos, sostienen que el único modo de
alcanzar la jornada de ocho horas es el legal; esto es, arrancárselo a los
poderes públicos. Nosotros, que sabemos perfectamente que la misión del
Estado no es otra que la de guardar y hacer guardar los intereses de la
clase que representa, combatimos la antinomia y obramos resueltamente por
la vía revolucionaria".La llegada del siglo XX nos trae al general C. Castro y a su compadre el
general Juan Vicente Gómez, quien en la primera ocasión presentada se hace
con el poder. En los años de su gobierno, 1917-1920, Bernardo Pérez
Salinas, refiriéndose a España, nos dice: "Huyendo de la represión
desatada, llegaron a la zona del mar Caribe grupos de anarcosindicalistas
y socialistas españoles que trataban de establecerse en estos países". A
este respecto, Rodolfo Quintero dice: "En más de una ocasión me reuní con
algunos de estos anarcosindicalistas. Las publicaciones que denominábamos
Lecciones Obreras, redactadas por mí y difundidas en Caracas en el año 30,
reflejaban un estado de confusión ideológica (aquí Quintero se hace
autocrítica del más alto tenor estalinista) y los efectos del
planteamiento hechos por aquellos panaderos, tranviarios, telefónicos y
otros organismos denominados de mutuo auxilio, fueron seriamente
infiltrados por las ideas de Proudhon y Bakunin".Si aquellos llamados "equivocados" lograron penetrar algunos gremios
debería ser porque sus razonamientos, la argumentación ofrecida para
encausar la marcha hacia las conquistas más inmediatas, como también la
forma de prepararse para un futuro posible, era un razonamiento
convincente porque estaba dentro de la lógica interpretación exacta de la
realidad sociológica venezolana. El mismo Quintero, quien no sentía
ninguna simpatía por las ideas anarquistas, nos dice: "La primera gente
extranjera que llegó aquí eran anarcosindicalistas, le metían a uno a
Bakunin más que a Marx por los ojos, porque eran italianos y españoles
fundamentalmente, que eran los dos sitios de Europa donde el
anarcosindicalismo llegó a tener más fuerza. Fueron individuos peleadores,
que no querían conciliación de clases. Los anarquistas decían inclusive
que los marxistas eran gente de conciliación, luchaban contra el Estado,
hablaban de que el problema no era ganar huelgas sino cambiar el Estado.
Dejaron una siembra que yo diría que fue positiva en un noventa por
ciento, porque formó los primeros cuadros sindicales aquí".A estos gremios debió de hacérseles muy difícil la posibilidad de
propaganda, incluso la de su estabilidad, pues el régimen del general
Gómez no permitía ninguna facilidad política opositora a su concepción del
Estado. De las cientos de anécdotas que se cuentan, hay ésta: al instalar
en Maracay una fábrica textil, hizo traer de España a un grupo de obreros
que en su mayoría eran catalanes. Informados éstos de sus condiciones
laborales, lo primero que hicieron fue fundar un sindicato. Gómez por
aquellos días estaba en Caracas y en Maracay había alguien encargado del
despacho. Cuando éste supo lo del sindicato, enseguida llevó al general
Gómez la información, y la respuesta vino a su vez: "Agarren a esos
españoles y en el primer barco que llegue, me los vuelven para su tierra".
Así entendía las relaciones obrero-patronales el Tirano de los Andes.De alguna manera circulaban hojas y libros que explicaban las ideas
ácratas, pues de entre los muchos venezolanos que vivieron un exilio en
España, el escritor Carlos Brandt ya conocía las ideas, si bien su
actuación estuvo más relacionada con los grupos naturistas y vegetarianos.
Su colaboración asidua con estas publicaciones demostraba que sus
conocimientos eran antiguos. Además de las revistas indicadas por A.
Capelletti, cabe señalar Generación consciente, pues yo mismo tuve la
oportunidad de leer un trabajo de Carlos Brandt en una de estas revistas.
En el mes de febrero del año 1940 salía del campo de concentración de
Bram, en el departamento del Aude en Francia, al igual que el medio millón
de españoles que habíamos pasado la frontera tras la pérdida de la zona
catalana. Fui a trabajar a Carmaux, una zona minera del departamento de
Tarn. Allí vivían algunos españoles llegados durante la Primera Guerra
Mundial de 1914-1918, mineros andaluces de Ríotinto, La Carolina y otras
zonas mineras, atraídos por un salario mucho mayor que el devengado en su
propia tierra. Pronto entré en relación con uno de estos y cuál fue mi
sorpresa, que me ofreció para mi "distracción", si es que quería, algunas
revistas que guardaba, y entre ellas un número del año 26 de Generación
consciente, donde había un trabajo de Carlos Brandt.El artículo era un canto muy poético e idealista. Decía "que había ido a
una exposición y había visto un cuadro en el que un hombre con las ropas
desgarradas por sus caídas, enganchándose con los espinos que bordean el
camino, persigue la figura que avanza delante de él y que sigue sangrante
y desfalleciente, y al llegar a la cima de la montaña la figura perseguida
sigue elevándose sobre el vacío, y el hombre, abierto de brazos y rodillas
en tierra, ve alejarse su ideal, que aquí toma forma de mujer. Carlos
Brandt, después de describir el cuadro, dice: "pero el hombre no debe
detenerse y ver cómo se aleja su ideal, él debe hacer algo, debe
inventarse alas, construirse escaleras, seguir la persecución del ideal
hasta lograr alcanzarlo". Este idealismo expresado descarnadamente era lo
expresado por toda la organización ácrata de España como en todas partes;
por ello, cuando hubo la posibilidad fuimos a buscarlo el 18 de julio de
1936.De aquellos años 20, R. Quintero nos dice: "Los zapateros y los
constructores, en su trabajo de organización fueron estimulados porque
vinieron por aquella época, traídos por el propio gobierno por falta de
mano de obra de cierta cualificación, a trabajar en las obras del Hotel
Jardín, en el Teatro Municipal y lo que es hoy el Palacio Legislativo,
mucha gente de la construcción, casi toda española e italiana. Y esos
españoles e italianos en su casi totalidad pertenecían a la federación
anarquista, anarcosindicalistas y organizadores de grupos en la
clandestinidad, de peleas y aún de huelgas habidas entonces. De manera que
hay algo más interesante: en Venezuela, la gente de la Primera
Internacional de Marx y Engels, que emigró al mundo entero, coincidió
aquí; grupos de las distintas corrientes que existían en la Primera
Internacional coincidieron en Venezuela. Y aquí tuvimos lasallistas,
bakuninistas que trabajaban, que eran anarquistas y defendían aquí esa
corriente; tuvimos directamente marxistas desde los primeros tiempos".Pese a este recuerdo y reconocimiento que hace R. Quintero, sin duda por
ser una verdad apabullante y no poder cambiar los hechos, cuando puede
mete la cuña y dice: "La Primera Internacional de Marx y Engels". La
Primera Internacional no era un comercio ni una fábrica cuyos propietarios
fueran A y B. La Internacional era una organización de trabajadores en
cuyo órgano directivo además de Marx y Engels había otros más, así que
ellos no eran propietarios de nada; la Internacional no era de ellos: Pero
por ese sentido autoritario fue por lo que la Internacional se rompió y
más tarde desapareció.Pero Quintero se siente obligado a hacer un reconocimiento directo:
"Había, por ejemplo, un personaje español llamado Antón que fue famoso;
español, anarquista, sindicalista, que trabajó mucho con los zapateros y
prácticamente fue el maestro de los primeros dirigentes zapateros aquí.Bernardo Pérez Salinas, dirigente sindical de reconocida solvencia y
honestidad, hablando de los años 36 y posteriores, dice: "Es cuando se
empieza a hablar acerca de las ideas socialistas y acerca de las ideas
comunistas. A mí siempre me interesa deslindar... porque la gente enreda.
Deslindar qué es socialismo y qué comunismo; son dos cosas distintas, no
es lo mismo, eso tiene que quedar claro. Estaba la gente con la idea
socialista, la gente con la idea comunista y la gente con la idea
anarquista. Entonces no predominaba ninguna".A la muerte de Gómez (1935), le sucede en el poder el general López
Contreras, que se da cuenta de que los tiempos han cambiado y ya no es
igual a los primeros años del siglo. Él sabe de la Revolución de Octubre,
sabe que, si bien en ese momento el fascismo crece en Europa, también son
muchos los venezolanos que andan por Europa y otros países sudamericanos
estudiando en sus universidades, adquiriendo una experiencia y formación
profesional de la que Venezuela está muy necesitada. Tampoco puede ya
tener cerradas a cal y canto las puertas de entrada al país de aquellos de
sus hijos que se habían exiliado, bien por persecución política o por
repudio al régimen represivo y carente de sensibilidad social que
representaba el régimen del general Gómez.En los años 36-37 se produce un fuerte crecimiento en las exportaciones
petroleras, lo que supone un crecimiento en los ingresos fiscales, hasta
el punto de que por primera vez el presupuesto del Ministerio de Educación
es superior al de Fomento, Exteriores y Hacienda. El porcentaje de Guerra
baja de un 17,7 a un 14,3 por ciento. El crecimiento económico obliga a
crear la infraestructura sobre la que ha de desarrollarse el país, e
implica tener que abrir las puertas a una inmigración que traiga técnicos
y profesionales, de los que carece. La madre Europa viene padeciendo desde
1929 una fuerte crisis económica y política, producto del crack financiero
de los Estados Unidos y de la implantación de los fascismos en Italia y
Alemania. La burguesía pazguata, que no quiere ver el peligro próximo que
ello representa porque tiene la vista fija en el movimiento que
representan las organizaciones obreras, que no cesan en su agitación por
reformas políticas y mejoras económicas, no quita la vista del lejano
Este, que ellos ven como el foco de todas las invasiones a Europa y esta
vez con mayor gravedad, el peligro que hace agitar a sus pueblos.El estallido de lo que sería la Segunda Guerra Mundial, en 1939, produjo
los movimientos políticos que hicieron que los flujos de petróleo fuesen
puestos al servicio de las necesidades de los ejércitos aliados. El fin de
la guerra civil española había hecho exiliarse hacia tierras francesas a
más de 500.000 hombres, mujeres y niños, quienes, encerrados en campos de
concentración, esperaban una solución a su situación. Algunos países
sudamericanos, como Chile, Argentina, Cuba, República Dominicana, Panamá
y, sobre todo, México, permitieron la entrada a un buen número de
españoles. Por su parte, Venezuela, que tanta o más necesidad tenía de
inmigración de formación técnica y profesional en todas las ramas de la
industria, no se decidió a dar ese paso. Ya en el año de 1940, el doctor
Arturo Uslar Pietri aconsejaba al general Medina Angarita que "permitiera
la entrada de 10.000 vascos". No sabemos la razón de esta preferencia,
pues su formación profesional pudiera ser igual a la de los trabajadores
catalanes o asturianos, que tenían tantas industrias metalúrgicas o de
otro tipo como los vascos.Los primeros anarquistas españoles procedentes de la guerra civil que
llegan a Venezuela, vienen de la República Dominicana. La tierra de
Trujillo estaba incapacitada para dar trabajo a estos maestros,
periodistas y técnicos profesionales en distintas materias. Aparte de su
profesión, traían sobre sí la amargura de la derrota en la guerra civil,
como también la imagen de muchos miles de familiares, amigos y compañeros
presos o fusilados.Había en Caracas un Centro Español, que funcionaba como centro social. No
tenía definición política; por ello, todos cuantos llegaban a la ciudad
acudían allí para iniciar sus relaciones y orientarse en lo profesional.
En los años 42-46 es cuando se inicia la inmigración. Los que han estado
en otros lugares del Caribe hacen sus contactos y logran formar un núcleo.
Procedente de Panamá llegó José Peirats, que, pese a su mucho saber, a
haber dirigido periódicos ácratas y poseído una buena disposición para la
tribuna pública, no realizó una labor que atrajese la atención de
trabajadores o profesionales. Publicó en El País artículos sobre Max
Nettlau, Reclus, Kropotkin, etc. En ese mismo periódico trabajó también
Miguel Campuzano, que era maestro y fue director de la escuela
racionalista que en Mataró sostenía el Sindicato del Vidrio. Murió en la
primera mitad de los años 60, trabajando en el periódico La República,
cuya biblioteca llevaba su nombre, honor reconocido a su comportamiento.El fin de la Segunda Guerra Mundial, en 1945, hizo posible una mayor
fluidez inmigratoria, que Venezuela fomentaba por haberse constituido como
el primer exportador de petróleo (cuatro millones de barriles diarios). La
abundancia económica producida por esa exportaciones hizo posible la
llegada de miles de emigrantes de toda Europa y de países sudamericanos, y
entre ellos había compañeros que se incorporaban al núcleo existente. Se
vivía con el pensamiento y el corazón la situación española; al término de
la Segunda Guerra Mundial, se creyó en la oferta de las democracias: hacer
desaparecer el fascismo sobre la tierra. Además se creyó que la URSS
exigiría, y obtendría, la retirada de Franco y de su régimen, ya que éste
había enviado una división a combatir del lado alemán contra los rusos. No
se tuvo en cuenta que en Yalta, los "cuatro grandes" se repartieron el
mundo en zonas de influencia y España había quedado bajo la influencia
inglesa, lo que no permitiría un cambio político que afectara y debilitara
el sistema económico-político prevaleciente en su área de influencia.Por el año 52, entre un grupo de gente de Acción Democrática, es detenido
un compañero, P. Beltrán, acusado de preparar un atentado contra el
dictador. Estuvo encerrado en la cárcel de Ciudad Bolívar, donde había
cientos de venezolanos, entre ellos Ramón J. Velásquez, que más tarde
sería, por breve tiempo, presidente de la República. Todos saldrían en
libertad a la caída de la dictadura, en 1958.A la caída de la dictadura perezjimenista se activa la lucha contra el
régimen de Franco. Algunos compañeros llegan a ser asesores en la
Confederación de Trabajadores de Venezuela (CTV), en algunos sindicatos e
incluso de González Navarro, su secretario general. Se alquiló un local
donde se daban charlas y conferencias, y sesiones de cine los sábados; por
allí pasaron F. Olivo y otros dirigentes obreros. Salón Mesa escribió un
libro unos años antes de morir, se declaró anarquista y tuvo contactos con
el grupo de Venezuela y con algunos de la AIT (Asociación Internacional de
los Trabajadores) que por aquí pasaron.Hacia finales de los años 60 se logró un contacto con compañeros
argentinos y de otros lugares del continente, y se formó un grupo llamado
FORVE (Federación Obrera Regional Venezolana), con la intención de obtener
una representación internacional y ver el modo de hallar la forma de
penetrar en otros puntos de América. Se inició la publicación de un
periodiquito llamado Forve, que se mandó a bibliotecas y universidades,
incluso a los Estados Unidos, y a los sindicatos de Venezuela; pero no se
puso a circular entre el pueblo venezolano en general, es decir, en los
lugares habituales de venta de periódicos. Hay que reconocer que dejaba
mucho que desear.Ya bien entrados los años 60, y por iniciativa propia, Germinal Gracia
(Víctor García) inicia la publicación de la revista Ruta. Desde sus
comienzos, esta revista está marcada como obra bien hecha. Su contenido y
presentación no tenían nada que envidiar a otras del mismo tenor. En sus
páginas figuraron las mejores plumas del movimiento internacional y al
mundo entero llegaban sus propuestas y sus ideas. En una primera fase,
Ruta trataba problemas a los que hacía frente el movimiento español en su
lucha contra el franquismo, y los problemas técnicos referentes a nuestro
quehacer interno. En una segunda época, la revista se hizo monográfica;
cada número estaba dedicado a un solo tema y éste, tratado por una sola
pluma. La desgracia que se enseñoreó de Venezuela con la llegada del
"Viernes Negro" cayó como un golpe sobre Ruta, que se vio impotente para
enfrentar los elevados costes a que llegó el correo, el papel y la
impresión. Marcó un hito en su época por ser una obra bien construida y
terminada, pero hay que reconocer que no era una revista hecha para el
público venezolano. Más tarde, Vicente Sierra lanzó una revista de menos
alcance y también duró poco.Hacia fines de los años 70, hubo un par de jóvenes, hijos de españoles
que, bien por influencias hogareñas o por su comprensión de los hechos en
sí, o quizás por lecturas realizadas individualmente, hicieron frente a la
influencia marxista que la Universidad Central (UCV) ejercía sobre el
estudiantado. Este par de compañeros conocía a otros pocos como ellos, que
estaban dispuestos a hacer un núcleo de organización. Por la parte de los
veteranos, aquellos que ya venían de España, éramos dos compañeros, que
nos habíamos adaptado y nos comprendíamos bien, interpretando de necesidad
hacer lo imposible por crear algo afín con nuestro pensamiento en tierra
venezolana. Así comenzamos a reunirnos unos seis u ocho, convencidos de la
necesidad de aprovechar la oportunidad que se ofrecía, que parecía
propicia para lograr dar vida a un movimiento ácrata venezolano.Hubo muchas reuniones, pero aquello no arrancaba. Estos jóvenes eran muy
celosos de su libertad, desdoblaban cada palabra una y otra vez, la
analizaban de arriba abajo y de abajo arriba, y siempre aparecía la sombra
de la zarpa que de un manotazo pudiera imponerles algo autoritariamente.
Para los dos veteranos, aquello era imposible. Por muy transparente que se
quisiera hacer aparecer nuestro pensamiento, este era alterado y con
tantas vueltas resultaba irreconocible. El intento de hacer una forma de
estatuto que orientara el funcionamiento del grupo dio al traste con todo.Algo más tarde se entró en contacto con varios compañeros argentinos,
uruguayos, chilenos, etc., y aprovechamos para ver si con esta nueva
aportación se podía abrir brecha dentro de las formaciones políticas
organizadas. Se logró disponer de un aula de clase en la propia UCV, y
allí, durante muchos domingos, hacíamos reuniones, algunas de las cuales
llegaron a tener una cincuentena de asistentes, algunos de ellos llegados
de 200 kilómetros de distancia. Se convino en la necesidad de hacer un
periódico como mejor forma de llegar al pueblo, y logramos sacar El
libertario, del que salieron cinco números. Fue un buen esfuerzo, se
trabajó con entusiasmo; pero quizás no se había profundizado lo suficiente
en el concepto de anarquía y anarquismo, y surgieron diferencias que, cosa
incomprensible, tomaron un cariz personalista, haciendo venirse abajo todo
el trabajo de mucho tiempo. Algunos de estos compañeros del Sur siguieron
agrupados y pusieron a circular el periódico Correo A, que se ha mantenido
varios años.A principios de los años 80 se logró de la escuela de filosofía de la UCV
la organización de unas charlas-conferencias en las que se historiaron las
ideas anarquistas. Estas conferencias se dieron un sábado por la mañana e
intervinieron Cappelletti, Germinal Gracia, J. Xena, Benaige, Castilla,
Ruperto, etc. El decano de la escuela era un viejo estalinista (se debe
recordar que los marxistas dejaron en olvido al filósofo de Tréveris y que
todos se arroparon con los trapos del bolchevismo); cientos de hechos le
obligaban a parar los pies al hombre del Kremlin, pero lo hicieron muy
tardíamente, después de que los tanques rusos pisaran las calles de Praga,
hollando su suelo.De los dos primeros jóvenes que se acercaron, hoy nada jóvenes, uno de
ellos tiene una amplia red de contactos con muchos profesionales (que en
distintos momentos ha querido aprovechar a favor del movimiento ácrata).
Desde hace tiempo ha sostenido que la palabra anarquía podía suponer un
freno para organizar un movimiento amplio. Por eso proponía que se
adoptara un nombre como autogestionario. Por parte de muchos, para lograr
la armonía, se aceptaba esa denominación. En una ocasión, convocó a un
grupo a una reunión; éramos más de una docena los asistentes, de los
cuales todos excepto tres eran totalmente nuevos en el medio. Eran
profesores universitarios, sociólogos, médicos, etc. Se me había pedido
que presentara una breve información sobre las colectividades españolas
durante la guerra civil. Esto causó buena impresión, pues alguno manifestó
que jamás había oído hablar de aquellos experimentos y realizaciones. Yo
aclaraba que, dentro del campo marxista en que había militado, aquello era
tabú. A petición de un profesor de la Escuela de Ciencias, se acordó
ampliar aquel trabajo, ya que él se comprometía a su publicación. Esta
razón hizo que aquel breve esbozo se convirtiera en 75 páginas, y al igual
que ha sucedido otras veces, aquella reunión no tuvo continuidad; pero el
trabajo sobre las colectividades españolas ha servido, reducido a sólo 15
páginas, para ser presentado en el Encuentro Popular de Soluciones
Alternativas, organizado por la Facultad de Economía y Ciencias Sociales
de la UCV, y publicado por dicha escuela con el título Las colectividades
en España, 1936-1939, una práctica autogestionaria (noviembre de 1991).En 1990, un grupo de estudiantes universitarios se puso en contacto con
uno de los veteranos y desde entonces se han ido extendiendo. Por medio de
estos jóvenes, se entabló una relación con otro grupo de jóvenes de
Barquisimeto, ciudad a unos 400 kilómetros de Caracas que, por iniciativa
propia, sacaban unas hojas y algo como una pequeña revista de inspiración
ácrata. El animador de aquel grupo vino a trabajar a Caracas, y así se
inició lo que es hoy el CRA (Comisión de Relaciones Anarquistas), uno de
cuyos primeros impulsos fue sacar un periódico con la intención de llevar
al pueblo venezolano un conocimiento de lo que son las ideas anarquistas y
propiciar una oposición al Estado y todo cuanto con él se relaciona. Así
se puso a circular El Libertario.No es mucho lo logrado, pero vamos caminando.

A. Serrano




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