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(ca) OSL: La experiencia política de las empresas recuperadas en argentina.

From OSL@ainfos.ca, libertaria@infovia.com.ar
Date Thu, 23 Oct 2003 18:56:07 +0200 (CEST)


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Las dificultades de organizar un mundo sin opresores ni oprimidos/as

A pesar del violento desalojo y de una lucha perdida, la textil
recuperada Brukman se ha convertido en el símbolo mundial de la
resistencia de las fabricas recuperadas en Argentina.

Per ¿Qué son realmente las fabricas recuperadas de Argentina?

En Argentina entre 8 y diez mil puestos de trabajo han sido recuperados
por trabajadores y trabajadoras en empresas recuperadas y puestas a
producir por sus propios obreros, luego de que la crisis financiera
hiciera que los dueños las abandonasen a su suerte.

Constituye uno de los fenómenos sociales mas evidentes de la revuelta
popular del 19 y 20 de diciembre de 2001.

Si bien no constituye un movimiento único y en su interior conviven
diferentes propuestas y experiencias, las empresas recuperadas por sus
obreros buscan un proyecto político propio, empezando por imponer sus
reivindicaciones en los ámbitos institucionales.

Mientras que el gobierno nacional anuncia una leve mejoría económica,
Argentina sigue soportando un 21% de desocupación, 21 millones de
argentinos/as bajo la línea de pobreza, casi diez millones en situación
de indigencia, el 70% de los hogares con ingresos inferiores a los 250
euros y un salario real en valores que son un 54% más bajos que en 1975.

Este es el resultado de un proceso de empobrecimiento, desocupación y
entrega de los principales resortes de la economía a los monopolios
financieros del capital iniciado con la dictadura de 1976, que necesitó
del exterminio de una generación de militantes, estudiantes y luchadores
obreros y populares, además de su continuidad política hasta el día de
hoy. Mucho tuvo que ver también el rol desempeñado por la burocracia
sindical.

Sin embargo, a partir de la construcción de las primeras organizaciones
de trabajadores desocupados, como también la ocupación de algunas
fabricas y puesta en funcionamiento por sus trabajadores a partir de la
segunda mitad de los noventa, la clase obrera empezó a buscar respuesta.

Como hecho común, la necesidad de organizarse surgió en el momento del
cierre o fuga de la patronal y no antes, luego de despidos y suspensiones
y con el aislamiento por parte de los respectivos sindicatos. "A los
trabajadores nos pagaban los sueldos en negro desde 1995. En los últimos
meses los pagaban con vales de 0,75 y 1,50 euros por semana"[1], es la
situación que describen los compañeros y compañeras en cada una de las
fabricas recuperadas.

El apoyo permanente de asambleas populares, organizaciones piqueteras,
estudiantes, trabajadores/as de otros gremios y hasta los barrios
involucrados demuestra la vigencia del principio inquebrantable de
solidaridad de clase.

El marco general y particular en que se desarrollan estas tomas y
recuperación de fabricas es la defensa de la fuente de trabajo. En este
contexto diversas corrientes de la izquierda intentaron instalar el
debate cooperativa vs. control obrero. "Luchamos por la estatización...
cooperativa no queremos... así no tenemos el fantasma de la
competencia..." señalaba Celia Martínez de la Comisión Interna de Brukman
confundiendo la simple figura legal de cooperativa, necesaria para la
expropiación, con la perspectiva política del cooperativismo. Su
propuesta consiste en exigir la expropiación sin pago alguno, que el
Estado aporte sin reintegro un capital inicial, que se haga cargo del
pago de salarios y en algunos casos que compre la producción. Que el
Estado subsidie y los obreros gestiones y planifiquen.

La expropiación condiciona a que los/as trabajadores/as adopten una
figura legal como por Ej. la cooperativa. Pero aunque Brukman, Zanon,
Ghelco, Panificacion 5, Grisinopolis, entre otras 150 fabricas
recuperadas adoptaron esa figura.

La estatización bajo gestión obrera sólo puede ser considerada como
posible en el contexto de un Estado sujeto al poder obrero y popular.
Exigirle al Estado burgués que la expropiación no sea una solución en el
contexto capitalista sino que se transforme en un ejercicio de poder
obrero entregando las fabricas a los trabajadores/as, haciendose cargo de
los sueldos, aportando un capital inicial, teniendo en cuenta que el
mismo estado-gobierno fue motor de la situación a la que llegaron esos
trabajadores/as se vuelve una ilusión.

Por otra parte, el cooperativismo no es un proyecto que permita dar una
solución de fondo a la situación de los trabajadores. Dista de dar
respuesta al conjunto de los trabajadores/as a partir de sus intereses.
En ningún momento cuestiona las relaciones de producción capitalistas,
cuestiona rasgos superficiales (monopolios, competencia, etc.). Menos aún
a través de una red de cooperativas crear un subsistema paralelo al
capitalismo.

En su búsqueda política, el movimiento de empresas recuperadas presento
en diversas listas y partidos candidatos en las elecciones de agosto y
septiembre pasado.

El Movimiento Nacional de Empresas Recuperadas presentó candidatos por el
Polo Social (una de las corrientes del peronismo). En las elecciones de
la ciudad de Buenos Aires las se presentaron a través del Partido de la
Revolución Democrática (otra corriente que apoya al presidente Kirchner).
Celia Martínez, obrera de la textil Brukman, fue como candidata a
diputada nacional del Partido de los Trabajadores Socialistas y su
compañero de trabajo Juan Carlos Ragghini, como candidato a legislador
del Partido Obrero. Daniel López, de Ghelco, integró la nómina de
legisladores de Izquierda Unida. En Avellaneda, el abogado Luis Caro -de
la corriente llamada Movimiento de Fábricas Recuperadas por los
Trabajadores- se presento como candidato a intendente a través de la
lista del ex militar golpista Aldo Rico (peronismo de derecha).

La elección de los partidos políticos a través de los cuales eligen
presentar candidaturas no se plantea de la misma manera en todas las
empresas recuperadas.

Por ejemplo, en Brukman, en la fábrica de cerámicas Zanon y en Sasetru,
la presencia permanente de partidos troskistas en los procesos de
recuperación generó un vínculo constante y directo con los obreros.

Entre el Movimiento Nacional de Empresas Recuperadas y el pequeño grupo
que está alineado con partidos de izquierda los separa una diferencia en
cuanto al mecanismo de autogestión. El primero alienta la conformación de
cooperativas y que los excedentes sirvan para generar más actividad
productiva. El segundo impulsa la "estatización de las empresas bajo
control obrero" y que los excedentes sirvan "para la comunidad". Más allá
de las concepciones los trabajadores recuperaron fuentes de trabajo
genuino, eliminaron las jerarquías en la mayoría de las plantas,
instalaron regímenes de distribución equitativa del ingreso y se unen en
los momentos de resistencia.

Los anarquistas han estado orgánicamente ausentes de este proceso. No
podía ser de otro modo, su influencia social es minoritaria y esta
acotada en ámbitos específicos y reducidos, en el caso de la OSL
argentina al Movimiento de Trabajadores Desocupados Aníbal Verón, al
movimiento de derechos humanos en lucha frente a la política del "gatillo
fácil" de la policía, a los gremios de maestros en la provincia de Buenos
Aires o al sindicato de mensajeros (SIMECA).

La OSL ha sostenido buenas relaciones con los obreros de la empresa
recuperada Ghelco en la ciudad de Buenos Aires, donde apoyo el proceso de
ocupación y puesta en marcha de las maquinarias y mas recientemente una
empresa de fabricación de velas en la localidad de Monte Grande en la
periferia de la ciudad de Buenos Aires, abandonadas las maquinarias por
sus dueños y montado el taller por un grupo de siete compañeros.

La idea de la gestión obrera de la producción y de la sociedad implica
que el único poder en la sociedad revolucionaria sea el de los organismos
de la clase trabajadora. Esta gestión obrera debe entenderse como la
abolición de todo el poder ejercido por una minoría, la abolición del
poder burgués, o sea de toda manifestación del Estado. Los trabajadores y
trabajadoras no solo debemos asumir la gestión obrera de campos, fabricas
y talleres sino también el conjunto de la sociedad.
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[1] "Quienes son los ilegales en Brukman", volante de los/as
trabajadores/as de Brukman.




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