A - I n f o s
a multi-lingual news service by, for, and about anarchists **

News in all languages
Last 40 posts (Homepage) Last two weeks' posts

The last 100 posts, according to language
Castellano_ Català_ Deutsch_ Nederlands_ English_ Français_ Italiano_ Polski_ Português_ Russkyi_ Suomi_ Svenska_ Türkçe_ The.Supplement
{Info on A-Infos}

(ca) Volin: LA SÍNTESIS ANARQUISTA

From a-infos-ca@ainfos.ca
Date Wed, 20 Aug 2003 21:50:13 +0200 (CEST)


______________________________________
AGENCIA DE NOTICIAS A-INFOS
http://www.ainfos.ca/
http://ainfos.ca/index24.html
_______________________________________

Se entiende por "síntesis anarquista" una tendencia desarrollada
actualmente en el seno del movimiento libertario, que trata de conciliar y
"sintetizar" las diferentes corrientes de ideas que dividen a estos
movimientos en diversas fracciones más o menos hostiles entre sí. Se
trata, en el fondo, de unificar en cierta medida tanto la teoría como el
movimiento anarquistas en un conjunto armonioso, ordenado, acabado. Y digo
en cierta medida porque, naturalmente, la concepción anarquista no podría
ni debería jamás hacerse rígida, inmutable, estancada. Debe permanecer
ligera, viva, rica en ideas y tendencias. Pero ligereza no debe significar
confusión. Y, por otra parte, entre inmovilidad y fluctuación existe un
estado intermedio. Es precisamente ese estado intermedio el que la
síntesis anarquista trata de precisar, de fijar y de alcanzar.
Fue sobre todo en Rusia, durante la Revolución de 1917, cuando la
necesidad de tal unificación, de tal síntesis, se hizo sentir. Muy débil
ya materialmente (pocos militantes, escasos medios de propaganda, etc.) en
relación a otras corrientes políticas y sociales, el anarquismo se vio aun
más debilitado durante la Revolución Rusa como consecuencia de las luchas
intestinas que lo desgarraban. Los anarcosindicalistas no querían
entenderse con los anarquistas comunistas y, al mismo tiempo, unos y otros
se enfrentaban con los individualistas (sin hablar de otras tendencias).
Ese estado de cosas impresionó dolorosamente a varios compañeros de
tendencias diversas. Perseguidos y finalmente expulsados de la gran Rusia
por el gobierno bolchevique, algunos de estos compañeros fueron a militar
a Ucrania, donde el ambiente político era más favorable y donde, de
acuerdo con otros compañeros ucranianos, decidieron crear un movimiento
anarquista unificado, reclutando militantes serios y activos por todas
partes, sin distinción de tendencia. El movimiento adquirió enseguida una
amplitud y un vigor excepcionales. Para consolidarse e imponerse
definitivamente, sólo le faltaba una cosa: una cierta base teórica.
Sabiéndome un adversario decidido de las nefastas querellas entre las
diversas corrientes del anarquismo, sabiendo que pensaba como ellos en la
necesidad de conciliarlas, algunos compañeros acudieron a buscarme en una
pequeña ciudad de la Rusia central y me propusieron que fuera a Ucrania
para tomar parte en la creación de un movimiento unificado, proporcionarle
un fondo teórico y desarrollar la tesis en la prensa libertaria.
Acepté la proposición. En noviembre de 1918, el movimiento anarquista
unificado de Ucrania se puso en marcha. Se formaron varios grupos y
enviaron a sus delegados a la primera conferencia constituyente, que creó
la Confederación Anarquista de Ucrania Nabat (toque a rebato). Esta
conferencia elaboró y adoptó por unanimidad una Declaración que proclamaba
los principios fundamentales del nuevo organismo. Se decidió que muy
pronto se ampliaría esa breve declaración de principios y se completaría y
comentaría en la prensa libertaria. Los tempestuosos acontecimientos no
impidieron ese trabajo teórico. La Confederación de Nabat hubo de sostener
luchas ininterrumpidas y encarnizadas. Pronto se vio "liquidada" por las
autoridades bolcheviques que se instalaron en Ucrania. Aparte de algunos
artículos de periódicos, la Declaración de la primera conferencia de Nabat
fue y seguirá siendo la única muestra de la tendencia unificadora (o
"sintetizadora") del movimiento anarquista ruso.
Las tres ideas clave que, después de la Declaración, deberían ser
aceptadas por todos los anarquistas serios con el fin de unificar el
movimiento son las siguientes:
1. La admisión definitiva del principio sindicalista, que indica el
verdadero método de la revolución social; 2. la admisión definitiva del
principio comunista (libertario), que establece la base organizativa de la
nueva sociedad en formación; 3. La admisión definitiva del principio
individualista; la emancipación total y la felicidad del individuo son el
verdadero objetivo de la revolución social y de la nueva sociedad.
Desarrollando estas ideas, la Declaración trata de definir con claridad la
noción de "revolución social" y de destruir la tendencia de ciertos
libertarios que buscan adaptar la anarquía al llamado "período
transitorio".
Dicho esto, preferimos, en lugar de retomar los argumentos de la
Declaración, desarrollar la argumentación teórica de la síntesis.
La primera cuestión a resolver es la siguiente:

La existencia de diversas corrientes anarquistas enemigas, que disputan
entre sí ¿es un hecho positivo o negativo? La descomposición de la idea y
movimiento libertarios en diversas tendencias que se oponen ¿favorece u
obstaculiza el éxito de la concepción anarquista? Si se considera
favorable, es inútil toda discusión. Si, por el contrario, se considera
perjudicial, habrá que extraer las necesarias conclusiones.
Respondemos así a esta primera cuestión:

Al principio, cuando la idea anarquista aun estaba poco desarrollada,
confusa, fue natural y útil analizarla bajo todos los aspectos,
descomponerla, examinar a fondo cada uno de sus elementos, confrontarlos,
oponerlos etc. Y eso es lo que se hizo. El anarquismo se descompuso en
diversos elementos (o corrientes). Así el conjunto, demasiado general y
vago, fue diseccionado, lo que ayudó a profundizar, a estudiar a fondo ese
conjunto de elementos. Por aquel entonces, la desarticulación de la
concepción anarquista fue por tanto un hecho positivo. Diversas personas
se interesaron por las diferentes corrientes del anarquismo; los detalles
y el conjunto ganaron en profundidad y en precisión. Pero, por eso mismo,
una vez se llevó a cabo esta primera parte, una vez que se examinaron
todos los elementos del pensamiento anarquista (comunismo, individualismo,
sindicalismo), había que pensar en reconstruir, con esos elementos bien
trabajados, el conjunto orgánico del que provenían. Tras un análisis
fundamental, había que volver (conscientemente) a la síntesis beneficiosa.
Un hecho curioso: no se volvió a pensar en esta necesidad. Las personas
que se interesaron por ese elemento dado del anarquismo acabaron por
sustituirlo. Naturalmente, pronto tuvieron desacuerdos y, al final,
conflicto con quienes trataban del mismo modo otras parcelas de la verdad
entera. Así, en lugar de abordar la idea de la fusión de los elementos
dispersos (que, tomados por separado, no podían servir de mucho) en un
conjunto orgánico, los anarquistas emprendieron durante muchos años la
estéril tarea de oponer enconadamente sus "corrientes". Cada uno
consideraba "su" corriente, "su" parcela, como la única verdad y combatía
encarnizadamente contra los partidarios de las otras corrientes. Así
empezó, en las filas libertarias, ese pataleo caracterizado por la ceguera
y la animosidad, que continúa en nuestros días y que debe considerarse
perjudicial para el desarrollo normal de la concepción anarquista.
Nuestra conclusión es clara. La división de la idea anarquista en diversas
corrientes ha cumplido su papel. Ya no tiene ninguna utilidad. Ahora
mantiene al movimiento estancado, le causa enormes perjuicios y no ofrece
ya -no puede- nada positivo. El primer período -en el que el anarquismo
buscaba, se precisaba y se fraccionaba inevitablemente en su tarea- ha
terminado. Es el momento de ir más lejos.
Si la dispersión del anarquismo es actualmente un hecho negativo,
perjudicial, hay que tratar de ponerle fin. Se trata de recobrar el
conjunto entero, de unir los elementos desperdigados, de encontrar y
reconstruir conscientemente la síntesis abandonada.
Entonces surge otra cuestión: ¿es posible actualmente esta síntesis? ¿No
será una utopía? ¿Se le podría proporcionar una cierta base teórica?
Respondemos que sí. Es perfectamente posible una síntesis del anarquismo
(o, si se prefiere, un anarquismo "sintético"). No es en absoluto una
utopía. Sólidas razones de orden teórico hablan en su favor. Anotemos
brevemente algunas de estas razones, las más importantes, en su sucesión
lógica:
1. Si el anarquismo aspira a la vida, si confía en un futuro mejor, se
quiere llegar a ser un elemento orgánico y permanente de la vida, una de
sus fuerzas activas, fecundas, creadoras, deberá entonces tratar de
situarse lo más cerca posible de la vida, de su esencia, de su última
verdad. Sus bases ideológicas deben concordar lo más posible con los
elementos fundamentales de la vida. Está claro, en efecto, que si las
ideas primordiales del anarquismo se encontraran en contradicción con los
verdaderos elementos de la vida y de la evolución, el anarquismo no podría
ser vital. Ahora bien ¿qué es la vida? ¿Se podría, de algún modo, definir
y formular su esencia, fijar sus rasgos característicos? Sí, es posible.
No se trata, ciertamente, de una fórmula científica de la vida -fórmula
que no existe- sino de una definición más o menos pura y justa de su
esencia visible, palpable, concebible. Es este orden de ideas, la vida es,
antes que nada, una gran síntesis: un conjunto inmenso y complicado,
orgánico y original, de múltiples elementos variados.
2. La vida es una síntesis. ¿Cuáles son, pues, la esencia y la
originalidad de esta síntesis? Lo esencial de la vida es que la más grande
variedad de sus elementos -que se encuentran además en movimiento
perpetuo- realiza al mismo tiempo, y también perpetuamente, una cierta
unidad, o más bien un cierto equilibrio. La esencia de la vida, la esencia
de su síntesis sublime, es la tendencia constante hacia el equilibrio,
incluso la realización constante de un cierto equilibrio, en la más grande
diversidad y en un movimiento perpetuo (advirtamos que la idea de un
equilibrio de ciertos elementos como la esencia biofísica de la vida está
confirmada por experiencias científicas físico-químicas).
3. La vida es una síntesis. La vida (el universo, la naturaleza) es un
equilibrio (una especie de unidad) en la diversidad y en el movimiento (o,
si se prefiere, una diversidad y un movimiento en equilibrio). Por lo
tanto, si el anarquismo desea marchar a la par que la vida, si trata de
ser uno de sus elementos orgánicos, si aspira a concordar con ella y a
llegar a un verdadero resultado en lugar de estar en oposición con ella,
deberá, sin renunciar a la diversidad ni al movimiento, realizar también,
y siempre, el equilibrio, la síntesis, la unidad.
Pero no basta con afirmar que el anarquismo puede ser sintético: debe
serlo. La síntesis del anarquismo no sólo es posible, no sólo es deseable:
es indispensable. Conservando la diversidad viva de sus elementos,
evitando el estancamiento, aceptando el movimiento -condiciones esenciales
de su vitalidad- el anarquismo debe buscar, al mismo tiempo, el equilibrio
en esta diversidad y este movimiento mismo.
La diversidad y el movimiento sin equilibrio es el caos. El equilibrio sin
diversidad ni movimiento es el estancamiento, la muerte. La diversidad y
el movimiento en equilibrio es la síntesis de la vida. El anarquismo debe
ser variado, móvil y, al mismo tiempo, equilibrado, sintético, unido. En
el caso contrario, no será vital.
4. Por último, hagamos observar que el verdadero fondo de la diversidad y
del movimiento de la vida es la creación, es decir, la producción
constante de nuevos elementos, de nuevas combinaciones, de nuevos
movimientos, de un nuevo equilibrio. La vida es una diversidad creadora.
La vida es un equilibrio en una creación ininterrumpida. Por lo tanto,
ningún anarquista podría pretender que "su" corriente fuera la verdad
única y constante, y que todas las demás tendencias en el anarquismo
fueran absurdas. Es, por el contrario, absurdo que un anarquista se deje
atrapar en la limitación de una sola pequeña "verdad", la suya, y que
olvide así la gran verdad real de la vida: la perpetua creación de formas
nuevas, de combinaciones nuevas, de una síntesis constantemente renovada.
La síntesis de la vida no es estacionaria: crea, modifica constantemente
sus elementos y sus relaciones mutuas.
El anarquismo pretende participar, en los terrenos que le son accesibles,
en los actos creadores de la vida. Por lo tanto, debe ser, dentro de los
límites de su concepción, amplio, tolerante, sintético, como movimiento
creador.
El anarquista debe observar atentamente, con perspicacia, todos los
elementos serios del pensamiento y movimiento libertarios. Lejos de
precipitarse en un solo elemento cualquiera, debe buscar el equilibrio y
la síntesis de todos esos elementos recibidos. Debe, además, analizar y
controlar constantemente esa síntesis, comparándola con los elementos de
la vida con el fin de estar siempre en armonía perfecta con ésta última.
En efecto, la vida no se mantiene quieta, cambia. Y, en consecuencia, el
papel y las relaciones mutuas de los diversos elementos de la síntesis
anarquista no serán siempre los mismos: en los diversos casos, será tanto
uno como otro de los elementos los que habrá que subrayar, apoyar, poner
en marcha.
Algunas palabras sobre la realización concreta de la síntesis.

1. No hay que olvidar nunca la realización de la revolución, que la
creación de las formas nuevas de la vida no nos incumbirán a nosotros,
anarquistas aislados o ideológicamente agrupados, sino a las amplias masas
populares, que cumplirán esa inmensas tarea destructora y creadora.
Nuestro papel en esta realización se limitará al de fermento, de elemento
de consejo, de ejemplo. En cuanto a las formas en las que se desarrollará
el proceso, sólo podemos entreverlas de forma aproximada. No tiene sentido
pelearse por los detalles en lugar de prepararnos, en un esfuerzo común,
para el futuro.
2. Tiene menos sentido reducir toda la inmensidad de la vida, de la
revolución, de la creación futura, a pequeñas ideas de detalle y a
disputas mezquinas. Ante las grandes tareas que nos esperan es ridículo y
vergonzoso ocuparse de esas tonterías. Los libertarios deberán unirse
sobre la base de la síntesis anarquista. Deberán crear un movimiento
anarquista unido, entero, vigoroso. Mientras no lo creen, estarán al
margen de la vida.
¿En qué formas concretas podremos prever la reconciliación, la unificación
de los anarquistas y, luego, la creación de un movimiento libertario
unificado?
Antes que nada, debemos subrayar que no nos imaginamos esta unificación
como un ensamblado mecánico de los anarquistas de las diversas tendencias
en una suerte de campamento abigarrado en el que cada uno permanezca en su
posición intransigente. Semejante unificación no sería una síntesis sino
un caos. Desde luego, un simple acercamiento amistoso de los anarquistas
de las diversas tendencias y una mayor tolerancia en sus relaciones mutuas
(cese de la polémica violenta, colaboración en las publicaciones
anarquistas, participación en los mismos organismos activos, etc.) sería
un gran paso adelante en relación con lo que sucede actualmente en las
filas libertarias. Pero consideramos ese acercamiento y esa tolerancia
como, únicamente, el primer paso hacia la creación de la verdadera
síntesis anarquista de un movimiento libertario unificado. Nuestra idea de
la síntesis y de la unificación va mucho más lejos. Prevé algo más
fundamental, más "orgánico".
Creemos que la unificación de los anarquistas y del movimiento libertario
deberá perseguirse, paralelamente, en dos sentidos, especialmente:
a) Hay que comenzar inmediatamente un trabajo teórico que concilie,
combine y sintetice nuestras ideas que a primera vista parecen
heterogéneas. Es necesario encontrar y formular en las diversas corrientes
del anarquismo, por una parte todo los que debe ser considerado falso, que
no coincide con la verdad de la vida y debe ser rechazado; por otra parte,
todo lo que debe constatarse como justo, apreciable, admitido. A
continuación, hay que combinar todos esos elementos justos y de valor,
creando con ellos un conjunto sintético. Es sobre todo en este primer
trabajo preparatorio donde los acercamientos de los anarquistas de las
diversas tendencias y su tolerancia mutua podrán tener la gran importancia
de un primer paso decisivo. Y, en fin, ese conjunto sintético deberá ser
aceptado por todos los militantes serios y activos del anarquismo como
base de la formación de un organismo libertario unido, cuyos miembros
estarán así de acuerdo con un conjunto de tesis fundamentales aceptadas
por todos.
Ya hemos citado el ejemplo concreto de un organismo así: la Confederación
Nabat, en Ucrania. Añadamos aquí a lo que ya hemos dicho antes que la
aceptación por todos los miembros de Nabat de ciertas tesis comunes no
impedía a los compañeros de las diferentes tendencias apoyar sobre todo,
en su actividad y su propaganda, las ideas que les interesaban. Así unos
(los sindicalistas) se ocupaban sobre todo de los problemas concernientes
al método de la organización de la revolución; otros (los comunistas) se
interesaban preferentemente por la base económica de la nueva sociedad;
los terceros (los individualistas) destacaban especialmente las
necesidades, el valor real y las aspiraciones del individuo. Pero la
condición obligatoria para ser aceptado en Nabat era la admisión de esos
tres elementos como partes indispensables del conjunto, y la renuncia a la
hostilidad entre las diversas tendencias. Los militantes estaban unidos de
manera "orgánica", porque todos aceptaban una serie de tesis
fundamentales. Así es como nos imaginamos nosotros la unificación concreta
de los anarquistas sobre la base de una síntesis de las ideas libertarias
teóricamente establecida.
b) Simultánea y paralelamente al mencionado trabajo teórico deberá crearse
la organización unificada sobre la base del anarquismo comprendido
sintéticamente.
Para terminar, subrayemos de nuevo que no renunciamos en absoluto a la
diversidad de las ideas y las corrientes en el seno del anarquismo. Pero
hay diversidad y diversidad. Esta, especialmente, que existe entre
nuestras filas actualmente, es un mal, un caos. Consideramos su presencia
como una falta muy grave. Somos de la opinión de que la variedad de
nuestras ideas sólo podrá ser y será un elemento progresivo y fecundo en
el seno de un movimiento común, de un organismo unido, edificado sobre la
base de ciertas tesis generales admitidas por todos los miembros y sobre
la aspiración a una síntesis.
Sólo en el ambiente de un impulso común, sólo en las condiciones de
búsqueda de tesis justas y de su aceptación, tendrán valor, serán útiles y
fecundas nuestras aspiraciones, nuestras discusiones y nuestras disputas.
Así sucedió precisamente en Nabat. En cuanto a las disputas y las
polémicas entre las pequeñas capillas, predicando cada una "su" verdad
única, no podrán llegar sino a la continuación del caos actual, de las
luchas intestinas interminables y del estancamiento del movimiento.
Hay que discutir esforzándose por encontrar la unidad fecunda, y no por
imponer a toda costa "su" verdad contra la de los otros. No es esa
discusión la que conduce a la verdad. En cuanto a la otra discusión, sólo
llevará a la hostilidad, a las querellas vanas y al fracaso.
Volin





*******
****** Servicio de noticias A-INFOS *****
Noticias de, y de interés para, anarquistas

-SUSCRIPCIONES: lists@ainfos.ca
-RESPONDER: a-infos-d@ainfos.ca
-AYUDA: a-infos-org@ainfos.ca
-WWW: http://www.ainfos.ca/org
-INFO: http://www.ainfos.ca/org

Para recibir a-infos en un idioma solamente escribir para lists@ainfos.ca
la mensage seguinte:
unsubscribe a-infos
subscribe a-infos-X
con X= ca, ct, pt, en, fr, etc (i.e. el codigo del idioma)



A-Infos Information Center