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(ca) Textos en Castellano de ALTERNATIVA SOCIAL DO PORTO (pt,en,fr)

From <forumsocialp@yahoogroups.com>
Date Fri, 15 Nov 2002 13:27:53 -0500 (EST)


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ALTERNATIVA SOCIAL DO PORTO

1.
Iniciada a mediados de los años 70, en plena Guerra Fría, la
organización 
precursora de la actual OSCE se propuso desde un buen principio
contribuir 
al deshielo entre las dos superpotencias que dominaban el mundo
en aquel 
entonces, suavizando las tensiones que se daban en varios puntos
de sus 
esferas de influencia. Esto mismo se veía reflejado en los “10
mandamientos 
de Helsinki”:

1- Igualdad de soberanía, respeto por los derechos e intereses
soberanos;
2- Rechazo de amenazas o uso de la fuerza;
3- Inviolabilidad de fronteras;
4- Integridad territorial de los estados;
5- Resolución pacífica de los conflictos;
6- No ingerencia en los asuntos internos;
7- Respeto por los derechos humanos y libertades fundamentales,
incluyendo 
la libertad de pensamiento, conciencia, religión o creencia;
8- Iguales derechos y autodeterminación para los pueblos;
9- Cooperación entre estados;
10- Cumplimiento de buena fe de las normas sujetas a la ley
internacional.

“Resolución pacífica de los conflictos”, “integridad territorial
de los 
estados”, “no ingerencia en los asuntos internos”,
“cooperación...”. Todo 
hipocresía y palabras necias, tal y como se pudo ver cuando una
de las 
superpotencias rompió finalmente el equilibrio de fuerzas y,
poco tiempo 
después, una guerra fratricida destrozaba el centro de Europa
(ex 
Yugoslavia). Hoy, dejado atrás el período de la Guerra Fría y
reconstituído 
el orden mundial, son consideradas como priorades básicas de la
OSCE los 
siguientes puntos:

1- Consolidar los valores comunes de los estados participantes y
ayudar a 
construir sociedades civiles plenamente democráticas basadas en
el respeto 
de la ley;
2-  Prevenir los conflictos locales, restaurar la estabilidad y
traer la paz 
a las áreas del planeta en conflicto;
3- Acabar con las amenazas reales a la seguridad y evitar el
surgimiento de 
nuevas divisiones políticas, económicas y sociales, promoviendo
un sistema 
de seguridad conjunto.

Así como los propósitos iniciales de la OSCE no pasaban de papel
mojado, 
está claro que los puntos del actual programa no vienen a ser
otra cosa que 
un velo totalmente transparente de respetabilidad apoyado en
presupuestos 
ideológicos supuestamente justos y en pro del tan aclamado
“interés 
universal”, pero que en el fondo pretenden siempre y por encima
de todo 
proteger el interés del capital en contra del interés de los
seres humanos.
En particular en un período en que, tras el 11 de septiembre,
las amenazas a 
las libertades fundamentales de los ciudadanos están a la orden
del día, no 
podemos dejar de expresar nuestra voz a los representantes de
este nuevo 
orden mundial y decirles que son ellos los únicos responsables
de tanto 
terror, inseguridad económica, desigualdad y contínua
destrucción del 
planeta.

2.
Realmente, hemos llegado a un momento en que la sociedad del
dinero, 
omnipresente y omnipotente, ocupa todos los espacios de la vida.
Es un 
momento dramático en que se ve cada vez más claro que la
elección solo puede 
ser entre ellos y nosotros, los seres humanos del mundo del
capitalismo 
global. De hecho, ¿cómo es posible que se ondee como bandera el
respeto por 
la ley –una supuesta ley inmutable y por encima de los
ciudadanos- cuando 
los ataques a lo que queda de dignidad humana vienen hasta de la

discriminación positiva prevista en la ley para los más
desfavorecidos; de 
las leyes laborales, donde nosotros –los seres humanos comunes-
somos 
acusados de ser los culpables de la crisis de los señores del
mundo y de su 
sistema y donde nos quieren tratar como meras piezas de su
maquinaria? ¿Qué 
cooperación y seguridad son aquellas en que todos podemos ser
potenciales 
sospechosos de terrorismo u otros crímenes horribles, donde se
puede 
criminalizar legalmente a cualquier persona u organización que
se atreva a 
pensar o actuar de manera diferente a la constituída como única?
Con la excusa de una cosa que  llaman “nuestra civilización” se
propagan 
ejemplos de barbarie, desde el foso entre pobres y ricos hasta
el accionar 
guerras por razones meramente económicas y geoestratégicas.
Con la excusa de la defensa de “nuestras libertades”, se pasa a
definir el 
terrorismo de una forma que engloba a toda la gente que un día
pueda haber 
pensado: “Esto tiene que cambiar”.
Con la excusa de protegernos, entran en nuestros ordenadores, en
nuestras 
cartas, en las líneas telefónicas, se meten en nuestra vida,
saben lo que 
hacemos, lo que nos gusta, en qué gastamos dinero.
Bajo todas estas excusas se esconde el Lucro, el Bien Supremo,
el motor de 
la historia, las viejas ideologías con nuevas máscaras. No hay
nada por 
encima de esto, lo que relega todo lo demás a una posición
inferior. No lo 
dudes... si tu vida fuese perjudicial para el Lucro, ¡no
vivirás!

3.
Son los representantes de este nuevo orden mundial que, bajo el
paraguas de 
la OSCE, van a reunirse en Oporto. Conscientes de cual ha sido
su papel, no 
esperamos de este encuentro nada de positivo para la Humanidad.
Por eso 
mismo, un grupo de ciudadanos del planeta decidió juntar fuerzas
y proclamar 
la protesta que se va a llevar a cabo en ocasión de la cumbre de
la OSCE, en 
Oporto, prevista para los días 5, 6 y 7 de diciembre de 2002. Se
constituyó 
de esta manera la Alternativa Social do Porto.

4.
La Alternativa Social do Porto es una asociación libre de
individuos y 
colectivos que se identifican con su plataforma-base, más arriba
explicitada 
(en particular en el punto 2), en los principios organizativos
aquí 
explicitados (en particular en el punto 4), y se propone dar
testimonio de 
una vía alternativa al funcionamiento capitalista de la
sociedad, 
interviniendo en ocasión de la cumbre de la OSCE en Oporto.
La plataforma-base y los principios organizativos de la
Alternativa Social 
do Porto son materia de principio y, una vez aprobados, obligan
a aquellos 
quienes se hayan adherido. Solamente pueden ser alterados por
consenso 
absoluto. La Alternativa Social do Porto es, desde un buen
principio, una 
organización con un horizonte temporal definido.
La Alternativa Social do Porto se organiza según principios de
autonomía. 
Todas las acciones organizadas bajo su nombre están sometidas al
principio 
de consenso. Los individuos y colectivos conservan, con todo, su
autonomía 
para pronunciarse y defender sus propias ideas.
La Alternativa Social do Porto se organiza según principios de 
horizontalidad. Ningún individuo o colectivo está, a nivel de
toma de 
decisiones, por encima de los otros. Se pueden constituir grupos
para 
proceder a una mejor realización de las decisiones generales.
Las acciones de los grupos o comisiones específicas deberán
estar siempre 
ratificadas si no fuera posible otra forma de regulación. Ningún
grupo o 
comisión específica posee mandato regular y puede ser disuelta o

reconstituída en cualquier momento.
La Alternativa Social do Porto realiza reuniones preparatorias
abiertas 
donde pueden participar todas aquellas personas que se
identifiquen con este 
documento. La convocatoria de estas reuniones se hace a través
del site de 
Azine (http://www.azine.org). La Alternativa Social do Porto
apela a los 
ciudadanos de todos los rincones del planeta para que se
dispongan, según 
los principios aquí definidos, a coordinar su voluntad de venir
aquí con la 
nuestra de que aquí vengan.

Oporto, 28 de setiembre de 2002

Alternativa Social do Porto
forumsocialp@yahoogroups.com





"El derecho de visita incumbe a todos los hombres para
presentarse en 
sociedad, en virtud del derecho de propiedad común de la
superfície de la 
Tierra, sobre la cual, en tanto que superfície esférica, los
hombres no 
pueden extenderse hasta el infinito sino que deben finalmente
aguantarse los 
unos a los otros, ya que originariamente ninguno de ellos tiene
más derecho 
que los otros a estar en un determinado lugar de la Tierra”

Emmanuel Kant


¿QUIÉN SOMOS?
Somos la Alternativa Social do Porto. Somos una asociación libre
de 
individuos y colectivos que proponemos una vía alternativa a la
de la 
organización capitalista. Estamos en contra de la globalización
capitalista. 
Aparecemos en escena en ocasión de la cimera de la OSCE en
Oporto.

¿QUÉ ES LA OSCE?
La OSCE es la Organización para la Seguridad y la Cooperación en
Europa, que 
nosotros rebautizamos como Organización para la Seguridad del
Capital y las 
Empresas, teniendo en cuenta que es éste su verdadero objetivo. 
Inicialmente, debía servir como puente entre Ocidente y los
países del Este. 
Con el fin de la Guerra Fría y la creación de un mundo unipolar
queda más 
que claro en la actualidad que el programa de la OSCE se basa en
unos 
presupuestos ideológicos supuestamente justos y en pro del tan
aclamado 
“interés universal”.
En particular en un período en que, tras el 11 de septiembre, la
OSCE, 
paralelamente al papel de imposición del modelo organizacional
capitalista a 
varias sociedades, intenta, a través de las buenas palabras
sobre democracia 
y derechos humanos de sus discursos, agilizar la agenda de
amenaza a las 
libertades fundamentales de los ciudadanos.
Es, por lo tanto, una organización que con la excusa de la lucha

antiterrorista contribuye a la reducción de las libertades
cívicas, a la 
violación de la privacidad y al control autoritario, inhumano y
racista de 
los movimientos de personas por este mundo que a todos nosotros
nos 
pertenece.

¿QUÉ QUEREMOS?
Queremos denunciar lo que están preparando de forma discreta los
ministros 
de negocios extranjeros de la OSCE. Y proponemos un mundo donde
los seres 
humanos, todos los seres vivos y la Tierra no sean considerados
como 
mercancías.

¿QUÉ HAREMOS?
Nos proponemos realizar una manifestación, debates, eventos
culturales 
(exposiciones artísticas, conciertos, teatro, performances), con
el fin de 
denunciar lo que es en definitiva la OSCE y de este modo apuntar
y debatir 
alternativas a la actual sociedad capitalista globalizada.





CONOCER LA OSCE ESTÁ BIEN Y DA BUENA SALUD MENTAL

QUÉ ES LA OSCE

Lo que se realizará en Oporto es una reunión ministerial de la
OSCE (siglas 
que pretenden significar Organización para la Seguridad y la
Cooperación en 
Europa). Se trata de una organización internacional interestatal
que, detrás 
de meras declaraciones de buena voluntad, frases biensonantes y
bonitas 
palabras, esconde una bien definida y suficientemente conocida
opción por 
una política de expansionismo y dominio del sistema capitalista
a nivel 
regional y mundial. Es, pues, obligación de todos los seres
humanos 
conscientes de los daños causados por este sistema de dominación
y 
explotación (de la Humanidad y de la naturaleza), pensar que es
el sistema 
económico capitalista el causante de la opresión y que se
pretende vender a 
los menos favorecidos bajo la capa de una retóricia vacía con
poca o ninguna 
correspondencia con la realidad social y política de las
sociedades 
contemporáneas y de los intereses de la población.
La OSCE es el resultado de la transformación y evolución de la
Conferencia 
para la Seguridad y Cooperación en Europa cuyo punto culminante
fue el Acta 
Final de Helsinki en 1975.


EL ORIGEN DE LA OSCE

No hay que olvidar que la Conferencia para la Seguridad y
Cooperación en 
Europa fue organizada en plena época de la llamada “Guerra Fría”
entre los 
dos bloques político-militares (la OTAN capitaneada por los
Estados Unidos 
por un lado, y el Pacto de Varsovia, que reunía los países que
se 
encontraban en la órbita del Estado Soviético, por el otro),
cada uno de los 
cuales poseedor de un peligroso arsenal de armamento nuclear,
que no dejaba 
de aumentar en aquel entonces, poniendo en peligro la
supervivencia de la 
vida humana en el planeta.
En este escenario de Terror bajo el cual vivían los pueblos, muy

especialmente los de los países europeos, se elaboró una
doctrina por parte 
de los dirigentes políticos que fue conocida como “política de
disuasión”, y 
que venía a decir que ninguno de los dos bloques
político-militares iba a 
lanzar un ataque militar por el temor a la respuesta que el
potencial 
militar del adversario podía desatar. En la práctica esta
doctrina no 
significaba otra cosa que una espiral armamentística de ambos
lados y el 
reconocimiento mútuo de “status quo”, o sea, la aceptación
internacional de 
las fronteras y de los regímenes políticos existentes por
aquellas fechas.
El Acta Final de Helsinki, así como la Conferencia para la
Seguridad y 
Cooperación en Europa de donde surgió el acta, venía justamente
a confirmar 
(y a “congelar”) la relación de fuerzas entre los dos bloques
militares 
para, de esta manera, asegurar un equilibrio entre las dos
partes, aunque 
este se basara en el Terror Atómico recíproco.
De ahí salió, por ejemplo, la aceptación de los principios de
inviolabilidad 
de las fronteras y la integridad territorial de los Estados en
los 
documentos aprobados en aquel entonces por los varios Estados
signatarios.
Hoy en día, todos sabemos hasta qué punto estos principios no
fueron más que 
letra muerta, teniendo en cuenta las evoluciones posteriores de
los Estados 
de la Europa del Este. Solo hay que recordar la absorción de
Alemania del 
Este por la otra Alemania, la división de de fronteras y
nacimiento de 
nuevos estados (Croacia, Eslovenia, Letonia...). Pero más
importante que 
todo esto es recordar el fracaso total de los tan celebrados
principios y 
reglas aprobadas en Helsinki y que inspiraron aquella
Conferencia para la 
Seguridad y Cooperación en Europa en 1975.
En verdad y al contrario de lo que decían aquellos principios de
política 
interestatal, la evolución histórica vino a traducirse, en el
fondo, en 
expansionismo de las economías de las empresas del Occidente
capitalista en 
dirección a las sociedades del Este.
Estos hechos históricos son una buena muestra de cómo las buenas
intenciones 
y los bellos principios consagrados en los documentos del
Derecho 
Internacional tienen un diminuto valor frente a las verdaderas y
reales 
relaciones de fuerza entre los Estados, en especial entre los
estados con 
pretensiones hegemónicas, y también como de equivocados están
aquellos que 
confían plenamente en las bonitas palabras tales como
“Seguridad”, 
“Cooperación”, “Respeto por los derechos”... cuando estas son
propagadas por 
los diferentes gobiernos de los estados capitalistas, cuya
principal 
característica es, como todo el mundo sabe, la relación de poder
y 
subordinación de unos hombres sobre otros.
Hablar de Seguridad y Cooperación en estas circunstancias es
–como es fácil 
ver- pura manipulación “de las masas”, mala fe política.
El fracaso por desajuste total a la realidad y el
desfallecimiento de los 
propios objetivos de la Conferencia para la Seguridad y
Cooperación en 
Europa obligaron en 1995 a convertirla en la “Organización para
la Seguridad 
y la Cooperación en Europa” (popularmente conocida como OSCE).
Esta 
transformación obligó a realizar una “revolución” en las reglas
y principios 
orientadores de la nueva Organización Internacional de manera
que pudiese 
continuar fiel a su política de dominación capitalista global y
de creciente 
penetración de las estructuras económicas de mercado en las
regiones 
periféricas donde la depredadora economía capitalista aún no
está en 
condiciones de funcionar plenamente.
En este esfuerzo de expansionismo del modelo de economía de
mercado a 
aquellas regiones todavía suficientemente no explotadas por las
grandes 
multinacionales, no es nada irrelevante el papel desempeñado por
la 
ideología “democrática”. Su apología, en la actualidad, tiene un
grande 
paralelismo con la propagación de la fe cristiana en la época de
los 
Descubrimientos. Tanto una como otra constituyen una retórica
verbal y una 
argumentación ideológica que oculta los verdaderos intereses de
la acción 
expansionista: los intereses mercantiles de los antiguos Reinos
europeos o, 
hoy en día, los poderosos intereses económicos de las grandes
empresas 
capitalistas. En efecto, bajo el pretexto de expansión de la fe
y los “altos 
valores de la civilización” las potencias marítimas europeas se
lanzaron al 
expolio de las riquezas naturales de los nuevos territorios y al
refuerzo y 
consolidación de su poder real sobre grandes regiones sometiendo
e 
esclavizando poblaciones enteras en pro de sus intereses
económicos. Fue 
justamente este el caso del expansionismo español que, en nombre
de la Cruz 
de Cristo (!!!) masacró, destruyó y aniquiló las grandes e
antigüísimas 
Civilizaciones Inca, Maya y Azteca.


LA FUNCIÓN Y LOS OBJETIVOS DE LA OSCE

La creación en 1995 de la OSCE viene, por lo tanto, a responder
a las 
necesidades de los Estados modernos de garantir la expansión
internacional 
de las empresas y corporaciones capitalistas en el nuevo
contexto 
internacional, que se abrió después de la caída del Muro de
Berlín, y a la 
oportunidad, nacida entonces, de captar, siguiendo la lógica
mercantilista 
del sistema capitalista global, a países y regiones que no se
encontraban 
aún inseridas en el mercado global del Capitalismo ni sujetas a
modelos 
culturales dominantes. Con este objetivo se elaboran nuevas
estrategias, 
creadas nuevas organizaciones (o en otro caso, rediridigas las
antiguas), y 
construídos nuevos dispositivos legales y tecnológicos. La OSCE
es apenas 
una estructura más en esta tela enorme que constituye la
arquitectura del 
capitalismo globalizado.
Los principios, objetivos y reglas de la OSCE se reformulan en
vista a 
nuevas realidades geoestratégicas. Ya no se habla más de la
“inviolabilidad 
de fronteras”, de la “integridad territorial de los Estados”,
del principio 
de “no ingerencia en los asuntos internos”, etc., ya que otros
valores y 
principios aparecen en escena para mantener un Orden
Internacional desigual 
y profundamente injusto. A partir de ahí, se prefiere hablar de
“abordaje 
integral de la seguridad”, “derechos de las minorías”, “lucha 
antiterrorista”, etc., constituyéndose gradualmente una nueva
forma de 
dispositivos retóricos que, bajo los auspicios de un lenguaje
cifrado – de 
forma que solamente los más iniciados puedan tener acceso a su
auténtico 
sentido -, consiga insinuar más facilmente el carácter
bienintencionado de 
la Organización y la bondad de sus propósitos, alzando la
entidad colectiva 
que es la OSCE, los dirigentes y sus representatnes, por encima
de cualquier 
sospecha de favoritismo, parcialidad y belicismo.
La verdad es que se trata de una Organización Internacional que,
a pesar de 
no tener la relevancia ni tan siquiera los medios materiales,
fincancieros y 
militares que tienen otras,  comparte con estas la misma
concepción y las 
mismas complicidades en cuanto a estrategia y dominación del
capitalismo 
globalizado.
Es significativo de lo dicho el texto del programa de la actual
Presidencia 
Portuguesa de la OSCE cuando dice:
“...otro tema es la cooperación de la OSCE con otras
Organizaciones 
Internacionales, en particular la UE y la OCDE, por lo que
concierne al área 
de consolidación jurídica de la economía de mercado (léase, bien
entendido, 
del capitalismo) como factor esencial para la inversión y
crecimiento 
económico en regiones como Ásia Central...”
En estas palabras se puede vislumbrar cual es el modelo
económico a imponer. 
Pero no solo esto. También que el área de actuación de la OSCE
va mucho más 
allá de los límites geográficos que su nomenclatura (se podría
pensar que se 
trataba de una Organización Europea) permite suponer, y que es
sintomático 
el hecho de la tendencia irresistible del capitalismo y sus
estructuras 
políticas a expandirse en el mundo globalizado.


LA OSCE CONTRA LA SEGURIDAD Y LA COOPERACIÓN

Pero su acción no solo es contraria a la cualidad europea que su
nombre 
puede sugerir (Organización para la Seguridad y la Cooperación
en Europa), 
sino que choca frontalmente con la propia realidad de Seguridad
y 
Cooperación que actualmente se vive en el mundo. En verdad, son
los propios 
defensores de este injusto Orden Internacional quienes no se
cansan de 
hablar de terrorismo y de los muchos peligros que amenazan a las
sociedades 
contemporáneas y quienes tienen que poner en marcha, según sus
propias 
palabras, “instrumentos de prevención de conflictos”. ¿Cómo
explicar, pues, 
que desde su creación en 1995, la amenaza terrorista haya
aumentado? ¿Se 
trata en este caso de la prueba más veraz del fracaso de sus
esfuerzos para 
la “Seguridad Europea”?
También se puede elaborar otra explicación: la de la paranoia
del 
terrorista, que está tentado a prender fuego para valorizar su
acción de 
terrorista. Esta duplicidad es tambiém una constante en la ya
larga Historia 
de las Relaciones Internacionales entre los Estados. El doble
juego de estos 
(principalmente de los Estados más poderosos) les trae ventajas
y refuerza 
su dominación de los países y poblaciones periféricas: al mismo
tiempo que 
hablan de aquietar los conflictos son los principales promotores
de la venta 
de armas o son ellos mismo quienes instigan los propios
conflictos. El 
ejemplo más reciente es el de Yugoslavia.
El caso de Yugoslavia da mucho que pensar, y es que nunca se
habían visto 
“nacionalistas” (croatas, eslovenios, serbios, albaneses,
bosnios) defender 
con tanta convicción las inversiones extranjeras y la entrada
del capital 
globalizador en su territorio. Estraño “nacionalismo” aquel...
Pero la cuestión de Seguridad puede ser vista también a un nivel
más 
concreto, a un nivel más social. En esta perspectiva la economía
capitalista 
globalizada entró en una fase conocida ya como “capitalismo
desorganizado” y 
que se caracteriza por la “desregulación” neoliberal de las
relaciones 
sociales, económicas y laborales, dejando poblaciones enteras en
la 
precariedad y la inseguridad, entregadas a su suerte en plena
selva del 
todopoderoso mercado global. Hablar de Seguridad en estas
circunstancias, 
como hace la OSCE, es sin duda, señal de una organización que no
vive en 
este mundo.
Todavía queda por hablar de la Cooperación, otra de las áreas a
las que, 
supuestamente, la OSCE se dedica con insistencia y generosidad.
Se sabe que 
la evolución de las Relaciones Internacionales y, en particular,
del Derecho 
Internacional, ha puesto en evidencia los aspectos relacionados
con la 
desigualdad económica y política entre los Estados, intentando
de este modo 
demostrar el deber de los más poderosos a cooperar con los más
pobres. Este 
nuevo abordaje de las Relaciones Internacionales representa, sin
duda 
alguna, un paso positivo en relación a la concepción dominante
hasta hace 
poco tiempo según la cual todos los Estados estarían dotados de
la misma 
soberanía en un plano de igualdad. Este nuevo abordaje fue
responsable de la 
adopción de un principio de ayuda internacional de los países
desarrollados 
al Tercer Mundo que se cuantificó en el deber de los primeros a
dar un 0’7% 
de su Producto Interior Bruto a tal efecto. Lo sucedido es que,
hasta el día 
de hoy, prácticamente ninguno de los países (y Estados)
obligados ha 
cumplido esta regla.
No se conoce hasta el momento ninguna contribución de la OSCE en
este 
ámbito. Siendo una Organización Internacional que reúne un
significativo 
número de países desarrollados, y teniendo como una de sus
finalidades el 
reforzar las relaciones de Cooperación entre los Estados y
países, sería 
legítimo y plenamente justificado pensar que su misión tendría
que ser la de 
esforzarse en la aplicación práctica de esa ayuda. Pero nada ha
sido hecho 
por la OSCE, ni tan siquiera a nivel de recomendaciones
escritas.
Se entiende de esta manera que la Cooperación de la que hace
gala la OSCE se 
vincula a otra concepción de “Cooperación”: una “Cooperación”
impositiva y 
forzada, que pasa básicamente por la subordinación de un número
cada vez 
mayor de territorios a la misma visión neoliberal del mundo, por
el 
reconocimiento de facto de las relaciones jerárquicas entre los
Estados y 
por la aceptación definitiva del capitalismo global. En nombre
del respeto 
de los derechos humanos, de la salvaguarda de los derechos de
las minorías, 
del desarrollo de la sociedad civil, de la promoción de la
libertad de 
expresión, de la independencia de los medios de comunicación
social... 
enfin, del tan nombrado (pero nunca respetado) Estado de
Derecho, lo que 
persigue realmente la OSCE es conseguir un mundo monocultural,
totalmente 
occidentalizado, que siga los mismos patrones
político-culturales del 
Capital económico y cultural, y sujeto a los dictámenes e
intereses de las 
grandes Empresas Multinacionales Capitalistas.


LA SITUACIÓN ACTUAL

La Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa
(OSCE) 
representa, pues, hoy en día, un verdadero anacronismo. Ya sea
por las 
contradicciones en las que se metió o por, sobretodo, ser cada
vez más un 
instrumento fuera de contexto en la estrategia del actual
capitalismo 
global.
La OSCE pretendía dar continuidad al ambiente de distensión
entre los dos 
bloques (OTAN y Pacto de Varsovia) en el Acta Final de Helsinki
(1975). Con 
la caída del Bloque Soviético, la acción “misionaria” de la OSCE
pasó a 
incidir primordialmente en los diferentes territorios de los
antiguos países 
del Bloque del Este, en nombre de principios y valores
biensonantes, 
respetables, pero que en la práctica han acabado en la sumisión
de estos 
territorios a las relaciones de dominación que estructuran la
jerarquía del 
capitalismo global.
Lo que sucede es que estamos en vías de entrar en una nueva fase
del 
capitalismo global – la fase del capitalismo imperial – que
lanzará en breve 
a la basura toda la geoestrategia sobre la cual funciona y fue
creada la 
OSCE, volviéndose esta rápidamente una obsoleta estructura
pre-histórica al 
lado del dinamismo del Capital.
El recién nacido Capitalismo Imperial se estructura según otros
principios 
bien distintos de los anteriores.
El Capitalismo Imperial, con Estados Unidos a la cabeza, ya no
puede 
admitir, para afirmarse, los “viejos” principios del Derecho
Internacional 
que habían estado a la orden del día. Debe dejarlos atrás para
conquistar 
una legitimidad internacional que no podría encontrar ni de
lejos en 
aquellos valores.
En efecto, el Capitalismo Global, en su modalidad imperial, se
caracteriza 
por tener una estrategia mucho más agresiva y por no importarle
el lanzar 
campañas de tensión, guerras preventivas, acciones policiales a
escala 
mundial... recurriendo a todo artilugio tecnológico y mediático
de que 
dispone, sin tener en cuenta los medios para llegar a sus fines,
que no son 
otros que la total dominación de todo el planeta.
En estas circunstancias, tal y como es obvio, todas las ideas
sobre derechos 
humanos, cooperación internacional, defensa de las minorías,
Estados 
soberanos, etc., se arriesgan a pasar a la historia de
ascensción y... caída 
del capitalismo.
Aparte, una de las más importantes lecciones de Historia es la
que todos 
aprendemos sobre los antiguos Imperios: cuanto más grande esel
Imperio, 
mayor es el estruendo provocado por su caída y destrucción...
¿Quién estará a la altura de los acontecimientos?


PREGUNTAS INOCENTES, O NO TANTO...

¡Qué estrañas Organizaciones Internacionales son aquellas en que
el 
terrorismo es su principal problema y su razón de ser!
¿Será que el mundo no tiene otros problemas de no menor
gravedad? O, con 
otras palabras, ¿será que la solución al problema del terrorismo
resolverá 
los principales problemas que incumben a nuestro mundo (hambre,
injustícia, 
violencia, explotación, dominación, polución, enfermedades)?
¿O será que el terrorismo, siendo un problema, es al mismo
tiempo un 
pretexto, un expediente, una nube de humo que esconde una
estrategia, unas 
ideas que interesan denunciar?
Nosotros, preferimos luchar contra el terrorismo de otra manera:
estudiar, 
crear y luchar con las mejores maneras para acabar con el
hambre, la 
injustícia y la explotación de unos hombres por otros.
El Capitalismo es el sistema económico global que genera
jerarquía de poder, 
explotación del hombre por el hombre y destrucción de la
naturaleza.
La lucha del Capital contra el terrorismo no es definitivamente
nuestra 
lucha. Es, antes de nada, para decirlo de alguna manera, una
lucha entre 
gallos...
Son ellos quienes provocan la inseguirdad.
Son ellos quienes promueven la competitividad.
Nuestra lucha es, esto si, contra el Capital terrorista.
Nuestros principios son la SOLIDARIDAD, la COOPERACIÓN y el
APOYO MÚTUO 
entre todos los oprimidos.

António Silva


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