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(ca) [red-libertaria.net] Argentina: Informe de la Coordinadora

From Worker <a-infos-ca@ainfos.ca>
Date Mon, 2 Dec 2002 16:53:24 -0500 (EST)


Aníbal Verón
Sender: worker-a-infos-ca@ainfos.ca
Precedence: list
Reply-To: a-infos-ca

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       http://ainfos.ca/index24.html
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Informe de la Coordinadora Aníbal Verón
Enviado el Lunes, 02 diciembre a las 15:23:49 por
red-libertaria.net

 Tanya escribió "El siguiente es un documento que sirve para
mostrar el contexto de la lucha libertaria en Argentina y el
pensamiento y la acción de uno de los grupos más combativos.

Informe de la Coordinadora “Aníbal Verón”

Un trabajo elaborado antes de los hechos del 26 de junio.
Contexto histórico, el corte de ruta, principios de organización
política y conceptos de economía solidaria.

Agradecemos los comentarios, críticas, y la difusión que quieran
darle a esta experiencia, como un intento más de los centenares
que viene haciendo el pueblo en Asambleas Barriales, Fábricas
Tomadas y Movimientos Piqueteros, en la lucha por Trabajos
Dignos y Asistencia Alimentaria, por Salud y Educación, por las
libertades sociales y contra el Terrorismo de Estado, por
Dignidad y un Cambio Social.

MTD Lanús mtd_lanus@yahoo.com.ar 15-5140-7894 -
MTD Solano mtdsolan@hotmail.com 15-5000-2666 -
MTD Almirante Brown mtdaltebrown@yahoo.com.ar 15-5101-8744 -
MTD Allen- Cipoletti (Rio Negro) lafraguacipo@arnet.com.ar
en la Coordinadora de Trabajadores Desocupados "ANIBAL VERÓN"
Las siguientes organizaciones componen a la Coordinadora de
Trabajadores Desocupados Aníbal Verón: MTD Solano, MTD Lanús,
MTD Almirante Brown, MTD Florencio Varela, MTD Guernica, MTD
Quilmes, MTD Esteban Echeverría, MTD José C. Paz, MTD Lugano
(Capital Federal), MTD Berisso, MTD 22 de Julio (localidad de
Allén en Río Negro), MTD Darío Santillán (localidad de Cipolleti
en Rìo Negro), CTD de La Plata, CTD de Lanús y CTD de Quilmes.


TRABAJO, DIGNIDAD Y CAMBIO SOCIAL

Los Movimientos de Trabajadores Desocupados que integran la
Coordinadora "Anibal Verón"

(los textos pertenecen a un cuadernillo elaborado por un
colectivo de trabajo integrado por AULE (agrupación unidad para
la lucha estudiantil), GALPÓN SUR y LA GRIETA, integrantes de la
COORDINADORA DE ORGANIZACIONES POPULARES AUTÓNOMAS -COPA- Reg.
La Plata).


Introducción
En la zona sur del Gran Buenos Aires, más precisamente en los
partidos de Quilmes, Lanús y Almirante Brown, han surgido y se
han desarrollado un conjunto de organizaciones de trabajadores
desocupados cuyas prácticas y concepciones constituyen un
quiebre con las formas tradicionales de la política argentina.
Los Movimientos de Trabajadores Desocupados (MTD) de Solano,
Lanús y Almirante Brown constituyen, en efecto, una de las
experiencias más ricas y novedosas de los últimos años.
A estas experiencias se están sumando grupos de diferentes
regiones del país: MTD de Lugano (Capital Federal), MTD de
Esteban Echeverría y MTD de José C. Paz (Conurbano Bonaerense),
y los MTD de la Provincia de Río Negro "Darío Santillán"
(Cipoletti) y "23 de Julio"(Allen). Todas estas expresiones
junto al MTD de Florencio Varela y otras organizaciones integran
la CTD Anibal Verón.
Transformando los planes de empleo del gobierno en una
herramienta de lucha y organización, estos movimientos han
logrado consolidarse en el tiempo y avanzar en la articulación y
en la coordinación con otros sectores del campo popular.
Los planes arrancados al gobierno en los "piquetes" que cortan
la circulación de vehículos y mercancías por las rutas
argentinas son administrados de forma autónoma y dan lugar a una
serie de emprendimientos productivos (panaderías, bloqueras,
herrerías, carpinterías, etc.) y diferentes iniciativas que
satisfacen las necesidades del barrio (bibliotecas populares,
guarderías, comedores, roperos y farmacias comunitarias, etc).
De esa manera, cada victoria en el "piquete" potencia el
desarrollo de la organización.
La forma de organización y construcción política de los
Movimientos de Trabajadores Desocupados marca también un quiebre
con respecto a la política tradicional
Conceptos como el de Horizontalidad, autonomía y trabajo de base
están en el centro de estas experiencias.
La apuesta de los MTD es una apuesta fuerte: su objetivo final
es el cambio social. Un cambio social que se construye en el día
a día y donde adquiere un lugar central la formación de los
compañeros.
Muchos de estos conceptos, aparecerán reiteradas veces en las
páginas que siguen. En ellas, no tendremos más remedio que
conformarnos con descripciones aproximadas y con los ecos
lejanos de una experiencia cargada de dramatismo y de vitalidad.
Una experiencia que ha sacudido la conciencia de la nación y ha
demostrado la enorme potencialidad de la Argentina profunda, esa
Argentina "piquetera" que no se resigna a ser un país para pocos
y lo resume en una consigna: Trabajo, Dignidad y Cambio Social.
La Argentina arrasada: Una breve contextualización histórica
Durante la década de los noventa, bajo el gobierno de Carlos
Menem, se consolidó en la Argentina el modelo neoliberal. Las
consecuencias de dicho modelo, cuyas primeras piezas habían sido
montadas por la última dictadura militar entre 1976 y 1983,
están hoy a la vista y son producto de una serie de
transformaciones estructurales en la economía y la sociedad.
Las políticas neoliberales beneficiaron a los sectores más
concentrados de la economía (los acreedores externos, los
grandes bancos, los grandes grupos locales que se beneficiaron
con el proceso de privatización de las empresas públicas, etc.)
y descargaron todo su peso sobre las grandes mayorías
nacionales.
Poco queda de aquella Argentina que se había desarrollado a
partir de una economía orientada a un mercado interno en
expansión y que se mostraba mucho más homogénea desde el punto
de vista de su estructura social.
Hoy, y como consecuencia de las transformaciones que se
iniciaron con el golpe de 1976 (que inauguró el proceso de
desindustrialización y endeudamiento externo que requería el
nuevo ciclo de valorización financiera del capital) lo que
predomina en nuestra sociedad es la fragmentación y la
heterogeneidad. Los niveles de pobreza y marginación han
alcanzado niveles inéditos (casi un cuarenta por ciento de los
argentinos están por debajo de la línea de pobreza), en tanto
que los propios organismos oficiales reconocen que la
desocupación alcanza cifras superiores al 20 %.
El gobierno de Fernando De la Rúa, que cayó en diciembre del año
pasado como consecuencia de una impresionante movilización
popular, y el actual, encabezado por Eduardo Duhalde, no han
hecho más que continuar con la aplicación de dichas políticas.
Por los bordes todavía se puede: Acerca del origen de los MTD de
la zona sur del Gran Buenos Aires.
Durante los años 1996 y 1997 tienen lugar en el interior del
país una serie de protestas populares que por su masividad
constituyeron verdaderas puebladas. Tanto en la región de la
Patagonia (en la zona de Cutralcó y Plaza Huincul) como en el
norte del país (en Salta y en Jujuy, sobre todo), donde las
políticas neoliberales habían causado estragos en aquellas
ciudades que habían crecido a partir de las grandes empresas
estatales como YPF (Yacimientos Petrolíferos Fiscales) o Altos
Hornos Zapla, o grandes ingenios azucareros, se registraron
masivas manifestaciones que marcaron el inicio de un fuerte
proceso de recomposición de los sectores populares en la
Argentina. En dichas "puebladas" emergió y se consolidó una
herramienta de lucha hasta ese momento inédita: el corte de
ruta.
Esos acontecimientos demostraban, por un lado, que la
desocupación se había convertido en un dato estructural de la
vida política argentina y por otro, que los desocupados en tanto
sujetos sociales aparecían como un sector clave en la lucha
contra las políticas de ajuste del neoliberalismo.
Ante el crecimiento de la protesta social el gobierno nacional
decidió implementar un conjunto de planes de empleo (Planes
Trabajar) con el objeto de contener las demandas de los
desocupados. Los planes tenían una impronta claramente
disciplinadora: desde el poder se pensaba que podían ser útiles
para dividir los movimientos de protesta y para coptar a algunos
de sus líderes.
Además, servían para reforzar la ya de por sí extensa red
clientelística del gobierno nacional y los gobiernos
provinciales.
Sin embargo, muchas organizaciones de trabajadores desocupados
vieron la posibilidad de consolidar su organización a partir de
estos subsidios de empleo que se conseguían a partir de la
lucha.
Es en ese contexto que se produce, a fines de 1997 el primer
corte de ruta en la Provincia de Buenos Aires, más precisamente
en Florencio Varela. Esa experiencia, que fue masiva y terminó
con una victoria de los "piqueteros", constituyó un punto de
referencia importante para el desarrollo de los MTD de Solano,
Lanús y Almirante Brown.
"Una de las cosas que más cautivó fue la forma organizativa, que
la cosa se manejara en asambleas, que nadie tuviera un cargo
comprado, que todos fueran removibles (...) la discusión
fundamental pasaba por los planes trabajar: si era aceptar una
limosna o la cosa pasaba por agarrarlos para ir por más. (...)
Sobre eso se fundamentaba lo de trabajo, dignidad y cambio
social: Agarremos esto, que es una cagada, pero a partir de esto
tenemos la excusa para hacer otras cosas, y a partir de ahí
empezarnos a organizar".(1)
Sería precisamente el MTD de Solano el que más tempranamente
comienza a organizarse. En noviembre de 1997 tienen lugar las
primeras asambleas y el primer corte de ruta, con el que se
consiguen los primeros planes. También por esa época comienzan a
establecerse relaciones, a partir de la solidaridad en las
luchas, con las otras organizaciones de desocupados.
"Las primeras asambleas eran de 30 o 40 compañeros. Hicimos una
marcha al Municipio y conseguimos los primeros 50 planes;
después viene el primer corte de ruta porque queríamos más
planes. La gente ya no estaba dispuesta a ceder de forma
pacífica los puestos de trabajo... Ahí fue que nos conocimos con
los compañeros de Lanús, que vinieron a solidarizarse al
corte".(2)
A los pocos meses comienza a organizarse el MTD de Lanús. En una
primera instancia a partir de la coordinación con otros
movimientos que ya existían como el de Solano, el de Varela o el
de La Plata, y en un segundo momento, que marca la consolidación
del movimiento, a partir de una serie de reivindicaciones
específicas en el propio barrio, que excedían el reclamo por los
planes de empleo:
"El MTD se consolida acá cuando damos fuertes luchas zonales y
en el barrio (...) cuando tocamos las fibras sensibles de las
tierras del barrio que estaban en poder del municipio, habiendo
tanta necesidad de vivienda... Ahí se acercaron compañeros del
barrio que tal vez veían que había gente que se juntaba para dar
algunas luchas. Pero el tema de tocar los intereses más
inmediatos del barrio fue fundamental. Más allá de nuestro eje
concreto, que podía ser la lucha por los planes, fue por ahí por
donde más nos potenciamos".(3)
Un poco más tarde, comienza a organizarse el MTD de Almirante
Brown, el que hacia noviembre de 2000 realiza su primer corte de
ruta junto con los MTD de Solano y Lanús, en la rotonda de Pasco
(Quilmes), y a partir del cual se consiguieron bolsones de
alimentos y planes de empleo que quedaron bajo la autogestión de
los movimientos.
"Nos juntamos, nos organizamos. Ahí nació el movimiento y una
palabra nueva que comenzó a familiarizarse entre nosotros:
Compañero. Que para nosotros es compartir la miseria, el hambre,
las necesidades, pero también la lucha, el esfuerzo, el
compromiso, las conquistas obtenidas con cada pelea. Así
comenzamos: asambleas en los barrios una vez por semana,
pintadas, volantes en la feria convocando a los vecinos. Así
comenzó todo..." (4)
Los orígenes de estos tres MTD están, de esta manera,
estrechamente vinculados entre sí, hundiendo sus raíces en lo
que ellos denominan la solidaridad en la lucha.

notas
(1) Entrevista a los MTD de Solano, Lanús y Almirante Brown
realizada en Lanús el 6 de abril de 2002.
(2) Entrevista a los MTD de Solano, Lanús y Almirante Brown
realizada en Lanús el 6 de abril de 2002.
(3) Entrevista a los MTD de Solano, Lanús y Almirante Brown
realizada en Lanús el 6 de abril de 2002.
(4) "A un año del primer piquete" en Revista Acontecimiento Nº
22, Buenos Aires, 2001.

Piqueteros carajo!

El corte de ruta
como herramienta de lucha
Los cortes de ruta se fueron constituyendo, ya desde los
comienzos, en una herramienta de lucha fundamental para los
desocupados que se organizan en torno a los MTD. Mediáticamente
se los denominó "piquetes", instalándose dicha figura en el
imaginario colectivo.
El piquete consiste en la interrupción de la libre circulación
de mercancías por las rutas del país, hasta tanto se de una
respuesta a las reivindicaciones planteadas -se trate de mejoras
materiales para el movimiento, o de solidaridad con la lucha de
otras organizaciones-. Esta novedosa forma de protesta popular,
que llamó la atención a una opinión pública distraída frente a
los efectos devastadores de las políticas económicas de los años
noventa, demostró un alto nivel de eficacia a la hora de
conseguir las reivindicaciones esgrimidas.
Al no percibir un salario, el trabajador desocupado no tiene
acceso a los medios para garantizar su subsistencia. Su
cotidiano no se desarrolla en la fábrica, de modo que su
organización emblemática deja de ser el sindicato, para pasar a
configurarse, territorialmente, en los barrios. Es en este marco
que el corte de ruta se convierte en su herramienta de lucha más
potente. Herramienta que permite obtener de las agencias
estatales, subsidios (Planes Trabajar) cuyos beneficiarios serán
los desocupados. De todos modos, cabe señalar que dichos
subsidios persiguen el objetivo principal de promover y reforzar
una red de lazos clientelares tendientes a domesticar la
protesta. Teniendo en cuenta esta impronta de control social
inscripta en los planes, los MTD buscan reapropiarse su
significado, y disponerlo para potenciar sus luchas.
La efectivización de un corte de ruta requiere una serie de
instancias organizativas previas. La medida es discutida por
asambleas barriales. Si se decide el corte, se dividen las
tareas en áreas organizativas: salud, cocina, prensa, etc.
buscándose mecanismos de coordinación entre las mismas. Se
procura al mismo tiempo, garantizar la seguridad de los
compañeros movilizados.
"El hecho de que los compañeros que están en el piquete se
cubran la cara es por una cuestión de seguridad básica. Porque
nosotros después volvemos al barrio y el mismo policía que está
incómodo porque tiene que pasar dos días en la calle porque
nosotros cortamos la ruta, es el mismo policía que después
patrulla por nuestras casas. Además, hay que tener en cuenta el
nivel de inteligencia, que consiste en filmar las
características del corte y sobre todo a los compañeros que
están en el piquete, porque después esas imágenes se utilizan
para armar causas y procesar a esos compañeros". (1)
El piquete es también la instancia en que se pone en evidencia
el trabajo cotidiano, de formación, que se desarrolla entre
corte y corte. Para continuar con el ejemplo, pensemos el caso
ilustrativo de la organización de la seguridad. El cumplimiento
de esta función es clave pues debe garantizar la integridad de
los participantes, que suelen ser familias enteras. Quienes se
encargan de dicha función son en general los jóvenes de los
barrios, los mismos que padecen cotidianamente la violencia de
la marginación y la represión policial. Teniendo esto en cuenta,
los MTD realizan un intenso trabajo para contener la hostilidad
que los pibes manifiestan hacia las "fuerzas del orden" cuando
se arma el piquete. Este trabajo de formación rinde sus frutos
ya que, paulatinamente, los encargados de la seguridad van
tomando conciencia de la responsabilidad que significa tener que
resguardar a sus compañeros.
"Acá teníamos una particularidad: que los pibes vienen de
treinta años de cultura política que viene del intendente, y de
llevarlos como ganado. Los llevaban a los actos y les daban
vino, droga. Cargaban un colectivo y les daban esto y lo otro.
Al principio costaba, porque sin saber mucho iban a un piquete y
para ellos iban a un acto de Quindimil [intendente de Lanús] y
querían tomar vino. Se fue dando todo un laburo... y esto nos ha
llevado a que hoy en día, los compañeros van a los piquetes y de
antemano saben que no se puede ni alcohol, ni droga, ni nada por
el estilo. Si hay alguno que aparece descolgado, los mismos
compañeros le dicen que se quede, que no suba al colectivo. Los
mismos pibes del barrio que después a la noche se juntan en la
esquina con ellos y toman. Se ha generado una cultura en el MTD
de descartar todas esas cosas. Todos saben que en pedo no hay
que ir, porque es una responsabilidad grande. Más los compañeros
piqueteros que son una vanguardia de las familias que están en
el piquete, y las defienden con garra, y en eso también tiene
esa cultura, que de a poco se ha ido superando". (2)
Así como los piquetes son una herramienta de lucha, son al mismo
tiempo una experiencia donde los compañeros comparten los
esfuerzos de recuperar una identidad propia. Es esa identidad
que se forja colectivamente, en pie de batalla. Pero es una
batalla dura y paciente, que trasciende la jornada del piquete y
se consuma todos los días. Se trata del combate cotidiano, del
intento de doblegar a los elementos más aguerridos del enemigo,
atrincherados en las ilusiones de la salvación individual y la
felicidad basada en el lucro.
"El barrio La Fe no existe en los planos, es un barrio tomado
desde hace ya 16 años, un macizo de tierra que no figura, no
existe. El índice de ocupación -no de desocupación- debe ser del
15% en el barrio La Fe. Y ese barrio, esa gente, no existe. No
existe cuando hace tres días de cola en la municipalidad para
anotarse para que le entreguen pañales, no existe cuando en la
salita no hay remedios.
Creo que muchos de estos compañeros comienzan a existir en el
piquete (...) Digamos, existís en tanto que lucha organizada del
movimiento". (3)
El sistema busca confinar a los compañeros al silencio y la
invisibilidad. A pesar de ello, su voz se hace oír y su
presencia se impone en cada jornada piquetera. Lo novedoso de
esta cuestión es que, contrariamente a la imagen que difunden
los medios, el piquete es un momento donde la alegría es
soberana. Un encuentro ritual, donde los compañeros comparten la
intensidad que alberga una lucha encarada colectivamente.
"La mayoría de los compañeros que recién se acercan al
movimiento, más del ochenta por ciento, vienen exclusivamente
por la necesidad concreta. Están necesitando algo para comer, no
tienen mercadería, no tienen laburo, no tienen un carajo. Pero
cuando ya hay un proceso la cosa cambia, empiezan a sentir la
adrenalina y la necesidad de organizarse". (4)
El corte de ruta aloja un contenido emancipador. Allí los
compañeros tienen una cuota de poder y son respetados, incluso
por la misma policía que en los barrios los reprime.
El piquete, entonces, como un evento donde la fragmentación y
postergación cotidianas mutan, al calor de las gomas encendidas
y las ollas populares, en esperanza y rebeldía.

notas
(1) "La nación subestimada" Entrevista al MTD Lanús, en La
Náusea N14. Diciembre 2001.
(2) Entrevista hecha a los MTD de Solano, Lanús y Almirante
Brown realizada en Lanús el 6-4-02.
(3) Entrevista a los MTD de Solano, Lanús y Almirante Brown
realizada en Almirante Brown el 27-4-02.
(4) Entrevista al MTD Solano, en Situaciones N4, Ediciones de
Mano en Mano. Diciembre de 2001.
"Pariendo nuevas prácticas"
Principios de construcción de la
organización política de los MTD
Los MTD levantan la consigna "Trabajo, dignidad y cambio
social"; para que ella pueda concretarse han generado una
organización, que haga de lo escrito y declamado una creación en
la vida real.
La construcción de la forma política de los MTD se sustenta en
tres pilares: trabajo territorial, autonomía y horizontalidad.
Los MTD recogen las problemáticas más sensibles de los barrios
donde se encuentran asentados. Barrios habitados por gente
pobre, y por todas las dificultades que la pobreza genera.
Trabajando sobre su dimensión social, política y económica,
buscan encontrar soluciones prácticas que aborden de manera
frontal los estragos de las relaciones sociales capitalistas.
Para los MTD no se trata únicamente de un problema de empleo,
sino, como ellos dicen: ''tenemos que modificar las relaciones
de dominación y violencia que cunden entre nosotros, para eso
tenemos que cambiar nuestra cabeza, y para cambiar la cabeza,
hay que cambiar las prácticas'' (1). Por eso, los integrantes
del MTD se esfuerzan por tocar las fibras más delicadas del
territorio que habitan, para hacer de él un ejemplo concreto de
cambio social; en algunos casos será la tierra y la vivienda, en
otros, el empleo y el proyecto productivo. Todo eso se hace
teniendo en claro que a los pobres no los paren los repollos,
sino que la sociedad actual es estructuralmente injusta, y eso
es lo que hay que cambiar. Los MTD dicen: "necesitamos una
economía solidaria, necesitamos resolver los problemas
chiquitos, de esta manera vamos enfrentando los grandes (...)
pero para ser solidarios tenemos que dejar el individualismo,
entonces tenemos que formarnos". (2)
"Desde lo muy concreto, y sin grandes definiciones, estamos
tratando de encarar esa idea del cambio social en nuestras
relaciones, y el cambio social ahora. Y no solamente ir
combatiendo esas prácticas, sino pariendo nuevas prácticas". (3)
Así, van laborando su cotidiano, hilando sus prácticas en el
gran telar donde se plasman las luchas por la justicia.
Los MTD son autónomos, no se articulan con ningún partido
político ni con ninguna central sindical. Consideran que a las
visiones centralizadas se les escapa el drama chiquito de las
personas, la especificidad de cada situación. Sin embargo, no
escatiman en llamar compañeros a los que comparten sus métodos y
sus luchas. Y no dejan de poner el hombro cuando otros los
necesitan. Autonomía no implica abandonar el uso de los planes
sociales del Estado, sino que justamente implica usarlos pero
dándoles otro sentido. Y que justamente, éstos no se deben a una
supuesta generosidad de los gobiernos, sino a la lucha de los
compañeros.
"Al principio era una idea muy precaria y básica, de rechazo a
la institucionalidad política conocida, ya sea de los grandes
partidos, como también de los partidos de izquierda. Era un
rechazo a todas las formas tradicionales de militancia y de
espacios políticos que no queríamos seguir reproduciendo. Por
ejemplo, no queríamos que la conquista en la ruta quedara en
mano de los punteros. Pasamos por ese traspié, y después con
mucho esfuerzo empezamos a construir nuestro propio espacio de
militancia, para no reproducir lo viejo generando nuestra propia
organización, para no quedar en manos de los punteros del PJ. Y
ahí tuvimos que pensar cómo se gestionaba, cómo se
organizaba..." (4)
"Cuando ganamos los primeros planes, comenzamos a manejarlos de
forma autónoma, en forma de taller. Luego, definimos el sentido
de esos talleres y el sentido de lo que llamamos economía
alternativa. Aquí el gobierno no entra, todo lo define el MTD."
(5)
Así, van grabando a fuego su destino, forjando sus acciones en
la fragua de la historia.
La organización de los MTD es horizontal; buscan afrontar
colectivamente los problemas que se vayan presentando. Para ello
las deliberaciones y las decisiones se toman en asambleas
abiertas al barrio. Una organización plana, y el ejercicio
continuo de la participación, constituyen una de las
características definitorias de estos movimientos. Los trabajos
concretos de la organización se dividen por áreas:
emprendimientos productivos, salud, formación, política, prensa,
relaciones externas, seguridad, etc.
"Nos criamos con dos falacias muy grandes, una la que metía la
religión: cuando te mueras vas a vivir bien. Y otra: cuando
hagamos la revolución vamos a ser todos felices. No tenemos que
esperar la revolución para ser felices, para empezar a construir
un hombre nuevo. El hombre nuevo se empieza a construir hoy.
Desde nuestra visión política, no puede existir autonomía que no
sea colectiva. Y esa autonomía colectiva implica
responsabilidades para todos, y entre todos. Responsabilidad de
construcción, de compromiso, de respeto con el compañero, de
esmerarse cada día". (6)
"Algunos cuestionan el tema de la democracia directa, la
horizontalidad, de que acá no hay dirigentes. Uno de los
cuestionamientos principales es: "¿cómo puede ser que acá nadie
dirija?
Si bien no tenemos dirigentes, hay compañeros que son muy
referentes. Algunos compañeros se destacan por la oratoria,
otros por la capacidad de análisis; pero esos compañeros de
ninguna manera tienen la decisión final."
"Casi no trabaja-mos por voto, trabaja-mos por consenso. Cuando
la cosa se traba y hay que decidir sí o sí, en este caso se
acata a la mayoría, pero lo que mayormente buscamos es el
consenso. Y si por ejemplo el tema a definir no urge una
definición inmediata, los delegados vuelven a los barrios y
escuchan lo que plantea cada barrio". (7)
Así, van aplastando la soberbia, hablando desde el llano a una
sociedad jerarquizada.
Más allá de la autonomía de cada movimiento, los MTD articulan
con organizaciones que comparten la misma forma de construcción
política, y coordinan acciones de lucha con otras organizaciones
con las que existen diferencias de formas de construcción, pero
que en determinadas coyunturas coinciden en sus
reivindicaciones.
"Creemos que la unidad es fundamental, de hecho nosotros
nacimos, crecimos, nos desarrollamos, nos fortalecimos en base a
la unidad. Creemos que ésta tiene distintos niveles: uno es
entre los trabajadores desocupados (de la región, la provincia,
del país); otro con los demás sectores en lucha (trabajadores
ocupados, de la salud, docentes, estudiantes). Sobre todo es
importante la unidad interna, que nos permite sostenernos en el
tiempo sin desintegrarnos; entendemos la coordinación como paso
previo, como proceso de conocimiento hasta lograr la unidad".
"La solidaridad debe ser un enunciado concreto, y no un
enunciado abstracto, no sólo entre nosotros (como personas
miembros de una misma clase) sino con los otros (demás sectores
sociales). Pero sobre todo, lo más importante es la solidaridad
entre las organizaciones populares, más allá y por encima de las
diferencias que puedan existir, sobre todo en momentos difíciles
(represiones, detenciones, persecuciones, etc.)''. (8)

notas:
(1) Entrevista a los MTD de Solano, Lanús y Almirante Brown,
realizada en Lanús, 6 de abril de 2002.
(2) Entrevista a los MTD de Solano, Lanús y Almirante Brown,
realizada en Lanús, 6 de abril de 2002.
(3) Entrevista a los MTD de Solano, Lanús y Almirante Brown,
realizada en Lanús, 6 de abril de 2002.
(4) Entrevista a los MTD de Solano, Lanús y Almirante Brown,
realizada en Lanús, 6 de abril de 2002.
(5) Entrevista a los MTD de Solano, Lanús y Almirante Brown,
realizada en Lanús, 6 de abril de 2002.
(6) Entrevista a los MTD de Solano, Lanús y Almirante Brown,
realizada en Lanús, 6 de abril de 2002.
(7) Entrevista al MTD de Solano, en Revista Hacha y tiza, N. 2,
editada por el Centro de Estudios Populares C.E.P, La Plata,
2002.
(8) "A un año del primer piquete. Movimiento de Trabajadores
Desocupados de Almirante Brown'', en Revista Acontecimiento N.
22, Bs. As., 2001.
Trabajo, dignidad y cambio social.
Economía solidaria: nuevas
formas de organizar la producción
y el consumo
Una de las particularidades que tienen los MTD de Solano, Lanús
y Almirante Brown ha sido la de transformar los planes sociales,
improductivos y asistencialistas en la concepción del gobierno,
en proyectos auténticamente productivos.
" En principio los planes trabajar estaban destinados
exclusivamente a tareas municipales: zanjeo, construcción de
veredas, cuando no para arreglar unidades básicas del Partido
Justicialista. A través de la lucha logramos la autogestión,
para definir nosotros las tareas a realizar, proyectos propios,
que no dependieran del municipio, o del puntero de la zona.
Evitamos así la intermediación de los Municipios y quedó el
control directo de los planes de empleo en manos de los
trabajadores desocupados. Nuestra idea es que los
emprendimientos deben beneficiar a todo el barrio y no solamente
al que pudo acceder a un plan. Queríamos destinarlos a un micro-
emprendimiento, una panadería solidaria en el barrio, un taller
de herrería, un taller de capacitación en oficios (electricidad,
albañilería, biblioteca popular, etc)". (1)
Los subsidios indignos implementados por el Estado para esquivar
el problema estructural de la pobreza y controlar a las
organizaciones que estaban surgiendo fueron, luego de ser
conquistados mediante la lucha, resignificados por los MTD, que
se establecieron un triple desafío: 1) dar respuestas a las
necesidades urgente de alimentación y salud, 2) construir una
nueva sociabilidad y 3) garantizar a futuro las necesidades
materiales de sus miembros más allá de los planes de empleo.
Con respecto al primer punto, es evidente que los talleres
productivos proporcionan una serie de beneficios concretos en la
vida cotidiana:
"En el aspecto productivo se ve claramente en qué sirvieron los
160 pesos durante un año. En que además de ir comiendo, en dos
meses, hoy tenemos una panadería que no sólo produce pan, sino
que produce prepizzas, produce cosas de repostería, tenemos una
huerta que puede ser funcional a ese proyecto, tenemos
compañeros que ya se capacitaron en un oficio, y pueden
rebuscársela en una changa. Además también lo ves en un aspecto
más social... una guardería en un barrio, una biblioteca, una
precaria salita de primeros auxilios... (2)
Sin embargo, la lucha de los MTD no está dirigida a lograr una
"inclusión" dentro de un sistema capitalista que se basa en la
explotación del hombre por el hombre. El proyecto de los MTD es
mucho más radical, como lo pone de manifiesto su propia práctica
en los talleres:
"Nosotros queremos generar nuevas relaciones sociales. En los
grupos de trabajo no hay uno que ordena el trabajo, o te toma
lista cuando llegás y te pone la sanción o te dice "corré,
barré, limpiá". Hay que aprender a laburar de forma solidaria,
sin tratar de hacerle trampa a tu compañero, porque no es que le
hacés trampa al patrón; no es que si podés te escapás antes, o
si podés mentir traes un certificado trucho para justificar que
no vas a laburar." (3)
Se trata, en definitiva, del surgimiento de una nueva cultura
política, basada en la igualdad, en la solidaridad y en la
convicción de que el cambio social se construye día tras día. En
los MTD ningún integrante del movimiento gana más que el otro, y
si hay excedentes, éstos vuelven a la organización.
"Todos los compañeros que ganan 160 pesos aportan a fin de mes
10 pesos que van a un fondo común. Eso sirve para garantizar los
micros, la farmacia, la construcción de todos los galpones, el
financiamiento de los talleres productivos... y también va a
servir para lo que serán los futuros comedores. Lo que producen
los talleres productivos vuelve a ese fondo, y no necesariamente
se reinvierte en ese taller, puede reinvertirse en la
biblioteca, que produce conocimiento, algo que es tan importante
como la producción de pan, y a veces más." (4)
Como ya se ha dicho, los MTD han logrado convertir los planes de
empleo del Estado en una herramienta a partir de la cual generar
mayor organización. Sin embargo, su apuesta es a futuro. El
objetivo es que los diferentes emprendimientos productivos se
consoliden en el tiempo y puedan satisfacer las necesidades
materiales no sólo de los integrantes de los MTD sino del barrio
en su conjunto más allá de los planes de empleo.
"La apuesta precisamente es esa: ir desarrollándonos de forma
tal que no dependamos del Estado para seguir manteniéndonos, y
que si al Estado se le antoja cortarnos estos subsidios,
tengamos mínimamente la capacidad de sostenernos en el tiempo
con redes de producción y consumo, con una comercialización
popular que nos permita tener la panadería y distintos productos
básicos que se van produciendo en un barrio. (...) Hoy son temas
de estudio para nosotros la posibilidad de desarrollos
productivos alternativos, redes de autoconsumo solidario, y
estamos profundizando en las experiencias del MST en Brasil, a
través de compañeros que conocen de cerca los criterios de
producción y consumo de los Sin Tierra." (5)
Las transformaciones estructurales operadas por el
neoliberalismo en los años noventa no sólo significaron una
enorme transferencia de ingresos desde los sectores populares
hacia los sectores más concentrados de la economía; al mismo
tiempo implicaban, debido a los altos niveles de desocupación y
a la precarización del mercado de trabajo, una fuerte política
de disciplinamiento de los sectores populares. Sin embargo, a
pesar de estas dificultades estructurales, los MTD han logrado
organizarse políticamente:
"Estamos hablando de una base social con un nivel de marginación
importante, con un nivel de exclusión histórica, no solamente de
gente que se quedó sin trabajo cuando se privatizaron las
empresas, sino que se trata de un nivel de marginación más
estructural, donde muchos compañeros viven o del cirujeo, de la
changa, o del pequeño rebusque, pero también eso en los últimos
años fue excluido. Entonces, esa base social es la que tiene que
organizarse en grupos de laburo donde cada grupo tiene que
autoorganizarse. Y es medio un despelote, todo eso, ya que
requiere de una dinámica de mucha discusión para garantizar la
lógica que nosotros queremos: que los compañeros tomen el
trabajo como propio y respeten criterios solidarios de trabajo."
(6)
Desde luego, todo este proceso lleva su tiempo, y las
dificultades están a la orden del día. Las nuevas prácticas
nacen, necesariamente, imbuidas de toda una cultura que debe ser
dejada de lado. Por ello los MTD otorgan a la formación un lugar
tan importante dentro de su funcionamiento.
"Todo es muy incipiente. Lo único que se comercializa afuera es
la producción de cueros. En general los talleres se han ido
consolidando en todos los grupos, pero lo que sí vimos es que no
estaba saldado el debate ideológico de para qué se produce, de
qué se hace con el excedente. Algunos compañeros empezaron a
plantear que "si la panadería gana, entonces la ganancia tiene
que ser nuestra, si nosotros trabajamos acá". Y así en varios
talleres. Entonces faltaba capacitación ideológica. Es difícil
desarrollar un proyecto alternativo, solidario, cuando el que
está elaborando, haciendo el zapato, no entiende que tiene que
ser un colectivo. Para qué se produce, a quién vamos a vender y
qué vamos a hacer con el excedente de esa venta, cómo se va a
reinvertir. El tema de la ganancia, de la economía solidaria,
son cosas que si bien se discutieron muchísimo y hay acuerdos ya
tomados, sigue siendo complicado. Somos conscientes de que el
cambio social no se da a partir del discurso sino que es un
proceso. Y ese proceso hay que darlo, y darle su tiempo." (7)
notas
(1) "Por los bordes todavía se puede", en Revista El perseguidor
Nº 5, editada por la Agrupación Unidad para la Lucha Estudiantil
(AULE), La Plata, enero-febrero de 2002.
(2) " Por los bordes todavía se puede" en Revista El perseguidor
Nº 5, editada por la Agrupación Unidad para la Lucha Estudiantil
(AULE), La Plata, enero-febrero de 2002.
(3) En Revista Hacha y Tiza Nº 2, editada por el Centro de
Estudios Populares (CEP), La Plata, 2002.
(4) Entrevista a los MTD de Solano, Lanús y Almirante Brown
realizada en Lanús el 6 de abril de 2002.
(5) "Por los bordes todavía se puede", en Revista El perseguidor
Nº 5, editada por la Agrupación Unidad para la Lucha Estudiantil
(AULE), La Plata, enero-febrero de 2002.
(6) En Revista Hacha y Tiza Nº 2, editada por el Centro de
Estudios Populares (CEP), La Plata, 2002.
(7) Entrevista a los MTD de Solano, Lanús y Almirante Brown
realizada en Lanús el 6 de abril de 2002.
anexo: La sangre de los caídos es rebelión
El 26 de Julio de 2002 la columna de la Anibal Verón que se
preparaba para bloquear el puente Pueyrredón fue salvajemente
reprimida costando la vida de dos jóvenes piqueteros. A
continuación el comunicado emitido por la CTD Anibal Verón
expresa las demandas de la movilización, analiza el montaje
político previo a la represión policial, y convoca a una
movilización masiva contra el terrorismo de estado.
Gran Buenos Aires, domingo 30 de junio de 2002
Sobre los trágicos sucesos en torno a los fusilamientos de los
jóvenes piqueteros en la represión del Puente Pueyrredón
A todos los hombres y mujeres de nuestro pueblo:
1- En nuestros barrios y en gran parte del país se vive una
realidad de miseria y opresión. Desde nuestros movimientos
sembramos valores de dignidad en medio de esta situación
desesperante. Como comprende cualquier ciudadano que padece
estos males o logra ponerse en nuestro lugar, la dignidad en
medio de la injusticia, florece en luchas y rebeldía. Nuestras
demandas para la jornada en que fusilaron a Darío y Maxi eran:
1) por trabajos dignos y aumentos en los miserables subsidios de
empleo, 2) entrega de canastas básicas de alimentos, 3) mejoras
en el sistema de salud y educación, 4) por la libertad de los
presos por luchar y en contra de la escalada represiva, y 5) en
solidaridad con los obreros de Zanón ante las amenazas de
desalojo de la fábrica tomada. No pueden acusarnos de violentos
por no resignarnos a vivir -o mejor dicho ir muriendo- en la
miseria. No van a impedir, ni siquiera a tiros, que luchemos
contra la miseria y la opresión
2- Este sistema económico, social y político regido por un
capitalismo que está consumando un genocidio social, no deja
margen para atender las demandas sociales, y quienes detentan el
poder planifican entonces la represión como respuesta a una
sociedad que exige cambios. Esta opción represiva tiene sus
responsables principales en el poder económico que la instiga,
la clase política que la implementa y determinados voceros
mediáticos que se regocijan en ser funcionales a esos intereses.
3- El miércoles pasado no hubo sólo una represión criminal
contra piqueteros: hubo un completo montaje político- represivo,
que en base a mentiras descaradas y fusilamientos por la espalda
de jóvenes, intentó dejar un clima social enrarecido sobre el
que montar la justificación para RETOMAR LOS MÉTODOS DEL
TERRORISMO DE ESTADO EN EL PAÍS. No se trató de errores y
excesos ni las responsabilidades pueden ceñirse a un comisario
asesino: el canciller Ruckauf tendrá que explicar su
reivindicación del decreto que él firmara en 1975 para
"aniquilar" a lo que en aquel momento llamaron "subversión", y
que abrió las puertas al genocidio que todos conocemos. El
secretario de Seguridad Juan José Alvarez tendrá que explicar
las presiones que sufriera de gobernadores como el salteño
Romero, en la reunión de Gobernadores en La Pampa hace un mes,
donde se le decía que no podrían seguir reprimiendo en el
interior del país si el Gobierno no reprimía los cortes de ruta
en Buenos Aires. El secretario del Interior Jorge Matzkin tendrá
que dar explicaciones por el parte cuasi-militar, que horas
antes de que se conocieran las fotos que echaron luz sobre los
fusilamientos, aún sostenía que "la acción armada de piqueteros"
era la responsable de las muertes, e invocó la "ley de defensa
de la democracia" para "combatir la violencia organizada". El
Gobernador de Buenos Aires Felipe Solá tendrá que explicar
cuáles son los supuestos "campos de entrenamiento" en el Gran
Buenos Aires. El "periodista" Chiche Geldblung deberá decir de
dónde sacó el "arma villera" que dicen que portamos en las
marchas, y misteriosamente se hace pública una semana antes de
esta criminal represión en su programa, que se invoca para
señalar nuestra "supuesta acción armada", pero que nunca nadie
jamás vio en movilización alguna. El señor Hadad, al menos,
debería guardar respeto por los jóvenes caídos, aunque ya ni
siquiera eso esperamos de él. CADA UNA DE ESTAS DECLARACIONES Y
ACTITUDES COMPARTEN LA RESPONSABILIDAD CRIMINAL POR LOS
ASESINATOS DE DARIO Y MAXI, llevados a cabo por una coordinada
represión que sólo se explica en el contexto del aval político y
búsqueda de justificación social que constituyen las
declaraciones recién mencionadas.
4- Como contra parte de tanta mentira, cualquier cronista o
ciudadano que se acerque a nuestros barrios se encontrará con
una intensa labor comunitaria: guarderías, comedores, centros de
panificación, talleres de trabajo y capacitación de oficios...
Se toparán con asambleas democráticas cada semana, con talleres
de formación y de educación popular... En esto estaban Maxi, en
el MTD de Guernica, y Darío, en el Barrio La Fe del MTD de
Lanús. Y quien quiera conocer a nuestros "piqueteros", que con
orgullo nos vemos reflejados en la militancia de Darío, no tiene
más que conocer su corta pero inmensa vida, parecida a la de
tantos otros compañeros que, como decimos al principio, en medio
de la miseria y la opresión sembramos dignidad y rebeldía. En
una sociedad alienada e indiferente, Darío se engrandece por su
heroísmo, sencillo y extraordinario a la vez: el compromiso con
el trabajo y el estudio cotidianos, la capacidad de sentir en lo
más hondo cualquier injusticia cometida contra cualquiera en
cualquier parte, la indignación y la combatividad ante la
represión, y la inmensurable solidaridad, la más pura, esa que
es entrega hasta de la propia vida por los demás; ahí lo vimos,
después de enfrentarse con la policía al inicio de la represión,
socorriendo a compañeros baleados en la primera línea de fuego,
alertando a sus compañeros del barrio para que se retiraran, y
negándose a abandonar el cuerpo de otro piquetero caído,
sabiendo que estaban matando. Negándose a aceptar la muerte como
respuesta, la de Maxi que no conocía, defendiendo la vida, con
la esperanza de salvarlo, ofreciendo la suya a cambio... Estos
son los valores que expresa esta juventud piquetera que se forma
en nuestros movimientos. Ahí, quién lo duda, están las reservas
de capacidad y dignidad para avanzar en el profundo cambio
social que, con ejemplos como el de Darío, ya estamos
conquistando.
5- La estrategia del bloque de poder para justificar el retorno
del TERRORISMO DE ESTADO que señalamos, sólo se detiene CON EL
MASIVO Y CONTUNDENTE RECHAZO DE TODA LA SOCIEDAD. El 19 y 20 de
diciembre aprendimos que con la reacción firme y solidaria de
todos los sectores populares no hay Estado de Sitio que logre
consolidarse, y que quienes impulsan estas salidas autoritarias
se ven repudiados por la sociedad. No pedimos que se solidaricen
con los piqueteros, sino que reaccionemos todos en defensa de la
libertad de todos. Tampoco sirve ahora dividirnos entre hermanos
de este pueblo mirando quién es más timorato o quién más
decidido a la hora de enfrentar las injusticias. Recordemos el
poema de Bertold Bretch, y comprendamos que si primero vienen
por los piqueteros y no nos importa, después vendrán por cada
uno de nosotros, y finalmente por los indiferentes.
6- Por eso el miércoles 3 de julio nos vamos a encontrar en la
movilización en la Plaza de Mayo y en todas las Plazas del País,
pacíficamente y hermanados todos los sectores de nuestro pueblo,
en el repudio contundente al HAMBRE y la REPRESIÓN. El
compromiso de cada hombre y mujer de nuestro pueblo, de cada
ciudadano honesto, es el mejor homenaje que podemos brindarle a
Maxi y Darío, los mejores pibes de esta nueva generación que,
como el 20 de diciembre, viene regando con sangre solidaria las
calles y las rutas de nuestra Patria.
Compañeros Maxi y Darío, PRESENTES!!! ¡¡¡hasta la victoria,
siempre!!!
¡Por trabajo, dignidad y un cambio social!
Contra el terrorismo de estado!
Coordinadora de Trabajadores Desocupados "Anibal Verón"
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