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(ca) Boletin Contrainformativo n #9 CGT Reus 11-07-01 II (2/3)

From CGT Reus <baixc-p@pangea.org>
Date Thu, 12 Jul 2001 01:21:13 -0400 (EDT)


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      A - I N F O S  N E W S  S E R V I C E
            http://www.ainfos.ca/
 ________________________________________________

COMPA=D1IAS MILITARES PRIVADAS, LOS NUEVOS MERCENARIOS

LA PRIVATIZACI=D3N DE LA GUERRA AFECTA A TODOS LOS PAISES CON CONFLICTOS
INTERNOS
Y HACE NECESARIO APLICAR LAS NORMAS SOBRE MERCENARIOS PREVISTAS EN LA
LEGISLACI=D3N INTERNACIONAL.

Equipo Nizkor
Derechos Humanos / Human Rights
Serpaj Europa
Informaci=F3n
1jul01

        Ed Soyster es un general de tres estrellas retirado y exdirector de la
supersecreta Defense Intelligence Agency (Agencia Secreta de Inteligencia),
pero en su conservador traje de negocios marr=F3n se parece m=E1s a Willy Lo=
man
que
a James Bond. Es una fr=EDa ma=F1ana de martes del mes de Febrero, y Soyster=
 acaba
de recibirme a la puerta de Recursos Militares Profesionales, S.A. (MPRI),=
 una
empresa de r=E1pido crecimiento domiciliada en Alexandria, Virginia (EEUU),
de la que es el portavoz.
        Las oficinas centrales de MPRI -situadas en un edificio de cinco plantas
junto a un motel Best Western a la salida de la avenida George Washington-
parecen tan anodinas como Soyster. La mesa del caf=E9 en la recepci=F3n est=
=E1
llena de viejos ejemplares de Vanity Fair, CondeNast Traveler, Food & Wine
y otros productos t=EDpicos. El nombre de la empresa y el logo de la
compa=F1=EDa, una espada de oro, est=E1n grabados en la puerta principal. Ap=
arte
de la insignia ligeramente marcial, nada de otro modo diferencia MPRI de
las miles de empresas perif=E9ricas que rodean el Gran Washington.
        Dada la naturaleza de sus negocios, no es una coincidencia que MPRI pase
desapercibida. A pesar de su insulsa fachada, MPRI se ha revelado como el
principal jugador en un controvertido campo que los cr=EDticos llaman
=93Mercenario, S.A.=94 Sus defensores prefieren el nombre m=E1s inocuo de
=93proveedor de servicios militares=94,  arguyendo que estos exportadores de
estrategia de guerra del siglo XXI son muy distintos de los mercenarios del
pasado. La misi=F3n de la empresa es entrenar discretamente a ej=E9rcitos
extranjeros -a menudo con un atroz historial en derechos humanos- que est=E1=
n
aliados con los Estados Unidos. La industria, a pesar de vivir todav=EDa su
infancia, est=E1 en auge. Tanto que el a=F1o pasado MPRI fue comprada, bajo
condiciones que no han sido reveladas, por L-3 Communications, una compa=F1=
=EDa
basada en Nueva York que genera cerca de 3.000 millones de d=F3lares anuales
y que manufactura bienes de alta tecnolog=EDa, principalmente para el=
 Pent=E1gono.
        Las filas de MPRI est=E1n compuestas por decenas de oficiales retirados. De
hecho, fuera del Pent=E1gono, que est=E1 convenientemente situado a s=F3lo 1=
0
minutos, hay pocos sitios en los que uno pueda encontrar tal concentraci=F3n
de militares de alto rango. Mientras nos dirigimos a su despacho, Soyster
se=F1ala el despacho del presidente de MPRI, el General retirado Carl Vuono,
jefe de personal del Ej=E9rcito de los Estados Unidos durante la Guerra del
Golfo, y me presenta a otro general retirado, Ron Griffiths, un
vicepresidente ejecutivo anteriormente vicejefe de personal del Ej=E9rcito.
Aunque =E9l no est=E1 el d=EDa que yo llego, la reputaci=F3n de Vuono lo pre=
cede:
es un cl=E1sico militar, un oficial de combate que comand=F3 dos batallones =
en
Vietnam.
        Seg=FAn Soyster, MPRI vende un producto que es completamente convencional.
De hecho, bromea =E9l durante mi breve tour por las oficinas, la empresa
matriz L-3 es una sociedad an=F3nima que opera en bolsa, =93as=ED que cualqu=
iera
con un plan de jubilaci=F3n es probablemente un inversor en nuestra
compa=F1=EDa=94. Evidentemente, la mayor=EDa de las empresas no van tras neg=
ocios
en pa=EDses plagados de guerra y
conflicto.
        En los =FAltimos a=F1os, MPRI ha trabajado con un grupo de pa=EDses que sue=
na
como una llamada al casting para la edici=F3n del a=F1o que viene de Los Sit=
ios
M=E1s
Peligrosos Del Mundo: Bosnia, Colombia, Guinea Ecuatorial y Nigeria.
        El incentivo para aliarse con MPRI, dicen los observadores de la
industria, es el dinero. Aunque la empresa no revela el salario de sus
mejores oficiales, los analistas sostienen que en todas las categor=EDas se
gana m=E1s que en sus equivalentes en el ej=E9rcito de los Estados Unidos. P=
ero
Soyster se resiste a la idea de que a los empleados de MPRI les llueva el
dinero -=E9l sostiene que en realidad un coronel gana menos si imparte un
curso de ROTC para MPRI que lo que ganaba antes de retirarse, pero podr=EDa
ganar m=E1s que sus hom=F3logos en el Ej=E9rcito de los Estados Unidos si fu=
era
enviado por la empresa al extranjero. En cualquier caso, afirma Soyster, no
son muchos los incentivos que los hombres y mujeres en servicio tienen para
renunciar al ej=E9rcito e incorporarse a MPRI, porque la diferencia de paga
no es sustantiva, y porque, como en cualquier negocio de contrataci=F3n, el
trabajo puede ser incierto.
        El Pent=E1gono y la CIA han estado utilizando durante tiempo contratistas
privados para varias tareas, desde la construcci=F3n de infraestructura de
base a la asistencia en operaciones encubiertas. Pero el escenario de hoy
es bastante
diferente de la pr=E1ctica del pasado. MPRI y otras compa=F1=EDas militares=
 privadas
(CMPs) no son marionetas de la CIA sino enormes sociedades con intereses
diversos. Su trabajo no es ejecutado por nacionales de otros pa=EDses=
 entrenados
por la CIA, sino por oficiales de alto rango de los Estados Unidos sacados=
 de
las fuerzas armadas.
        La proliferaci=F3n de CMPs se debe b=E1sicamente a los enormes recortes de
personal en las fuerzas armadas de los Estados Unidos despu=E9s del fin de l=
a
Guerra Fr=EDa. Entre 1985 -el punto =E1lgido de la escalada militar de la er=
a
Reagan- y 1999, el tama=F1o de las tropas disminuy=F3 un promedio del 30%,
limitando por tanto la capacidad del Pent=E1gono de llevar a cabo ciertas
tareas. "Las compa=F1=EDas privadas aumentan nuestra capacidad de suministra=
r
entrenamiento en el extranjero=94, explica el Teniente General retirado Larr=
y
Skibbie, ahora en la Asociaci=F3n Industrial para la Defensa Nacional.
"Veremos m=E1s de esto mientras continuemos haciendo recortes en nuestras
fuerzas uniformadas=94.
        De hecho, las CMPs son efectivamente un brazo de la pol=EDtica exterior.
Antes de ofrecer asistencia militar a gobiernos extranjeros, las CMPs deben
solicitar una licencia de la Oficina del Departamento de Estado para el
Control del Comercio de Defensa, que supervisa este negocio emergente. "Las
peticiones de licencias son cuidadosamente revisadas," dice un oficial de
SAIC, una empresa con base en San Diego (con 14.000 empleados en el Gran
Washington y 41.000 en todo el mundo) que tiene escarceos en el mundo de
las CMPs. "Incluso cuando uno todav=EDa se encuentra en la etapa de
conversaciones, los an=E1lisis son minuciosos." SAIC, por cierto, tambi=E9n
engloba a una empresa de tecnolog=EDa hist=F3ricamente significante: Network
Solutions, la empresa que en su momento tuvo los derechos exclusivos para
el registro de nombres de dominios en Internet.
        Los cr=EDticos sostienen que el uso de contratistas privados permite a los
Estados Unidos perseguir sus intereses geopol=EDticos sin desplegar su propi=
o
ej=E9rcito, siendo esto especialmente =FAtil en casos en los que la instrucc=
i=F3n
se suministra a reg=EDmenes con un historial de derechos humanos dudoso. Y s=
i
un empleado de un contratista es asesinado en el extranjero, no provoca ni
mucho menos el revuelo pol=EDtico que levantar=EDa la muerte de un soldado
Americano. "Es pol=EDtica exterior por poderes," comenta del uso de las CMPs
Dan Nelson, professor en el Centro Europeo George C. Marshall para Estudios
sobre Seguridad en Garmish, Alemania, y previamente investigador visitante
en el Departamento de Estado de los Estados Unidos y en el Departamento de
Defensa. "Las entidades corporativas se usan para llevar a cabo tareas que
el gobierno, por razones presupuestarias o por sensibilidades pol=EDticas, n=
o
puede llevar a cabo."
        Las corporaciones multinacionales, particularmente aqu=E9llas que operan en
pa=EDses donde el gobierno ejerce poco control sobre su territorio, est=E1n
tambi=E9n recurriendo a contratistas privados para obtener ayuda. En =C1fric=
a,
un buen n=FAmero de CMPs europeas y estadounidenses custodian emplazamientos
mineros, campos petrol=EDferos y otras instalaciones econ=F3micas. (A
diferencia de algunas CMPs, MPRI no ofrece un servicio de vigilancia para
clientes corporativos, sino que s=F3lo trabaja para gobiernos). "Las empresa=
s
necesitan proteger sus activos y el valor de las acciones," dice Michael
Grunberg, un oficial en Sandline, una prominente CMP brit=E1nica. "Es como
destinar una vigilancia a un banco."
        Hay s=F3lo unas cuantas docenas de CMPs americanas, y pocas de ellas domina=
n
el negocio. En Arabia Saud=ED, una subsidiaria de TRW llamada Vinnell, se
encarga de instruir a la Guardia Nacional, que se supone que es m=E1s fiable
que el ej=E9rcito y que protege a la familia real e instalaciones
estrat=E9gicas como las petrol=EDferas. Vinnell tiene alrededor de 1.000
empleados en Arabia Saud=ED -muchos de ellos veteranos de las Fuerzas Armada=
s
Especiales de los Estados Unidos- repartidos entre cinco cuarteles de la
Guardia Nacional. Durante la Guerra del Golfo, los empleados de Vinnell
fueron mobilizados juntamente con las unidades saud=EDes y obtuvieron un bon=
o
salarial por misiones arriesgadas.
        AirScan, una empresa con base en Titusville, Florida, trabaja para el
Pent=E1gono, las Fuerzas A=E9reas y una variedad de corporaciones
multinacionales. El texto de promoci=F3n de la compa=F1=EDa dice que su
=93tripulaci=F3n experimentada, sus efectivos sistemas, y la completa
integraci=F3n con las fuerzas de tierra=94 permiten a AirScan  =93dirigir co=
n
precisi=F3n personal de tierra all=ED donde est=E9 la amenaza [y=
 proporcionar] la
observaci=F3n y comunicaci=F3n requeridas para operaciones de seguridad
exitosas.=94 AirScan ha trabajado para Chevron en Angola, donde prest=F3
servicios junto a los militares locales para procurar proteger las
operaciones de la compa=F1=EDa petrolera contra la guerrilla que las amenaza=
ba.
M=E1s recientemente, AirScan reapareci=F3 en Colombia, donde ayuda al ej=E9r=
cito
y a Occidental Petroleum a proteger oleoductos frente a las guerrillas
izquierdistas que han estado luchando all=ED contra el gobierno desde hace
casi cuatro d=E9cadas.
        DynCorp, una empresa domiciliada en Reston, Virginia, con ingresos anuales
que superan los mil millones de d=F3lares, negocia con muchas agencias
gubernamentales y tiene intereses que abarcan desde limpieza del medio
ambiente y tecnolog=EDa de la informaci=F3n a las =E1reas m=E1s turbias de l=
a
seguridad nacional. En Colombia, la compa=F1=EDa trabaja bajo un contrato co=
n
el Departamento de Estado en el suministro de pilotos, instructores y
t=E9cnicos de mantenimiento al amplio programa a=E9reo del gobierno colombia=
no
para la destrucci=F3n de los cultivos de droga. Supuestamente, las CMPs no
deben involucrarse en el combate, pero a finales de Febrero, varios
trabajadores de DynCorp volaron al centro de un tiroteo, haciendo aterrizar
su helic=F3ptero para rescatar a la tripulaci=F3n de un helic=F3ptero de la
polic=EDa que hab=EDa sido derribado por las guerrillas
izquierdistas.
        DynCorp est=E1 tambi=E9n involucrada en las l=EDneas de frente de varias ot=
ras
guerras de la droga latinoamericanas. A principios de los 1990s, el
Departamento de Estado contrat=F3 a la compa=F1=EDa con el supuesto=
 prop=F3sito de
llevar a cabo las tareas de mantenimiento de los helic=F3pteros que hab=EDan
sido prestados a la polic=EDa peruana. En 1992, tres empleados de DynCorp
murieron cuando uno de esos helic=F3pteros fue alcanzado por el fuego de las
guerrillas de Sendero Luminoso mientras volaba sobre una regi=F3n b=E1sicame=
nte
dedicada al cultivo de coca. Dos de las muertes resultaron ser de
anteriores especialistas en operaciones encubiertas, incluyendo a Robert
Hitchman, un expiloto del Cuerpo de Marines que trabajaba para Air America
(la compa=F1=EDa a=E9rea de la CIA y el frente de operaciones encubiertas en
Indochina durante los 1960s). Otra de las cuasi-bajas de DynCorp, aunque en
un contexto muy diferente, fue el CEO (Chief Executive Officer) Dan
Bannister. Estaba programado que =E9l estuviera en 1996 en el vuelo militar
que se estrell=F3 en los Balcanes y en el que murieron todos los tripulantes=
,
incluyendo el entonces Secretario de Comercio Ron Brown, pero decidi=F3 en e=
l
=FAltimo minuto no subir al avi=F3n. "Soy el hombre m=E1s afortunado de la
tierra," declar=F3 Bannister a la prensa despu=E9s del choque.
        En t=E9rminos empresariales, MPRI ha disparado su cotizaci=F3n. Cuando el
General retirado Vernon Lewis fund=F3 la empresa en 1988, MPRI solamente
ten=EDa tres empleados a tiempo completo. Su plantilla subi=F3 a 40 en 1992=
 y a
850 hoy, m=E1s una base de datos de unos 12.000 militares retirados que
pueden ser contratados para tareas espec=EDficas. Los ingresos tambi=E9n han
aumentado, de 4 millones de d=F3lares en 1995 a 70 millones el a=F1o pasado.
        Fue este ritmo de crecimiento el que llev=F3 a L-3 Communications - fundada
en 1997, derivada de 10 divisiones de producci=F3n electr=F3nica de Lockheed
Martin - a lanzarse y comprar MPRI. A L-3 no le ha ido mal, tampoco: Ha
triplicado su tama=F1o desde su fundaci=F3n, y el precio en bolsa de la
compa=F1=EDa se ha doblado en los =FAltimos 12 meses. El trato fue inusual p=
orque
L-3 vende b=E1sicamente hardware, incluyendo grabadores de vuelo, sistemas d=
e
control para sat=E9lites, y el giroscopio de momento controlado que mantiene
a la Estaci=F3n Espacial Internacional en =F3rbita, mientras que MPRI vende
servicios. (El fundador Vernon Lewis dimiti=F3 como CEO hace dos a=F1os para
ser presidente del
consejo directivo. Cuando L-3 compr=F3 la compa=F1=EDa, suprimi=F3 el=
 consejo de
MPRI, y Lewis no ha tenido desde entonces ning=FAn papel en la empresa. =C9l
era, por
supuesto, accionista en el momento en que L-3 compr=F3 la compa=F1=EDa).
        Frank Lanza, presidente de L-3 y CEO, cree que la privatizaci=F3n de los
servicios militares continuar=E1 expandi=E9ndose y ve MPRI como una propieda=
d
prometedora con =93ventajas competitivas=94 que ning=FAn otro negocio de la
instrucci=F3n puede igualar. "Es una compa=F1=EDa bien gestionada con=
 m=E1rgenes de
beneficio de dos d=EDgitos" dice en una conversaci=F3n telef=F3nica desde su
despacho de Nueva York.
        Lanza es consciente de que los programas de entrenamiento militar de MPRI
son pol=E9micos y dice que esto le ha hecho evaluar sus operaciones en el
extranjero con cautela. "No pueden ir a ninguna parte sin la aprobaci=F3n de=
l
gobierno, pero aun as=ED podr=EDa haber una opini=F3n p=FAblica negativa," a=
firma.
"Somos sensibles a eso y lo vigilamos muy de cerca para evitar
involucrarnos en una situaci=F3n por accidente." La evaluaci=F3n optimista d=
e
la situaci=F3n hecha por Lanza es compartida por la observadora de la
industria Deborah Avant, una profesora de ciencias pol=EDticas y asuntos
internacionales en la George Washington University que est=E1 trabajando en
un libro sobre CMPs. "T=E9cnicamente, MPRI tiene competidores, pero tienen
una mezcla =FAnica de personal y contactos," afirma. "A buen seguro tienen u=
n
rinc=F3n fijo en su parte del mercado."
        Durante sus primeros a=F1os, MPRI mantuvo una fr=EDa, si no descaradamente
sospechosa, relaci=F3n con la prensa. Hay todav=EDa algunos temas que=
 Soyster
prefiere no discutir, pero la empresa se ha hecho progresivamente m=E1s
accesible
a los medios de comunicaci=F3n. De hecho, dadas algunas cosas que yo he=
 escrito
sobre MPRI en el pasado - "mercenario" es una de las denominaciones m=E1s
educadas que he utilizado para describir a la compa=F1=EDa - la concesi=F3n =
de
Soyster para una entrevista fue algo inesperada. La compa=F1=EDa hace cualqu=
ier
esfuerzo para ser vista como cualquier otra entidad de negocios, as=ED su
website www.mpri.com est=E1 llena de jerga que podr=EDa ser sacada de cualqu=
ier
otra p=E1gina empresarial. S=F3lo destaca que la secci=F3n de "oportunidades=
 de
trabajo" en esta website incluye encabezamientos como: "Kuwait -=
 Infanter=EDa."
        Tal como =E9l explica en su despacho (Soyster se disculpa por no poder
ofrecerme una presentaci=F3n con transparencias completa en la sala de
conferencias contigua, puesto que est=E1 siendo usada para recibir al nuevo
embajador en Nigeria, un cliente de la compa=F1=EDa), MPRI tiene tres
divisiones distintas. El Grupo Nacional, dirigido por el Teniente General
retirado Jerry Bates, desarrolla programas para los Colegios de Guerra del
Pent=E1gono, prueba nuevo equipamiento militar e instruye a las tropas para
usarlo, y se encarga de
programas ROTC en m=E1s de 200 universidades. Joe Wolfinger, ex subdirector=
 del
FBI, conduce el Grupo Alexandria, que se introdujo el a=F1o pasado. Maneja=
 la
instrucci=F3n para las agencias encargadas del cumplimiento de la ley,=
 ofrece
seminarios en desarrollo de l=EDderes, y conduce investigaciones para el
gobierno
y los clientes corporativos. El Grupo Internacional, dirigido por el=
 exGeneral
Crosbie Saint,  que comand=F3 el Ej=E9rcito de los Estados Unidos en Europa=
 entre
1988 y 1992, se encarga de programas de instrucci=F3n en el extranjero.=
 Aunque
genera s=F3lo el 40 por ciento de los ingresos del MPRI, el Grupo
Internacional ha sido sin duda el m=E1s examinado por el p=FAblico.
        Soyster se opone vehementemente a la descripci=F3n de MPRI como una empresa
=93mercenaria=94, arguyendo que el trabajo del Grupo Internacional est=E1
restringido a la instrucci=F3n, a la educaci=F3n del papel de los militares =
en
una democracia, al desarrollo de l=EDderes y a la planificaci=F3n estrat=E9g=
ica.
"Todos nosotros hemos llevado armas y las hemos usado, pero no para MPRI,"
enfatiza, a=F1adiendo que los empleados de la compa=F1=EDa en el extranjero
llevan trajes de negocios, no uniformes militares. MPRI incluso ha
rechazado contratos - por ejemplo, vigilar embajadas en el extranjero - que
requerir=EDan que su personal cargara con armas, por miedo o por mala
publicidad. "El escenario que tememos es una situaci=F3n que se escapa de
control en la que uno de nuestros hombres tenga que disparar a alguien," me
comenta mientras se=F1ala la gema negra de su anillo, recibido en West Point
en 1957. "Ya sabes que no ser=E1 el jefe de grupo el que reciba el tiro, sin=
o
una mujer embarazada de 21 a=F1os. No vale la pena el riesgo."
        Con su franca cordialidad, es f=E1cil que Soyster guste. Tiene una
conversaci=F3n muy divertida - despu=E9s de todo ha desarrollado una
interesante carrera y tiene muchas historias que la sustentan.
        Esta es probablemente la raz=F3n clave por la que =E9l es el hombre escogid=
o
para contar la historia de la empresa. Soyster dice que MPRI obtuvo su
primer gran contrato en el extranjero en 1994, cuando Croacia contrat=F3 a l=
a
empresa para que aconsejara a sus fuerzas militares. La compa=F1=EDa envi=F3=
 un
equipo a Zagreb que lleg=F3 durante un periodo de lucha particularmente
intensa entre las fuerzas Croatas y Serbias. "Los Croatas ve=EDan su futuro
con el Oeste, no el Este," dice Soyster, que afirma que el papel de MPRI
estaba limitado a dar clases de instrucci=F3n sobre t=E1cticas y no inclu=ED=
a
entrenamiento en el campo de batalla. "Ellos quer=EDan unirse al programa
Partnership for Peace (Asociaci=F3n para la Paz) de la OTAN, y nosotros les
ayudamos a conseguir eso."
        Aunque justo meses despu=E9s de la llegada de MPRI, el ej=E9rcito Croata - =
que
hasta el momento en que MPRI apareci=F3 en escena hab=EDa sido considerado
torpe e incompetente - lanz=F3 una serie de sangrientas y altamente exitosas
ofensivas contra las fuerzas serbias. La m=E1s importante fue la operaci=F3n
=93Lightning Storm=94, el asalto a la regi=F3n de Krajina durante la cual pu=
eblos
serbios fueron saqueados y quemados, centenares de civiles fueron
asesinados y unas 170.000 personas fueron expulsadas de sus hogares.
Soyster dice que MPRI, as=ED como el gobierno de los Estados Unidos, sab=EDa
que se llevar=EDa a cabo el ataque a la Krajina y que tal vez media docena d=
e
los oficiales que se graduaron en sus seminarios de instrucci=F3n tomaron
parte en la operaci=F3n.
        Por otro lado, =E9l insiste, la compa=F1=EDa no jug=F3 ning=FAn papel en la=
 campa=F1a
de Krajina. "Es imposible, no importa lo bueno que seas, cambiar un
ej=E9rcito en pocos meses," dice. "Pero es un gran mito. Es bueno para
nuestro negocio."
        El contrato de MPRI con Croacia ha sido renovado en diversas ocasiones, y
hoy en d=EDa todav=EDa tiene un equipo en Zagreb, aunque su presencia all=ED=
 ya
no llama tanto la atenci=F3n. La empresa tambi=E9n est=E1 en la vecina Bosni=
a,
que escogi=F3 MPRI para instruir a sus nuevas fuerzas armadas despu=E9s de
ganar la independencia de la antigua Yugoslavia en 1996. Como parte de ese
programa - que es supervisado por el gobierno de los Estados Unidos pero
pagado por Arabia Saud=ED, Kuwait, Brunei y Malaysia - MPRI ha dise=F1ado un
centro de instrucci=F3n de combate, ha organizado el Ministerio de Defensa y
ha ayudado a fundar un ej=E9rcito que Soyster afirma que est=E1 dise=F1ado p=
ara
llevar a cabo tareas defensivas. En el momento =E1lgido del programa, MPRI
ten=EDa 230 exoficiales en Bosnia. "Tuvimos alrededor de 30 coroneles all=ED=
,
equivalentes a cinco divisiones," se jacta Soyster. "El Ej=E9rcito de los
Estados Unidos no puede enviar esos efectivos."
        MPRI tambi=E9n se est=E1 expandiendo en =C1frica, donde est=E1 ayudando a
implementar la Iniciativa de Respuesta del Pent=E1gono a la Crisis Africana
(ACRI), un programa dise=F1ado para reforzar los v=EDnculos de los Estados
Unidos con las naciones africanas y para crear una fuerza ind=EDgena
=93guardiana de la paz=94 en el continente. Siete naciones est=E1n participa=
ndo
en el ACRI - Benin, Ghana, Costa de Marfil, Malawi, Mali, Senegal y Uganda
- siendo la funci=F3n de MPRI la de proporcionar instrucci=F3n. Ninguna de
estas naciones tiene un historial de derechos humanos estelar.
        En el resto de Africa, MPRI tiene un contrato de 7 millones de d=F3lares co=
n
la Agencia para el Desarrollo Internacional de los Estados Unidos (USAID)
para instruir a los militares nigerianos, que dirigieron el pa=EDs durante
casi 15 a=F1os antes de traspasar el poder a los civiles en 1999. MPRI
tambi=E9n est=E1 instruyendo a la nueva Guardia de la Costa en Guinea
Ecuatorial, que recientemente descubri=F3 enormes dep=F3sitos de petr=F3leo
submarinos. Este pa=EDs tambi=E9n est=E1 encabezado por un gobierno que el
conservador grupo de derechos humanos Freedom House clasifica, junto con
pa=EDses como Birmania, Corea del Norte e Irak, como de los que tienen el
peor historial en libertades civiles y pol=EDticas. Soyster viaj=F3 a Guinea
Ecuatorial el a=F1o pasado para iniciar el trabajo de MPRI y se ha encontrad=
o
en cinco ocasiones con el presidente del pa=EDs, Teodoro Obiang Nguema=
 Mbasogo.
        En otros continentes, los clientes de MPRI abarcan desde los ben=E9volos -
como Suecia, donde las fuerzas armadas fueron informadas sobre la Guerra
del Golfo - a los cuestionables. En Colombia, por ejemplo, el MPRI ayud=F3 a=
l
Ministerio de Defensa, en palabras de Soyster, "a reorganizarse y
orientarse hacia las operaciones contra la droga" con un contrato pagado
por el Pent=E1gono. Soyster acepta que los clientes de MPRI no son los ni=F1=
os
de un poster por la libertad pol=EDtica, pero =E9l dice que justo ah=ED est=
=E1 el
sentido de trabajar con ellos. "No tiene inter=E9s instruir a los isle=F1os =
de
la reina=94, dice. "Para controlar las violaciones de derechos humanos se
necesita un ej=E9rcito eficiente y bien instruido. Retorcerse las manos no
solucionar=E1 el problema."
        Camina hacia una estanter=EDa y saca una carpeta de tres anillas con
materiales de seminario que la compa=F1=EDa ha usado para instruir a oficial=
es
africanos. "Seamos claros en este punto," lee de una secci=F3n del texto a l=
a
que se=F1ala. "El establecimiento y mantenimiento del control civil y la
supervisi=F3n de los militares constituyen la fundaci=F3n sobre la que se
construye la estabilidad de la democracia." Levantando la vista del papel,
Soyster dice que =E9l y sus colegas en MPRI han dedicado 30 a=F1os de sus vi=
das
a un sistema en el que los militares est=E1n subordinados al poder elegido.
"Ese tipo en esa pared" - en este punto se=F1ala un retrato del exgeneral
Douglas McArthur que acompa=F1a una cr=F3nica de peri=F3dico enmarcada de lo=
s
a=F1os 50- "tuvo un problema con el Presidente Truman. Como probablemente
recuerda, el presidente gan=F3." Pero no todos los clientes de la empresa ha=
n
aprendido la lecci=F3n: En Costa de Marfil, los militares llegaron al poder
menos de una semana despu=E9s que MPRI concluyera su instrucci=F3n, aunque
nadie sugiere que hubiera un v=EDnculo entre el entrenamiento y el golpe.
        Para bien o para mal, las CMPs est=E1n aqu=ED para quedarse. Seg=FAn Soyste=
r,
MPRI tiene tratos potenciales prepar=E1ndose en todo el planeta, desde
Polonia en
Europa a Argentina en Sudam=E9rica hasta Bahrein en Oriente Medio.
"Probablemente
no oir=E1s decir a la gente que MPRIzar=E1n su pa=EDs de la misma manera que=
 t=FA
dices
que aspiras con Hoover tu apartamento en Inglaterra," dice mientras me
acompa=F1a
a la puerta principal y se dirige a una pr=F3xima cita, "pero estamos
desarrollando un buen nombre de marca."

[Fuente: Washington Business Forward - Por Ken Silverstein - 26Abr01.
Traducci=F3n al espa=F1ol por el Equipo Nizkor desde el original en ingl=E9s=
 1jul01]

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