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(ca) El anarquismo por si mismo
From
"Chris Robinson" <christopher@nodo50.org>
Date
Sat, 18 Aug 2001 17:53:03 -0400 (EDT)
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AGENCIA DE NOTICIAS A-INFOS
http://www.ainfos.ca/
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UNA APUESTA DEL ANARQUISMO POR SÍ MISMO
Por Arístides Pedraza (traducción y adaptación de Juan del Cura). Difundido
por Apoyo Mutuo.
La mundialización capitalista nos demuestra día a día el carácter
evidentemente planificado, jerarquizado y coordinado de los ataques que
sufrimos.
Comprobamos la evidente construcción internacional de aparatos de dirección
capitalistas inter o supraestatales. El movimiento de agregación de
personas, regiones, lugares y países impuesto por el capitalismo neoliberal
obliga a la construcción concreta e inmediata de resistencias solidarias y
de estrategias comunes.
La acción de la burguesía y de los aparatos estatales destinada a vaciar de
todo contenido efectivo las libertades y los espacios democráticos, las
políticas de «tolerancia cero» contra las protestas y las resistencias, la
guerra social de baja intensidad llevada a cabo imperturbablemente por la
minoría dominante, la voluntad de criminalizar toda construcción de
contra-poder y movimiento de acción directa, autónomo; todo esto nos debe
llevar a unir nuestras fuerzas, nuestros recursos y nuestros conocimientos.
Hay que decirlo, la construcción de una internacional de las izquierdas
rebeldes, sociales, políticas, culturales, alternativas, está a la orden del
día. En particular, con urgencia y posibilidades, en el contexto europeo.
Evidentemente, una internacional de las izquierdas rebeldes opuesta a toda
construcción burocrática y jerarquizada (en una palabra, «komiterniana»).
Nuestro avance debe ser claro en su objetivo: construir la internacional de
las izquierdas rebeldes en una dinámica de movimiento de convergencia, de
coordinaciones, de redes, de alianzas y unidades a diversos niveles, sobre
diferentes materias, sobre tal o cual punto táctico o tal o cual estrategia
e incluso sobre acuerdos más profundos, más fundamentales. Federaciones de
las luchas y de las resistencias, coordinación de colectivos, convergencia
en los objetivos o las acciones, unidades más reducidas y profundas o
coaliciones más grandes y limitadas en sus objetivos, todo debe llevarse a
cabo cada vez que la posibilidad se manifieste y que la necesidad se sienta.
La única línea de delimitación en este proyecto debe ser otorgar
preeminencia a la democracia sobre la delegación, a la acción directa sobre
la acción institucional, a la autonomía del movimiento social en sus
prácticas, sus objetivos, sus reivindicaciones y sus aspiraciones sobre la
subordinación de las resistencias a proyectos de conquista del poder
institucional, de participación en la gestión estatal, de alianzas con las
fuerzas del social-liberalismo.
Enormes fuerzas sociales hacen frente a una dominación capitalista que no
desea solamente el aumento de la explotación sino el establecimiento de una
organización totalitaria de sumisión al orden mundial. Las fuerzas sociales
contestan la dictadura de la economía y el orden estatal en una dinámica
donde las aspiraciones democráticas se cualifican y estructuran por una
tensión antiautoritaria. El camino, a la vez burocrático y represivo del
social-liberalismo acentúa aun más esta voluntad de democracia radical, esta
tensión antiautoritaria, este posicionamiento antiburocrátco. La crisis de
la representación política en las oligarquías liberales -llamando así a las
democracias delegacionistas y limitadas por la dominación Capitalista y
estatal sobre las mayorías sociales- expresa asimismo esta crítica.
La exigencia del reparto de las riquezas, respondiendo a los deseos sociales
y fuertemente legitimada en términos de justicia y de igualdad efectiva,
implica la aspiración a la solidaridad, a la libertad y a la igualdad frente
a un sistema que divide, aprisona y hace fracasar a los seres humanos,
destruyendo la naturaleza.
Todos estos elementos constituyen un terreno de construcción inmediata de un
movimiento social multipolar, de una federación de las resistencias y de las
luchas abierta a la ideas y las sensibilidades de la izquierda libertaria.
Frente a nosotros se dibujan las tentativas neo-reformistas y estatistas,
atravesadas de contradicciones, pero portadoras, si el movimiento de las
luchas no lo obstaculiza, de una centralidad de la política institucional y
de gestión, de una estrategia de conquista del poder. Estas fuerzas
participan en las luchas e invocan la democracia participativa. Nos los
podemos encontrar en casi todos los combates y, «real-politik» mediante,
asumir los acuerdos y delimitar las convergencias. Todo esto es inevitable
pero sin cesar nos sume en tensiones, contradicciones, en relaciones de
fuerzas que hay que establecer y ganar.
En la mayor parte de los casos, cuando hemos rascado el barniz de la
democracia participativa, del llamamiento a la iniciativa ciudadana, nos
encontramos con la política de la delegación, la orientación hacia el Estado
e, incluso rascando más, un referente estalinista donde la historia y el
balance de la misma son manipulados sin cesar para salvar la esencia de una
historia, de una herencia y de un proyecto político-organizativo que pasa,
sin pegar un tiro, de la conquista del Estado a su inversión
Y si es cierto que el «golpear juntos» se impone entre estas corrientes, el
«caminar separados» ha de imponerse con la misma fuerza, del mismo modo que
es inmutable la necesidad de disputar a la neo- socialdemocracia, más o
menos cruzada de tramas leninistas, el terreno de la lucha, de la cultura,
de la construcción de referentes, de significados y de categoría trabajando
en el movimiento social. A estas fuerzas las debemos afrontar en la luchas,
en las resistencias, en las representaciones colectivas e individuales de lo
posible y lo deseable.
No pretendemos tener la línea única o la verdad científica de las luchas de
emancipación pero nuestra elección, nuestra experiencia histórica, con sus
enormes limitaciones, sus errores, sus evidentes carencias, sus partes
muertas o estériles, su necesaria actualización, nuestra elección libertaria
se nos presenta como la mejor. La proponemos como tal y la hacemos vivir, en
el respeto a la gente y a las luchas, sin enfrentamientos en los movimientos
pero sin relativismo. Cualesquiera que sean nuestros límites, es
indiscutibles que sin una tensión libertaria muy fuerte en las luchas y los
procesos de organización, es decir, sin organizaciones libertarias fuertes,
la burocratización, la delegación, las coacciones de la gobernabilidad y de
la gestión institucional limitan, asfixian y matan el movimiento social.
No hay eficacia en las luchas y las resistencias, incluso limitadas, con
objetivos reformistas, con esperanzas más o menos fuertes en la acción
estatal e institucional, sin cierta tensión libertaria, sin cierta vena
radicalmente democrática. La internacional de las izquierdas rebeldes que
hay que crear tan rápido como sea posible está definida precisamente por el
esfuerzo de organización de esta tensión en cada uno de los puntos y la
posibilidad de federar esta riqueza de posiciones antagonistas.
En este trabajo, las organizaciones específicas, los colectivos, los
individuos con posturas de coherencia libertaria, de cultura política y
teórica libertaria, tienen una responsabilidad decisiva. Es por lo que estas
fuerzas y esta personas deben definir y desarrollar sus propias
cooperaciones, sus propias comunidades.
Todo aquel que se reclame del anarquismo social, emancipador frente a todas
las opresiones, de género, de clase, de pueblo, de raza o de origen, o de
elección existencial, deben converger, multiplicar los encuentros y las
obras comunes, suscitar las alianzas. No se trata de volver a la vieja
síntesis anarquista de Sebastian Faure, sin columna vertebral, sin signo
distintivo, cautiva de un relativismo casi absoluto, sino de multiplicar los
laboratorios políticos, las experiencias comunes, las pasarelas, los
análisis de nuestros diferentes caminos, las lecciones de nuestros
encuentros. Es en esta fusión de vida donde podremos construir una política
de liberación.
Allí conde haya más acuerdo, construyamos más acción común, federación. En
todo lugar y siempre, hagamos tanto libre acuerdo como sea posible, político
y teórico, estratégico o táctico. Promovamos también un trabajo de
popularización, de puesta a disposición de nuestros referentes, de nuestra
categorías, de nuestras señas de identidad comunes, de nuestra cultura, de
nuestros símbolos. Aportemos a las resistencia y las luchas las imágenes y
las emociones del anarquismo.
Algunos colectivos hemos comenzado a trabajar en este terreno en Madrid.
Prosigamos.
Primero, profundicemos nuestro propios esfuerzos, consolidémoslos. Después,
sin ambición precipitad y desmesurada, allí donde las situaciones lo
permitan, veamos qué es lo que es posible hacer con las otras realidades del
anarquismo social.
¿Por qué, en algunos meses, si hemos trabajado apropiadamente, no intentar
un intercambio sin compromisos más ambiciosos con la Internacional de
Federaciónes Anarquistas? ¿Por qué no poner en marcha una o dos experiencias
aunque sean modestas de colaboración sectorial?
No se trata de ser idealistas, ni de pretender ignorar que tenemos una
historia dura, amarga, estéril e intolerante, en todas las familias del
espectro libertario.
Si es posible retomar hoy tal destino, es que la historia acumulada, el
presente, las luchas, la crisis de lo que es la izquierda en la sociedad, el
anticapitalismo, la contestación al sistema están atravesadas por
movimientos profundos, que nuevas posibilidades se abren evidentemente, y
que son los más audaces, los más generosos quienes tienen una oportunidad de
interpretarlos y de aprovecharlos.
La internacional de los rebeldes, consejo de tribus, asamblea de hermanos
unidos, sueño incesante de repúblicas insurgentes y plebeyas, es una apuesta
del anarquismo por si mismo, por todas sus capacidades de fraternidad, de
audacia y de amor, de voluntad y deseos revolucionarios.
Email de contacto de Apoyo Mutuo: olapili@airtel.net
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