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(ca) De cómo sobrebvivir a la muerte ( o a una 'mani')

From venesdesaparecidos@peru.com.pe
Date Thu, 14 Dec 2000 14:23:30 -0500 (EST)


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      A - I N F O S  N E W S  S E R V I C E
            http://www.ainfos.ca/
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Lo que pasó en la manifestación pacíca el 28 de julio del año 2000
 ¿Nuevas? técnicas de represión

La semana pasada en Perú, la dictadura de Fujimori realizaba su
patético   acto de reasunción en el gobierno rodeado de militares,
 encerrado tras los   muros y rejas de los edificios oficiales. Mientras
tanto afuera, en el Perú   real, la gran marcha popular de los
Cuatro Suyos  que convocó Toledo como arma  electoral y que se le escapó
de las manos era   salvajemente reprimida por la policía. 6 muertos, 200
heridos y 200 más   detenidos, 7 toneladas de los más poderosos gases
lacrimógenos,   paralizantes y vomitivos fueron necesarios para
dispersar y desalojar de   las calles de
Lima a las casi doscientas mil personas convocadas por la   oposición
para exigir RESPETO. El 'símbolo' del Perú en estos días fue
la   máscara antigas que la imaginacion popular supo recrear con
improvisadas   botellas descartables de gaseosa.

ADDENDA SOBRE LA MARCHA DE LOS CUATRO SUYOS

 La presente addenda que hoy les hacemos llegar presenta diversos
testimonios sobre los sucesos ocurridos en Lima el 28 de julio,
 a   consecuencia de los cuales murieron 6 personas, 200 fueron heridas
y más de
 200 fueron detenidas por la Policía. A medida que avanzan las
investigaciones realizadas por la prensa independiente, va quedando
 más  claro que los sucesos violentos fueron causados por agentes del
Servicio de   Inteligencia Nacional (SIN) y delincuentes comunes
infiltrados entre la   población, con la abierta complicidad de la
Policía Nacional, en lo que   constituye una nueva versión del incendio
del Reichstag. Ahora se habla de un "complot comunista", de los
"terroristas" , de "anarquistas"   organizadores de la Marcha de los
Cuatro Suyos.
Y el  gobierno, más la   prensa servil que lo adula, agita los 6 muertos
-producto de la acción de   lumpenes contratados por el SIN y del
repliegue intencional de la Policía-   para tratar de cubrir sus enormes
vergüenzas: los desaparecidos, torturados   y asesinados, los
presos inocentes que reclaman justicia y los millones de   peruanos en
extrema pobreza. No deja de ser sintomático que Fujimori haya realizado
su desfile militar   en el "bunker" del Ejército, lo más lejos posible
del pueblo; que haya   hecho volar los MIG-29 de la Fuerza Aérea a toda
velocidad sobre los techos   de Lima, rompiendo las ventanas; que haya
puesto a Lima prácticamente en  estado de sitio, disparando a los
manifestantes -mujeres y niños incluidos-. Y es que el dictador sabe
que, pese a los millones que
 gasta en sus medios   de comunicación prostuituidos, ya no engaña a
nadie; sólo le queda   amenazar. Amenazar con encarcelar a Toledo o
enjuiciar a los congresistas   de oposición; con desatar una caza de
brujas contra las ONGs de derechos   humanos, la Defensoría del Pueblo o
los movimientos de mujeres; con soltar   a sus fuerzas armadas, expertas
en asesinar niños y ancianos, torturar   detenidos, violar prisioneras
-y firmar rendiciones-. La Marcha de los Cuatro Suyos ha triunfado.
Porque a pesar de que la  dictadura  y la oposición ha intentado empañar
la movilización del pueblo, aún están   presentes los miles de peruanos
que juraron luchar por la democracia. Y   que, al movilizarse
pacíficamente, demostraron que pueden conducirse a sí   mismos, y
conducir su lucha por sí mismos, sin necesidad de las migajas o   la
buena voluntad de ningún gobierno. Agradecemos a quienes desde muy lejos
nos hicieron llegar su solidaridad.
 P.S.: Agradecemos a nuestro colaborador Pier Paolo Marzo

1. Testimonio sobre la jornada del 28 de julio: Tratando de mitigar mi
indignación y desconcierto quiero escribir algo de   lo que vivimos el
28. Corren muchas versiones. Yo tengo la mía. No quiero exagerar nada.
Sólo   contarles lo que vivimos y algunas de mis
preguntas. Avancé con el grupo que se dirigió hacia la plaza San Martín.
Luego   llegamos hasta  Jirón Lampa y desde ahí nos bombardearon com
centenares de dispersivos. Nunca pudimos ir más   allá. Retrocedimos los
centenares que íbamos marchando pacíficamente, caminando y coreando
distintos lemas. Desde los techos de los edificios, al   frente nuestro
y desde las calles adyacentes, salían las bombas. No podíamos creer lo
que sucedía. Las bombas iban al grupo, al centro de   centenares de
personas reunidas, hombres, mujeres,
 mayores y jóvenes,   universitarios, trabajadores, profesionales. No
puedes ver nada, sólo retroceder sintiéndote morir, con arcadas, no
puedes respirar, las mucosas de la nariz y la garganta se contraen,
expulsan líquido, el aire no puede entrar y las babas en la
cara te queman,   ayudan a que se fije y actúen los químicos del gas.
Algunos corren, la   mayoría caminan para atrás sin ver a donde vas,
tomas un hombro y caminas.   Nos han dicho, y lo sientes en medio de la
multitud, que correr es   peligroso y peor. Hay policías
 por todos lados, pero sólo los ves a lo lejos. Cuando por fin   puedes
levantar la mirada, varias cuadras más allá, ves que los policías
están lejos, siguiendo por Colmena hacia el Parque Universitario. Al
otro   lado de la plaza estamos los centenares de gentes  en grupos.
 Nos han dicho que es mejor no separarse. Nos concentramos en la plaza.
El ánimo no decae por que no se creía que  pudieran llegar a  más de
lo que habían hecho. Sigue algún bombo y tarola   acompañando unos
lemas de algunos grupos políticos.
Un buen rato allí. Llega alguno de los congresistas   de oposición.
Ferrero está hablando
con un megáfono. Y de pronto vuelven a caer bombas,   esta vez al centro
de la Plaza, a la derecha e izquierda nuestra, en medio   de nosotros,
veo que una como peonza expulsa gas a un metro mío. Retrocedemos por
Colmena. Y cuando los gases se disipan
 volvemos a la plaza. A lo lejos se ve a los policías, sobre los techos
de los edificios. Y cerca   de ellos hay individuos sueltos tirando
botellas incendiadas y papeles a   los edificios del Banco de la Nación
y el Jurado Nacional de Elecciones.   Estos 'vándalos' (SIN) están
mucho más cerca de los policías que nosotros. Nosotros   a tres cuadras,
ellos al lado, a 50 metros. Las bombas salen disparadas a    nosotros.
Allá el aire se ve más claro. Volvemos a retroceder. No entendemos por
qué tanta violencia No estamos   frente a la Plaza de Armas o el
Congreso. Estamos lejos. Estamos reunidos aquí. Gente de distintos
sitios y orígenes sin saber hanal castellano, llorando pensando en que '
si este era su país, por qué los quieren matar?', jubilados que vi caer
por los impactos al cuerpo de los qrtefactos explosivos que la policia
lanzaba . Los gases nos obligan a seguir retrocediendo desconcertados,
indignados. Esta vez es peor a pesar de que estamos más lejos. Pasa un
helicóptero de   la policía y
 desde ahí siguen cayendo bombas. Te pueden dar y nos morimos  de miedo
mierda1 sí! miedo! ; algunos corren otros gritan "no corran", la mayoría
caminamos,   bajando por Colmena, al lado del Bolívar, la Plaza San
Martín va quedando   vacía. Retrocedemos sin poder respirar ni hablar.
Cuando lo podemos hacer   vuelven a gritar: ¡Democracia sí, dictadura
no! unos  de un grupo llamado Amauta , vestidos de rojo y negro y con
una A a medio hacer... y dicen ser de 'centro' 'alternativos?
pero....¿por qué la banderita rojo y negra y la A  a medio hacer?. A lo
lejos, desde dónde nos disparan, cerca  de los centenares de policías,
se empieza a ver humo negro. Nadie piensa   que se está incendiando un
edificio, allí están ellos, los policías. Alguno comenta que es otro
tipo de gas lacrimógeno, de otro color, con   peores efectos (¿peor que
esto?), dirigido a esos
 tipos sueltos, pocos, que   se veían tirando piedras a las ventanas y
al pie de los edificios. Cuando el gas se disipa un poco volvemos a
caminar hacia la Plaza y desde   algún bombo universitario se vuelven a
monitorear consignas. Algunas de   esas tan graciosas creadas
 por los jóvenes que a todos hacían reír. Ahora   ya no nos causan
gracia. Las coreamos con fuerza, pero ya no sonreímos. La desición con
que iniciamos esta marcha anoche nos la pretenden aguar,   demoler. Y
parece que lo van consiguiendo. Vamos despacio, nadie
 puede correr con los ojos, garganta y fosas nasales a   la miseria.
Pasa algún carro de bomberos en medio nuestro, algún bombero   hace
señas de apoyo con el pulgar levantado, la masa abre campo para que
pasen, algunos gritan ¡abran paso!. El carro viene por
Colmena. La gente que ocupa desde el Crillón hasta la   plaza San Martín
le abre paso. Seguimos caminando de vuelta a la plaza y esta vez se ven
columnas inmensas   de humo negro; eso ya no son llantas ni
lacrimógenas, un chico a mi lado. No, le digo. Un aire de preocupación
empieza a   circular. Algo feo pasa al fondo. Una chica de la
Universidad San Marcos nos reparte a  todos un poco de vinagre para
empapar nuestros trapos, algodones o   servilletas de papel y poder
respirar un poco mejor, frotártelo
por la cara   y se calme un poco el ardor . Un pomito de Mylanta
circula, "para el   esófago" dicen, cada uno bebe un sorbito, yo lo paso
(a eso sí que no me   animé). Las máscaras antigases que vendían a un
sol la verdad es que no   servían para mucho. Alguno se
 arrepiente de no haber comprado una buena a 20 soles el día anterior.
Volvemos hasta la esquina del hotel Bolívar. La gente vuelve a acercarse
a   la Plaza. Unos pocos se aventuran a caminar por el centro de ella.
La   mayoría en Colmena. Ya no caen lacrimógenas,
por un buen rato. Al lado del   cine Colón llegó una camioneta de Canal
N (Televisora por cable local , que era la única que transmitía vía
cable, ningun otro medio transmitió nada ) , muchos se acercan a ella
y   corean consignas Pf!. El grupo de la Universidad de Lima y Agraria,
el   colectivo Sociedad Civil y La Resistencia (los de las banderas y el
minuto   ruidoso del Parque Kennedy) y algunos partidos que tienen
banderolas para   identificarse empiezan a juntar a su gente (sólo SU
gente salió de la cárcel  lode demás (miles) que s evayan a la mierda ).
Alguien hace una fogatita con   volantes y carteles en medio de la
Colmena: el humo ayuda a consumir el gas   lacrimógeno (entendí por lo
menos una de las
 razones por las que se queman   llantas en algunas manifestaciones,
para mitigar el efecto de los gases).   Al lado de la fogata panes para
quien quiera. Y el humo negro al fondo.  1:00 pm: Fujimori juramentó,
nos dicen desde una farmacia. Algunos instigan a seguir avanzando.
Las densas columnas de humo negro al   fondo nos preocupan a todos. Ya
son las dos o tres de la tarde. Muchos se   quedaron atrás o ya se
fueron. Algunos grupos empezamos a retirarnos. Nadie sabe qué pasó al
otro lado de la plaza, unas cuadras más allá. Sólo
se ve humo. Ni policías ni vándalos un sospechosi silecio, realmente.
Alguien grita ¡A Palacio!. La mayoría empezamos a mirarnos con cara de
esto   no nos gusta.
 Tomamos la decisión de irnos, a tiempo de ver venir columnas   de
policías y rochabuses desde donde está el humo. ¿Por qué vienen
 a   nosotros?, ¿por qué dejaron a esa decena de tipos tirar piedras y
papeles   quemados al edificio?, ¿por qué las bombas venían a nosotros y
no se   dirigían a los que tenían al lado? Desde las azoteas de los
mismos edificios atacados nos lanzaron   lacrimógenas,
 ¿al bajar no fue posible detener a quiénes incendiaban? No entendemos.
No entendíamos nada. Nos dimos cuenta que el desconcierto de   algunos
era pura indignación y agresividad en otros. El ambiente empezó a
ponerse feo, más feo. Eran centenaresde personas que querían
manifestarse pacíficamente. Quien   hubiera estado allí y les hubiera
visto lo entendería. Y se desató una agresión colosal , nadie creía en
nadie  todos eramos para todos 'infiltrados'. No fue defensa, ni detener
el avance del grupo. Fue   atacarle, dispersarle, desesperarle. El grupo
se rompía, la gente se   dispersaba por donde podía, por Colmena la
mayoría, por otras calles otros. Se perdió la posibilidad de controlar
la
   marcha como hasta ese momento. Los   que a lo lejos quemaban, allí
donde no podíamos acercarnos por los gases,   podían ser infiltrados o
vándalos de fuera, o radicales de dentro. No sé.   Pero el hecho es que
los dejaron, por decisión o negligencia, pero los
dejaron. Y quienes estaban en la marcha tampoco podían controlarlos.
No   había manera de acercarse. En la noche, ya en casa, con el ánimo en
el suelo y las vías respiratorias   lastimadas, sin comprender nada. De
pronto la posibilidad más perversa y   terrible
 parecía la más plausible: ¿Podía una mente tan maquiavélica "planear"
algo cómo: "dispersarles con   bombas, infiltrarles y desesperarles,
motivar a algunos a hacer desmanes,   dejarlos aunque muera alguien,
luego reprimirlos y acusar de violencia a   todos
 los que allí estaban"?. Todos los datos concordaban con algo así. Hasta
ayer pensé que lo de los   infiltrados podían ser exageraciones: pero vi
con mis ojos que existen.   Indudable. Gente que anda sola de aquí para
allá -en la marcha la mayoría   anda en grupos-, con cámaras
fotográficas pequeñas que luego ocultaban,   pretendiendo pasar
desapercibidos, no eran periodistas -éstos son   inconfundibles con sus
chalecos y máscaras, sus actitudes, seguros de sí y   todos regios
ellos, etc., no se ocultan; más bien dejan ver que son prensa,   es su
seguridad-. Pero la prueba definitiva es que cuando alguien les descubre
y les pide   identificarse corren, y si les agarran se ponen agresivos,
gritan,   insultan, amenazan. Compruebas que son lo que uno se resistía
a creer. Infiltrados del SIN. Mientras estuve agarraron a un par. Y
gente de mi   grupo vimos a varios que podían serlo, pero nos callamos;
descubrirlos   caldeaba más los ánimos de la gente. Ahora no sé si hice
bien en estar allí. Quería acompañar a los muchachos   que como yo
estamos indignados con lo que se le está haciendo anuestros compañeros.
Quería decir que no está bien hacer lo que se les dé la gana, que no
se puede arrasar con el otro que no piensa como yo. Que    queremos
dignidad. Que pueden haber posiciones políticas diferentes, pero   que
no podemos aceptar que se legitime el crimen y la mentira como
necesidad, mal menor
. Ahora me siento 'víctima' de algo que me desconcierta. De pronto tengo
la   sospecha de haber sido utilizados por unas mentes perversas para
legitimarse en lo suyo. Y víctimas de algunos pandilleros destructores
que   encontraron la ocasión para realizar sus patologías. De pronto
siento que   los violentos de uno y otro (oposición y oficialismo) lado
se juntaron una vez más para destruir   cualquier alternativa sensata
posible para el Perú. La diferencia es que los violentos de un lado son
oficiales, son autoridad,   pretender ser nuestros representantes. Y los
otros son individuos   marginales, que no representan a nadie, ni nadie
se deja representar por   ellos. Los primeros engañan a muchos niegan
ser lo que son, los segundos no   engañan a nadie y todos sabemos que su
lugar es la cárcel.
Sigo desconcertado. No sé a dónde llegaremos. Pero sí sé que tenemos
que   salir de aquí, que vamos a salir de este atolladero. Los
centenares de   rostros jóvenes del 27 en el Paseo de la República y del
28 en el Parque   Universitario y la plaza San Martín nos
   confirman en ello. Más tarde o   temprano tenemos que encontrar un
rumbo sensato posible, plural, de   tolerancia y respeto entre nosotros.

 2. Cinco preguntas que conducen a la infiltración ¿Quién fabricó la
asonada violenta? Un recuento de los hechos que rodearon   la asonada
violentista podrian confirmar la versión de que se trato de una
operación de cirugía destinada a desvirtuar la Marcha de los
Cuatro Suyos:
 a. Desde las primeras horas de la mañana, por los diversos jirones
que   confluyen al centro de la capital ( calles Lampa, Camaná) se pudo
observar que   pequeños grupos de vándalos provocaban a la Policía
lanzando piedras y   otros objetos contundentes. A varios  metros de
distancia se ubicaba   pacíficamente el grueso de la movilización
popular.

b. ¿Por que el numeroso contingente policial (columnas de mas de 100
efectivos) no actuó con decisión capturando a estos elementos aislados?
Un   rápido desplazamiento policial habría permitido la captura de los
provocadores. Esto no se hizo. El cordón policial no reprimió a los
agitadores. Mas bien se dedico a lanzar una impresionante cantidad de
bombas lacrimógenas contra los manifestantes pacíficos.

c. Poco a poco diversos edificios públicos, extrañamente
desprotegidos,   fueron presa fácil de los elementos incendiarios. Así
se pudo observar en   el Palacio de Justicia, el Jurado Nacional de
Elecciones, del Banco de la   Nación y en la ex sede del Ministeriode
Educación. ¿Por que el alto   comando policial no pudo redoblar la
vigilancia en estas sedes previniendo   el ataque de los desadaptados
(aliados de los policias)?

                        d. Frente a esta desprotección, grupos de
delincuentes (10 o 15)   encendieron impunemente las llamas en estos
edificios con papeles,   banderolas y botellas de gasolina. ¿Donde
estuvieron los bomberos para apagar las primeras llamas de estos
incendios? ¿Por que se demoraron mas de dos horas para llegar a estas
sedes? El comandante del Cuerpo General de Bomberos, GuidoPodestá
afirmó   que no tenían seguridad para desplazarse. ¿Dónde estuvo la
policía para   brindársela?

 e. Sobre la 1 y 20 de la tarde un reducido piquete de medio centenar
de   personas ingreso sin problemas a la Plaza de Armas incendiando una
caseta   de orientación turística de la Municipalidad de Lima en la
puerta de   Palacio de Gobierno. Culminadas las
ceremonias oficiales, a esa hora la   también denominada Plaza Mayor
estaba desprotegida. ¿Por que se replegó el   numerosocontingente
policial? Alguien ordenó que dejaran pasar al piquete   de incendiarios,
el mismo que minutos antes había intentado  también prender   fuego al
Palacio de Justicia.

 3. ¿Quieren hablar sobre la muerte? No vamos a disputar con la derecha
siempre ventral que encarna Fujimori. Para nosotros, la vida es un bien
y hasta podría ser un placer si la   encaráramos siempre con decencia y
sentido del prójimo. Por eso lamentamos   las
 muertes de ayer, surgidas -no se sabe- de la rabia callejera, el
lumpen   alquilado por el SIN o la respuesta exasperada a la bestialidad
policial   impuesta por Montesinos y su operador gaseoso, el loco Mejía.
Pero si hablamos de la muerte, hablemos también del cadáver de la
democracia peruana yacente en el Congreso, arrastrando cadenas en el
Ministerio Publico, insepulto en el Tribunal Constitucional, de cuerpo
presente en el poder judicial que Fujimori agusanó para sus fines. Y
hablemos de la muerte de la Constitución y del entierro de la separación
de   poderes y de la muerte sin huellas ni mármoles de los 1.500
desaparecidos   en las Cayaras del exterminio ¿es esto un Estado?.
¿Quieren hablar de la muerte? Pues hablemos de la muerte moral de una
mayoría que ya no lo es y que tuvoque hacer estallar todo asomo de
derecho   para quedarse cinco años mas con el solo objetivo de que sus
robos   prescribieran, sus asesinatos se olvidaran y sus inmundicias
personales   fuesen difuminadas por el tiempo. Hay gente que tiene
derecho de hablar sobre
 la muerte. Y hay gente que no   lo tiene. Fujimori ni Toledo ni Alan
garcía ni Belaunde, por ejemplo, carecen de todo derecho para lamentar
muertes de modestos servidores que su "operativo de control impecable"
abandonó a su suerte a la hora del fuego. O que su soldadesca,
disfrazada   de 'lumpen', asesino. No se sabe, pero se sospecha. Como no
sospechar de   quien huye del honor y supera en cada quinquenio sus
propios crímenes.
Y   como creerle a la gente que negó el asesinato de los muchachos de
La   Cantuta o ideo la masacre de los Barrios Altos cuando ahora claman
al cielo   por la violencia que ellos mismos han llamado en estos
últimos años.
Desde ayer,carecemos de un presidente constitucional -y nos importa un
bledo que la Casa Blanca diga lo contrario: ese es problema de los
mismos   gringos que ayudaron a matar a Allende- pero no carecemos de
memoria. Y la   memoria nos dice que quienes están manchados de sangre
hasta el tuétano son   los esbirros del régimen. De sangre, plata y
promesas rotas. Ni carecemos   de memoria ni carecemos de futuro. Y el
futuro nos llama a vivir con   dignidad, haciéndole entender a quien nos
niega que su tiempo ha
 terminado.   Y que los muertos de ayer no han sido un desgraciado e
inútil episodio.


                        4. NOTICIAS RECIENTES JUICIOS CONTRA
ORGANIZADORES DE LA MARCHA
                        (Prensa nacional, 31.07.2000)

                        El juzgado permanente de turno de Lima abrió
proceso a los organizadores de   la "Marcha de los Cuatro Suyos" y a 155
detenidos
                        en la manifestación del   viernes 28, por la
presunta comisión de delitos contra la tranquilidad y la   paz públicas.
Los enjuiciados
                        fueron citados en el acto y tienen libertad
restringida.

                        RESPONSABLES DEL INCENDIO AL DESCUBIERTO -
PRUEBAS DEL FRAUDE DESTRUIDAS (Prensa nacional,
                        31.07.2000)

                       Un conocido diario local mostró fotografías en
las que se ve a los vándalos   incendiando el Banco de la Nación. Según
versión de un
                        periodista de ese   diario, en ese grupo habían
lumpenes y actuó libremente sin ser reprimido   por la policía. EL ex
decano del
                        Colegio de Ingenieros, Gonzalo García, no
descartó el uso   de productos fosforados e inclusive aditivos químicos
esparcidos
                        previamente en la estructura del edificio para
producirlo. Afirmó que de   haber sido así, fue obra de manos expertas.
La congresista
                        Mercedes Cabanillas planteó la necesidad de
iniciar una   profunda investigación sobre los hechos del 28 y demandó
la formación de
                        un   equipo de peritos imparciales que se
encarguen de evaluar las causas y   consecuencias del incendio y
derrumbe del local del
                        Banco de la Nación. De otro lado, se informó que
expedientes judiciales y denuncias contra los   recientes comicios
presidenciales
                        pendientes de resolver, se perdieron tras   el
incendio ocurrido en la sede del Jurado Nacional de Elecciones el pasado
28.

                        PERIODISTA ESTADOUNIDENSE HERIDO POR LA POLICÍA
DURANTE LA MARCHA DE LOS   CUATRO SUYOS
                        (Instituto Prensa y Sociedad, 31.07.2000)

                        Paul Vanotti, reportero de la agencia Public
Media Center, recibió el   impacto de un proyectil de gas lacrimógeno en
el ojo derecho,
                        durante la   Marcha de los Cuatro Suyos el
viernes 28 de julio. El artefacto, que salió disparado desde un vehículo
policial, impactó
                        en el   rostro del periodista, quien llevaba
puesta una máscara antigás. No   obstante, la fuerza del proyectil
rompió la máscara de
                        protección y le   quebró el tabique nasal,
afectándole también la córnea del ojo derecho. "Vi que desde un camión
policial salió un
                        proyectil que golpeó mi cara"   aseguró Vanotti
al diario "El Comercio" (Diario de  derecha), desmintiendo así las
declaraciones   del director de la Policía
                        Nacional, general Fernando Dianderas, quien
sostuvo que el objeto en cuestión había sido una piedra. Vanotti se
encontraba
                        acompañado de la periodista estadounidense
Lizbeth   Hasse cuando ocurrió el hecho: "Vi que salía sangre de su
cara. Estaba
                        gravemente herido. Lo jalé para sacarlo de allí.
Vi unos policías de verde parados frente a una tienda cerrada y les
pregunté en
                        castellano dónde quedaba el hospital. Me
trataron mal, con   indiferencia. Movieron la cabeza indicando que no
dirían nada", aseguró
                        la   periodista a "El Comercio" el 29 de julio.
Tanto ella como Vanotti   realizaban desde hace varias semanas una
investigación sobre
                        la situación   de la democracia en el Perú para
la revista "The Nation Magazine" que se   edita en Nueva York. El
reportero fue
                        evacuado al Instituto Nacional de Oftalmología
(INO) donde   dijo haber sido muy bien atendido. Manifestó también que
el director
del   hospital, Luis Zúñiga, le dijo ese mismo día que tenía partículas
de vidrio   en la vista. Sin embargo al día siguiente,
 inexplicablemente, cambió su   versión y dijo que se trataba de tierra,
al parecer desprendida de una piedra. Vanotti declaró a un diario local
                        que el director y una dama que   dijo ser la
relacionista pública del INO, lo llamaron por teléfono la   mañana del
29.
                        "El director me dijo que debía decir que la
herida me la   causó una piedra de los manifestantes", afirmó. "En mi
país esto se llama
                        insulto al herido, a la víctima, por eso me
indignó"   sostuvo el periodista.

                        Aparecido en: albatros Ave critica y literaria
                        Publicación  Lima, agosto del 2000.
                        albatros@c...



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