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(ca) Manifestación 19 N- la represión globalizada

From <correo@ozu.es>
Date Tue, 5 Dec 2000 12:19:48 -0500 (EST)


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      A - I N F O S  N E W S  S E R V I C E
            http://www.ainfos.ca/
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FERNANDO
TRABAJADOR DE 45 AÑOS
EXPOSICIÓN DE LOS HECHOS POR LOS QUE FUI ARBITRARIAMENTE DETENIDO,
MALTRATADO Y TORTURADO POR EJERCER EL DERECHO A MANIFESTARME QUE LA
CONSTITUCIÓN ME RECONOCE.

LA MANIFESTACIÓN.

        El domingo, 19 de noviembre, acudí a la manifestación legalmente
convocada y autorizada cuyo punto de partida sería la Plaza de Carlos V.
Una vez conformada por unas 2000 personas inició el recorrido previsto
por la calle Atocha.

        Puesto que había ido sólo, no me situé bajo pancarta, bandera o
lema alguno y decidí situarme en la parte de atrás y en esa situación me
mantuve durante el recorrido que las fuerzas antidisturbios permitió
realizar a la manifestación, de forma que detrás de mi, no había ningún
manifestante pero sí 3 y a veces 4 agentes de las fuerzas antidisturbios
que durante todo el recorrido fueron los mismos, (en algún momento
intenté ver en sus uniformes alguna señal o número identificativo, pero
comprobé que no llevaban nada que los pudiese identificar), tras ellos,
unos 20 o 25 furgonetas policiales, y detrás, una UVI movil del SAMUR y
varios vehículos y operarios del servicio municipal de limpieza.
Sobrevolaba la manifestación un helicóptero policial y por simple
observación calculaba que entre los de la parte delantera, los flancos,
la parte trasera y los que permanecían en los vehículos, a los
manifestantes nos rodeaban más de 500 agentes antidisturbios, unos con
uniforme de color azul, otros de color negro, algunos de ellos empuñaban
escopetas de las que disparan pelotas de goma, otros, de las que
disparan cartuchos.

Ante tan desproporcionado despliegue de fuerzas, temí por mi integridad
física y la de todos los manifestantes.
        Discurriendo la manifestación por la calle Atocha, pude observar
como en dos ocasiones las fuerzas antidisturbios se dirigían en actitud
y tono intimidatorio a reporteros gráficos. Primero a un fotógrafo,
después a un cámara, si bien en ambos casos me dirigí a interesarme por
la situación, en ninguno de ellos llegué a contactar con los grupos
formados por los reporteros y los agentes, pues estos daban por
finanalizadas sus indicaciones cuando los manifestantes demostrábamos
interés por lo que ocurría.

        La manifestación se detuvo brevemente en tres o cuatro
ocasiones, momento que aprovechaban algunos manifestantes que se
rezagaban comprando en los comercios de alimentación, reincorporandose
luego al grueso de la manifestación.

        Todo esto lo observaba dada mi situación en la parte de atrás,
no quedando, como ya he dicho, ningún manifestante tras de mí,
estableciendose en todo momento una relación visual con los 3 agentes
citados anteriormente y que precedían al convoy de vehículos policiales.

        Observé que en la puerta de la iglesia que hay a la altura del
nº60 de la calle Atocha, quedaban 6 o 7 agentes de las fuerzas
antidisturbios, y posteriormante, a unos 50 metros de la iglesia, en la
puerta de una hamburguesería que hay a la altrura del nº40 de la calle
Atocha, en la esquina de la plaza Antón Martín, quedaban otros 6 o 7
agentes. Posteriormente pude comprobar para qué, pero me resultó
extraño, pues la manifestacióm con voces de “nosotros no olvidamos” y
depositando flores, fijó su atención en el portal de la finca donde
fueron asesinados durante la  transición los abogados laboralistas, pero
en ningún momento en los lugares donde se quedaban los agentes.

        Pasada la Plaza de Antón Martín, la calle Atocha se estrecha
considerablemente, lugar y momento en que los 3 agentes que marchaban
tras la manifestación, se desplazarón hacia la derecha y una de las
furgonetas policiales, la de la izquierda de las tres que marchaban en
primera línea, con acelerones obligaba a los manifestantes a avanzar,
acortando considerablemente la distancia entre los grupos de
manifestantes así como entre estos y los tres agentes. Me giré y
memoricé la matrícula bajo la mirada de los agentes, pero he de
reconocer  que al día de hoy y tras los acontecimientos vividos en los
siguientes tres días, sólo recuerdo que tenía cuatro números, entre
ellos un 0 y un 3, y a continuación una letra que tampoco recuerdo.

        Cuando la cabecera se detuvo en la Plaza de Jacinto Benavente,
la parte de atrás de la manifestación donde, vuelvo a repetir, me
mantuve en todo momento, quedó a la altura del nº24 de la calle Atocha.
Allí pude comprobar como los agentes que habían quedado en la puerta de
la iglesia y la hamburguesería, que se sumaban al grupo de tres que
siempre había predecido a los vehículos policiales, momento en que les
oí decir:
        -“VAMOS A PONERLOS NERVIOSOS”.

        Comenzaron a bajar un suplemento que sus escudos llevan en la
parte inferior, produciendo, con el mecanismo de plegado, un ruido  que
hizo girar la cabeza alarmados a bastantes manifestantes. Avancé unos
pasos y anuncié a las personas que me predecían:
        -“DICEN QUE  QUIEREN PONERNOS NERVIOSOS, VAN A CARGAR”.

        De pronto, en  la parte delantera, se oyeron  varias
detonaciones de las escopetas que portaban los agentes, la gente corría
despavorida hacia atrás tratando de eludir la carga policial, oí que
alguno del grupo de los agentes a mi espalda decía:
        -“CERRAD AQUI, CERRAD AQUI”.

        Me giré y vi como tres o cuatro agentes, entre ellos al menos
dos de los que siempre habían estado detrás de mí, se dirigían hacia mí
con sus porras levantadas, la avalancha de personas me cerraba el paso
hacia delante, los agentes me derribaron a golpes de porra y patadas,
desde el suelo oí decir a uno de ellos:
        -“ÉSTE DETENIDO, ÉSTE DETENIDO”.

        Mientras me golpeaban y arrastraban, vi que el resto de agentes
golpeaban a los manifestantes que, para evitar los golpes, se desviaban
por la calle Relatores...

LA DETENCIÓN, EL MALTRATO; LA TORTURA; LAS AMENAZAS; LA INCOMUNICACIÓN Y
LA LIBERTAD... CONDICIONAL.
... contra lo manifestado en la denuncia por parte de los agentes
antidisturbios, en ningún momento ofrecí resistencia de ningún tipo en
mi detención en la calle Atocha a la altura de su intersección con la
calle Relatores, salvo que se pueda definir como resistencia mis
preguntas:
        -“¿DETENIDO?, ¿DE QUÉ SE ME ACUSA?”.
A las que se me contesto:
        -“CALLATE LA BOCA O TE LA PARTO”.

        Los agentes no tuvieron que realizarme cacheo o registro alguno,
puesto que cuando, entre golpes, fui arrastrado y conducido por ellos
entre dos furgonetas policiales puestas en batería, entre las que recibí
multitud de golpes, entre estos varias patadas dirigidas a los
genitales, por iniciativa propia, y como única acción para que se
respetase mi integridad física que ya había sido seriamente dañada con
una mano totalmente inflamada a consecuencia de uno de los golpes, vacié
el contenido de mis bolsillos, mostrando mi D.N.I. que quedó en posesión
del único de los agentes que quedó ultimando mi detención, mientras yo
recogía el resto de los documentos que habían caído al suelo como
consecuencia de un inexplicable manotazo de este agente sobre la cartera
que sostenía en mis  manos.

        A pesar de comunicar y mostrar mi lesión, el agente me sujetó
las manos a la espalda con grilletes, haciendo caso omiso de mis
lamentos de dolor por la mano lesionada, me introdujo a empujones y
patadas dentro de una de las furgonetas, me indicó que me pusiera de
rodillas en el suelo de la furgoneta y que no me sentara en ningun
asiento, porque: ” EN LOS ASIENTOS SE SIENTAN LOS POLICÍAS Y NO SEA QUE
LES PEGUES ALGO”.

        Una vez que estaba en la furgoneta, con las manos sujetas a la
espalda, el agente se puso un guante de color azul, supongo que parte de
su equipo y me dio varios puñetazos en la cara mientras me preguntaba y
decía:
        -“¡QUE GANAS TE TENÍA, CABRÓN!”.
        -“¿QUÉ HACÍAS TÚ AQUÍ?”
        -“¿ESTABAS CON TU GRUPO?·”
        -“¿ESTABAS EN ALGÚN SERVICIO DE ORDEN?”.
        -“¡TÚ NO HAS TRABAJADO  EN TU PUTA VIDA!”.
        -“¡CIERRA LA BOCA O TE LA CIERRO YO!”.
        -“¡YA TE VERÁN LA MANO CUANDO YO LO DIGA!”,
A lo que yo respondí entre los golpes tratando de reducir la violencia
policial QUE HABÍA IDO SOLO, COMO CIUDADANO Y TRABAJADOR, A MANIFESTARME
POR DECISIÓN PERSONAL E INDIVIDUAL, QUE LLEVABA TRABAJANDO DESDE LOS 14
AÑOS Y QUE POR FAVOR LLAMASE AL SAMUR PORQUE ME DOLÍA MUCHO LA MANO.

        Cuando el agente se desentendió de mí, cerró la puerta de la
furgoneta mientras le decía al agente conductor:
        -“LLEVATELO, QUE MANTENGA LA BOCA CERRADA, Y SI NO LO HACE, ME
LLAMAS A MÍ, QUE YO ME OCUPO DE CERRARSELA”.

        Una vez a solas con el conductor, mientras era conducido en
distintas direcciones sin poder precisar cuales por mi posición en el
vehículo puesto que no alcanzaba a ver el exterior y desde el exterior
no se me veía a mí, pedí asistencia médica en dos o tres ocasiones sin
lograrla. Cuando el conductor se subió al vehículo tras una de las
múltipleas paradas en las que unas veces se bajaba  y otras no, volví a
pedir asistencia y el agente conductor me gritó:
        -“¡QUE CIERRES LA BOCA, YA TE VERAN!”

        Ante todos estos hechos, perdí toda esperanza de un trato
correcto y me limité a aguantar los dolores. Así transcurrieron como dos
horas hasta que el vehículo hizo una parada, se abrió la puerta de la
derecha, por lo que pude ver estábamos en la Plaza Nueva, junto a la
Plaza Mayor, algunos agentes subieron a otra persona con las manos
sujetas a la espalda con una especie de cuerda de color blanca y negra,
le hicieron ponerse en el suelo de la furgoneta con las mismas palabras
que a mí, ( “EN LOS ASIENTOS SE SIENTAN ETC...), se abrió la puerta de
la izquierda, se asomó el agente que me había estado golpeando, me miró,
miró al conductor y este le dijo:
        -“NO SE HA PORTADO MAL”

        Aproveché la ocasión para volver a solicitar asistencia médica,
y tras un “ESPERATE” y unos minutos, por la puerta de la izquierda se
asomó una persona con casco y una especie de impermeable amarillo que
parecía ser del SAMUR, me giré de rodillas para que pudiese ver mi mano
que continuaba con los grilletes a la espalda, me la tocó, afirmó que me
dolería mucho y le indicó con un gesto de la cabeza a los agentes que
deberían evacuarme.

Ya en la sala de espera del hospital, pedí que me retirasen los
grilletes que me estaban produciendo dolor en la mano lesionada y muy
inflamada, el agente me giró, miró los grilletes y dijo que estaban
flojos y que no era necesario quitarmelos, me indicó que me sentase, le
dije que prefería estar de pie porque había estado mucho tiempo de
rodillas en el suelo de la furgoneta y prefería tener las piernas
estiradas,; me sentó de un empujón, lo que provocó que mi mano chocase
contra el respaldo del asiento produciendoome mayor dolor, me levanté
instintivamente y el agente se puso frente a mí diciendome:
        -”MIRA, ME DA IGUAL QUE ESTEMOS AQUÍ EN EL HOSPITAL; AQUÍ Y
DELANTE DE QUIEN SEA, COMO NO HAGAS LO QUE TE DIGO, TE DOY DOS
PUÑETAZOS.”
Ante las esperiencias violentísimas sufridas durante mi detención por
ese mismo agente, respondí:
        -“YA LO SÉ, YA LO SÉ”.
Me senté, aunque la postura de mis manos me producía gran dolor.

        Minutos después, los agentes que me habían detenido y
trasladado, se marcharon, dejandonos a la custodia de dos agentes que
formaban la dotación de un vehículo de los llamados Z y una vez que
fuimos atendidos por el médico, nos trasladaron a las instalaciones de
la Brigada Provincial de Información, donde nos volvieron a dejar
custodiados por agentes antidisturbios, nos mantuvieron en un pasillo,
de pie, cara a la pared durante un largo tiempo que no podría precisar
con ocasionales gritos:
        -“VISTA AL FRENTE, ¡ QUE MIREN HACIA DELANTE!

        Posteriormente, me pasaron a una habitación donde se me leyeron
las acusaciones de los delitos que se me imputaban y mis derechos
básicos frente a ellas.

        Tras otro periodo de cara a la pared del mismo pasillo, fui
trasladado junto a otros cinco detenidos a través de un patio a otro
edificio donde estaban los calabozos y quedamos recluidos
aproximadamente a las 18h. del domingo día 19 de noviembre tras haber
sido detenido sobre las 13 h.

        Entre las 20 y 21 h. recibí la asistencia letrada a través del
abogado de oficio. Por decisión propia, utilizando mi derecho, no
declaré ante la policía, reservando mi declaración de los hechos para
rtealizarla ante el juez.

        Tras permanecer detenido e incomunicado tambien durante el día
20 de noviembre, en la madrugada del día 21 a las 2h. y 30 minutos, fui
conducido junto a otros detenidos a una habitación donde había 6 ó 7
hombres con batas blancas sin identificación de ningun tipo, al entrar
nosotros, algunos de ellos comenzaron a silbar la canción conocida
como”Cara al sol”. Despueés, entre amenazas del tipo :
-“ ¿QUÉ LEES?, NO LEAS NADA O TE PLANTO DOS HOSTIAS”.
-“ESE HA DICHO QUE TE LAS IBA A DAR,(levantando la mano) PERO YO AL
FINAL TE LAS DOY”.
Y comentarios como:
-“¿QUÉ HACE UN ARGENTINO AQUÍ?, LOS GENERALES ARGENTINOS TENÍAN QUE
HABER ACABADO CONTIGO A SU TIEMPO”
-“A VER, OTRO ROJO, ¿ YA NO HAY MÁS ROJOS?”
-“¡PERO SI ESTE TAMBIÉN ES ROJO! ¿QUÉ HARÁ UN HOMBRE DE 50 AÑOS
AQUÍ?”,(presumiblemente yo, puesto que no había ningún detenido mayor,
al menos en ese lugar y momento).
-“¿QUE HARÁ AQUÍ UNO DEL FERROL?...¡DEL CAUDILLO NADA MENOS!”.Etc....

Me hicieron varias fotografías, impresionar mis huellas digitales y
firmar unos documentos que eran lo que no nos permitíeron leer.

        A continuación, sobre las 3 h me volvieron a trasladar a la
celda hasta las 7h. 30 minutos del día 21 de noviembre en que me
volvieron a sacar para conducirme a las 8 h. a los calabozos de los
juzgados de la Plaza de Castilla, donde a las 13 h. aproximadamente hice
mi declaración ante el juez, siendo puesto en libertad condicional a las
18 h. del día 21 de noviembre, tras 55 horas desde mi detención. Deberé
presentarme en el juzgado los días 1 y 15 de cada mes en espera de
juicio.







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